peak

Chapter 5 - El testamento de medianoche

El panel metálico cayó hacia el interior con un estrépito. Samuel apareció entre el polvo, sosteniendo una herramienta hidráulica. Maya pasó primero, seguida por Eleanor.

Gabriel abrazó a su madre.

—Pensé que te habían llevado.

—Lo intentaron.

Él se apartó al escuchar su voz completa.

—Puedes hablar.

—Desde hace semanas.

—¿Por qué no me lo dijiste?

—Porque no sabía quién estaba escuchando.

Gabriel miró a Bianca.

—Y tenía razón.

Bianca no respondió. Observaba a Eleanor como si la mujer empapada y aparentemente indefensa de la mañana hubiese desaparecido para revelar a una desconocida.

Samuel revisó el sistema de ventilación.

—Tenemos tres minutos antes de que Victor envíe hombres.

—Hay una salida por el conducto —dijo Eleanor.

—Demasiado estrecha para todos.

Maya señaló los archivadores.

—No podemos dejar las pruebas.

Samuel extrajo los discos duros de los monitores. Gabriel tomó los informes médicos y el collar de Sofia. Bianca guardó la fotografía del accidente.

Eleanor se acercó a una cerradura de bronce en la pared. Tenía la misma forma que la llave que Thomas le había dejado. La introdujo.

El panel se abrió y reveló una caja fuerte.

—¿El libro azul? —preguntó Gabriel.

Dentro no había ningún libro. Solo un sobre sellado, una memoria de datos y un documento con la firma de Thomas.

Eleanor abrió el documento.

“Última voluntad complementaria de Thomas Edward Westwood.”

La fecha era de la noche del incendio, veintisiete años atrás.

—No puede ser —dijo Gabriel—. Papá hizo otro testamento cinco años antes de morir.

—Este nunca fue registrado —respondió Samuel.

Eleanor leyó en voz alta:

“Si Sofia Westwood vive, todas las acciones colocadas a mi nombre en el fideicomiso familiar pasarán a ella. Si se confirma su muerte, dichas acciones se dividirán entre Eleanor y Gabriel. Ninguna transferencia será válida mientras la investigación sobre Victor Vale permanezca abierta.”

Bianca palideció.

—Eso significa que mi padre nunca podría controlar la compañía, aunque declare incapaz a Eleanor.

—A menos que demuestre que Sofia está muerta —dijo Samuel—. O haga desaparecer este documento.

En la parte inferior había una nota escrita a mano:

“El libro azul no es un libro. Es Sofia.”

Eleanor se apoyó en la pared.

—Thomas sabía que estaba viva.

—Y la llamó libro azul para ocultarlo —dijo Gabriel.

Samuel levantó la memoria de datos.

—Esto puede contener su ubicación original.

Se escucharon golpes en la trampilla superior.

—¡Salgan ahora! —ordenó Eleanor.

Maya entró primero en el conducto. Bianca la siguió. Gabriel ayudó a su madre. Samuel permaneció atrás para bloquear la entrada.

Atravesaron un túnel estrecho cubierto de polvo. Detrás, la puerta de la habitación fue derribada.

—¡Más rápido! —gritó Samuel.

El conducto desembocó detrás de una fuente seca en el jardín. Salieron bajo la lluvia y corrieron hacia el bosque.

Los hombres de Victor aparecieron desde el invernadero.

Gabriel empujó a Eleanor detrás de un muro de piedra. Samuel disparó al aire para detener a los perseguidores.

—El auto está al norte —dijo.

—No llegaremos todos —respondió Gabriel.

Bianca señaló la casa principal.

—Hay un túnel de servicio desde la bodega hasta el garaje.

Eleanor la miró.

—¿Cómo lo sabes?

—Mi padre me enseñó todas las rutas de salida.

—Entonces nos guías.

Entraron por una puerta lateral de la cocina. El personal se había marchado o estaba encerrado en sus habitaciones. La mansión parecía abandonada.

Al cruzar el comedor, todas las luces se encendieron.

Victor esperaba junto a la mesa, acompañado por el doctor Pierce y Julian. Detrás de ellos había cuatro hombres armados.

—Una familia reunida —dijo Victor—. Thomas habría disfrutado la ironía.

Gabriel se colocó delante de Eleanor.

—Deja salir a las mujeres.

—Tú todavía crees que puedes dar órdenes.

Victor extendió la mano.

—La llave y el testamento.

Eleanor guardó el sobre dentro de su abrigo.

—Primero libera a la hija de Julian.

Julian levantó la cabeza, sorprendido.

Victor no cambió de expresión.

—No sabes de qué hablas.

—Emily Cross. Veintisiete años. Enfermera. Desapareció después de atenderme la noche del accidente. Julian falsificó los documentos porque tú amenazaste con matarla.

El abogado cerró los ojos.

—Lo siento, Eleanor.

—Aún puedes corregirlo.

