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Capítulo 8 — La mujer que examinó sus heridas

Rachel Kim no intentó huir.

Sostenía el inyector junto a su propia muñeca, no como un arma contra los demás, sino como amenaza de destruir cualquier información que contuviera la jeringa.

Daniel levantó el arma recuperada de Blake.

—Déjelo en el suelo.

Rachel miró a Ashlynn.

—Has resultado mucho más difícil de lo que Walter predijo.

Ashlynn recordó cómo Rachel había examinado sus costillas, la había tranquilizado e identificado el frasco del sedante.

—Sabías que el medicamento llevaba mi nombre.

—Yo preparé la etiqueta.

—¿Por qué?

—Para que la receta pareciera legítima si despertabas desorientada.

El plan había sido clínico.

Gregory aterrorizaría a Ashlynn.

Evelyn suministraría el sedante.

Walter vigilaría su obediencia.

Rachel certificaría que Ashlynn había sufrido una crisis relacionada con un trauma y que necesitaba observación médica.

El acuerdo de conducta firmado podría presentarse después como un pacto matrimonial voluntario realizado antes de su episodio.

Si Ashlynn se defendía con violencia, Rachel documentaría un comportamiento peligroso relacionado con el trauma militar.

Todos los caminos conducían a que Gregory controlara sus finanzas y sus expedientes.

—¿Qué desbloqueaba mi autenticación militar? —preguntó Ashlynn.

La expresión de Rachel se suavizó, casi con admiración.

—Participaste en la Operación Linterna Azul.

Ashlynn recordaba el nombre.

Su función había sido logística y administrativa, no de combate. Linterna Azul rastreaba cargamentos marítimos sospechosos que atravesaban puertos del Caribe.

Solo había gestionado manifiestos cifrados durante seis semanas.

Uno de los envíos desapareció del sistema después de que un superior ordenara clasificar el registro.

Al parecer, el archivo de Caroline contenía la parte financiera de aquellos mismos cargamentos.

El certificado de servicio de Ashlynn podía autenticar el registro operativo.

Las pruebas heredadas por Maya podían autenticar la investigación.

Juntas, podían exponer la red del Capitán Cero.

Por eso Gregory había escogido a Ashlynn.

El matrimonio le daría acceso legal a sus expedientes, su firma, sus dispositivos y quizá a su verificación biométrica.

La familia de Walter necesitaba una esposa que pudiera controlar.

Eligieron a la marine equivocada.

Daniel preguntó a Rachel si ella era el Capitán Cero.

Rachel se rio.

—Nadie conoce al Capitán Cero.

—¿Quién le da las órdenes?

—Una plataforma médica segura.

—¿A nombre de quién?

—Doctor Stephen Hale.

El tío de Gregory.

El médico cuyo nombre aparecía en la receta falsa de Ashlynn.

El hermano menor de Walter había dedicado décadas a proporcionar explicaciones médicas para las mujeres que se resistían a los hombres Hale.

Evelyn se cubrió la boca.

—Stephen trató a Caroline después de que Walter la hiriera.

Rachel asintió.

—También certificó su inestabilidad emocional después de que desapareciera.

Walter habló con brusquedad.

—Deja de hablar.

Rachel lo miró con desprecio.

—Tú ya no mandas.

El rostro de Walter cambió.

Él se consideraba el centro.

Rachel lo trataba como algo desechable.

El sistema de ventilación del barco se activó con un profundo rugido mecánico.

Rachel miró hacia arriba.

—Demasiado tarde.

Un olor químico y dulzón entró en el compartimento.

Gas sedante.

Daniel ordenó que todos se dirigieran hacia las máscaras de emergencia situadas junto a la puerta. Varias habían sido retiradas.

Ashlynn rasgó tela de la capa inferior de su vestido de novia, la empapó con agua embotellada y la presionó contra la boca de Maya.

—Mantente agachada.

Gregory luchó contra las correas.

—No puedo respirar.

Ashlynn miró al hombre que había intentado golpearla con un bate unas horas antes.

Durante un segundo, la ira le dijo que lo dejara allí.

El entrenamiento se impuso.

Cortó las correas con el cuchillo de Walter.

—Ayuda a tu madre.

Gregory asintió, sorprendido.

Sostuvo a Evelyn y la guio hacia la escalera.

Daniel redujo a Rachel, pero ella mordió algo escondido dentro de la boca.

Su cuerpo se quedó flácido antes de que él pudiera detenerla.

Una cápsula.

Nadie sabía si contenía veneno o sedante.

Walter llegó primero a la escalera e intentó subir por delante de Maya.

Gregory lo agarró por el abrigo.

—Primero las mujeres y los heridos.

Walter miró fijamente a su hijo.

—¿Qué has dicho?

El rostro de Gregory temblaba, pero no lo soltó.

—Me has oído.

Por primera vez, desafió abiertamente a su padre.

Aquello no borraba lo ocurrido en la suite.

No le concedía perdón.

Pero cambió los siguientes treinta segundos.

Ashlynn empujó a Maya hacia arriba. Evelyn fue después. Gregory subió detrás de ellas. Daniel cargó con Rachel mientras otro agente vigilaba a Walter.

Salieron a la cubierta abierta tosiendo.

El aire fresco del océano golpeó sus rostros.

Pero el barco se había quedado inquietantemente silencioso.

Las puertas de los camarotes continuaban cerradas.

Las luces públicas habían disminuido.

Ningún tripulante respondía por radio.

El buque seguía avanzando hacia el este mediante navegación automática.

Daniel comprobó el canal del puente.

Bloqueado.

El falso anuncio de la capitana había aislado a los pasajeros mientras los hombres del Capitán Cero tomaban el control operativo.

Maya registró la bolsa médica de Rachel.

Dentro encontró una tableta conectada a la plataforma segura. Había un mensaje visible:

FASE DOS: TRASLADAR A LA NOVIA A AISLAMIENTO MÉDICO. ELIMINAR TODOS LOS ACTIVOS FAMILIARES FALLIDOS.

Activos familiares fallidos.

Gregory.

Walter.

Evelyn.

El Capitán Cero también pretendía eliminar a los Hale.

Gregory leyó el mensaje.

—Mi tío va a matarnos.

La arrogancia de Walter desapareció por fin.

—No. Stephen nunca…

Evelyn soltó una risa amarga.

—Tu hermano limpió el desastre de cada mujer a la que hiciste daño. ¿Por qué crees que no te limpiaría también a ti?

La tableta mostró una cámara en directo.

El doctor Stephen Hale estaba dentro del pabellón de aislamiento médico del barco.

A su lado había una mujer inconsciente de cabello rubio plateado.

Caroline.

Había estado viva todo el tiempo.

Stephen miró directamente a la cámara.

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—Traedme a Ashlynn o mi hermana morirá antes del amanecer.

👉 Caroline estaba viva en el mismo barco, pero rescatarla obligaría a Ashlynn a entrar en el pabellón médico controlado por el doctor que había diseñado toda la trampa de la luna de miel.

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