Victor sacó un teléfono y mostró un video. Emily estaba sentada en una habitación blanca, con las manos atadas.

—Si alguien da un paso, ella muere.

Julian comenzó a llorar.

—Hice todo lo que pediste.

—Y lo hiciste mal —respondió Victor—. Gabriel descubrió al notario.

—El nombre lo elegiste tú.

—Pero tú dejaste que un hombre desesperado lo leyera.

Bianca avanzó.

—Papá, basta.

—Vuelve a mi lado.

—No.

La palabra pareció sorprender a Victor más que cualquier arma.

—Te di una vida —dijo él.

—Me diste una misión.

—Te protegí de ellos.

—Me enseñaste a odiar personas que ni siquiera conocía.

—Eleanor mató a tu madre.

—Muéstrame la prueba.

Victor señaló a Eleanor.

—Pregúntale dónde estaba Celeste la noche del incendio.

Todas las miradas se dirigieron hacia ella.

Eleanor tardó en responder.

—Celeste estaba en el cobertizo.

Bianca se quedó inmóvil.

—¿La viste?

—Sí.

—¿Salió?

Eleanor respiró hondo.

—No lo sé.

Victor sonrió.

—Miente. Sabe que Celeste murió por culpa de los Westwood.

—Celeste llegó para ayudar a Sofia —dijo Eleanor—. Había descubierto las cuentas de Victor. Quería entregar documentos a Thomas.

—¿Y luego?

—Hubo fuego.

—¿La dejaste allí?

—Yo no estaba dentro.

Bianca miró a su padre.

—Me dijiste que Eleanor la encerró.

—Lo hizo.

—Acaba de decir que no estaba dentro.

—¿Ahora le crees?

El doctor Pierce interrumpió.

—Victor, la policía llegará pronto. Los disparos fueron reportados.

—Entonces terminemos.

Sacó un arma y apuntó a Eleanor.

Gabriel avanzó, pero uno de los hombres lo golpeó en el abdomen.

—La llave —repitió Victor.

Eleanor la sacó lentamente.

—¿Sabes por qué Thomas me la entregó a mí y no a ti? Porque sabía que nunca entenderías lo que abre.

—Abre el control de Westwood.

—No. Abre la verdad.

Lanzó la llave hacia el centro de la mesa.

Victor la tomó.

En ese instante, las ventanas del comedor se iluminaron con luces rojas y azules.

—¡Policía! —gritó una voz desde el exterior—. ¡Dejen las armas!

Victor miró a Samuel.

—¿Cómo?

Maya levantó el grabador.

—Transmití todo desde que entramos.

Los hombres de seguridad dudaron. Dos dejaron sus armas.

Victor agarró a Bianca y le puso la pistola contra el cuello.

—Nadie se mueve.

Gabriel intentó acercarse.

—Suéltala.

—Ella eligió su lado.

Bianca respiraba rápidamente, pero no lloraba.

—No vas a dispararme, papá.

—No me conoces.

—Ese es el problema. Finalmente sí.

Bianca clavó el tacón en el pie de Victor y se apartó. Gabriel se lanzó sobre él. El arma cayó bajo la mesa.

La policía irrumpió por las puertas laterales.

Durante el caos, el doctor Pierce corrió hacia la cocina. Samuel fue detrás.

Victor quedó esposado contra el suelo. Miró a Eleanor con odio.

—Crees que ganaste.

—Esta noche, sí.

—Entonces no has abierto la memoria.

Eleanor recordó el dispositivo encontrado en la caja fuerte.

Victor sonrió.

—Cuando veas lo que Thomas grabó, desearás haberme dejado quemarlo todo.

Horas después, la mansión se convirtió en escena del crimen. Los agentes encontraron cámaras, documentos falsos y medicamentos no autorizados. Pero Emily no estaba allí, y ninguno de los hombres detenidos conocía su ubicación.

Victor exigió un abogado y dejó de hablar.

En la biblioteca, Samuel conectó la memoria de datos a un ordenador sin acceso a internet. Solo contenía un archivo de video.

La imagen mostró el cobertizo la noche del incendio.

Thomas ajustaba una cámara oculta. Sofia entró con el collar de cisne. Detrás de ella apareció Celeste Vale, madre de Bianca.

Celeste estaba embarazada.

—Victor sabe que voy a dejarlo —dijo en la grabación—. Si algo me ocurre, mi hija debe saber la verdad.

Bianca se acercó a la pantalla.

—¿Mi madre estaba embarazada de mí?

Celeste continuó:

—El padre de mi bebé no es Victor.

Todos guardaron silencio.

La mujer miró directamente a la cámara.

—El padre es Thomas Westwood.

Gabriel retrocedió.

Bianca se volvió hacia él, horrorizada.

Si la grabación era cierta, compartían el mismo padre.

May you like

Su matrimonio no solo había sido construido sobre una mentira.

Nunca debió existir.

Related Stories

Other posts