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LAS HUELLAS DORADAS / Chapter 6 / 15

Capítulo 6 - El hermano detrás de las cámaras

La voz de Marcus Vale resonó por los altavoces del laboratorio.

—Nadie disolverá nada. El fideicomiso pertenecerá a quien salga vivo de esa habitación.

Camila mantuvo una mano sobre su vientre. El dolor de las contracciones había regresado, aunque intentaba ocultarlo.

A su lado, Ethan apuntaba hacia la puerta bloqueada. Vanessa continuaba atada a la silla. Margaret permanecía de pie frente a la consola, observando las cámaras de seguridad.

Rafael Santos, el padre de Camila, miraba una pantalla secundaria donde podían verse al menos doce hombres armados alrededor de la cabaña.

—Marcus no puede abrir el núcleo desde fuera —dijo Rafael—. Necesita a una persona reconocida por el sistema.

Vanessa soltó una risa amarga.

—Por eso me envió a la mansión.

Camila se volvió hacia ella.

—¿Trabajabas para tu hermano?

—Al principio.

—Intentaste obligarme a firmar.

—Marcus me dijo que el documento impediría que Margaret utilizara al bebé. No sabía que Ethan también había preparado la renuncia.

Ethan bajó el arma.

—No intentes convertirte en víctima.

Vanessa lo miró con rabia.

—Tú utilizaste exactamente el mismo plan.

—Yo no te ordené que la atacaras.

—Me dijiste que asustara a Camila.

—Te dije que hablaras con ella.

—Sabías cómo me sentía.

—Conocer tus celos no significa ordenar tu violencia.

Camila golpeó la consola con la palma.

—¡Basta!

Todos guardaron silencio.

—Cada persona en esta habitación tiene una explicación para haberme utilizado. Ethan quería protegerme. Vanessa quería detener a Margaret. Margaret quería proteger el fideicomiso. Rafael quería proteger sus acciones.

Miró a su padre.

—Y tú fingiste estar muerto durante casi treinta años.

Rafael aceptó la acusación sin apartar la mirada.

—Sí.

—Ahora quiero hechos, no excusas.

Señaló las cámaras.

—¿Qué quiere Marcus?

Rafael abrió un archivo antiguo.

—La familia Reed financió Hawthorne Technologies antes de que la compañía saliera a bolsa. El padre de Vanessa y Marcus recibió derechos sobre parte del fideicomiso.

—Mi padre decía que los Hawthorne se los robaron —intervino Vanessa.

—No completamente —respondió Rafael—. Perdió sus derechos después de utilizar empresas del fideicomiso para mover dinero de organizaciones criminales.

Margaret soltó una risa.

—Rafael siempre encuentra una manera elegante de describir sus propios delitos.

—Arthur Hawthorne y Thomas Reed comenzaron las transferencias antes de que yo llegara.

—Pero tú construiste el sistema que permitió ocultarlas.

—Y tú lo utilizaste después de la muerte de Arthur.

Camila sintió otra contracción.

Se apoyó en la consola para no caer.

Ethan lo vio.

—¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última?

—No importa.

—Camila.

—Siete minutos.

Rafael se acercó.

—Debemos sacarte de aquí.

—Marcus ha bloqueado la salida.

—Existe otro acceso.

Margaret lo miró con sorpresa.

—Revisé todos los planos.

—Revisaste los planos que te permití encontrar.

Rafael introdujo un código.

Una sección del suelo se abrió, revelando una compuerta pequeña.

—El túnel de refrigeración comunica con el antiguo depósito médico.

Ethan se arrodilló junto a Vanessa y comenzó a cortar las cuerdas.

—Puede ser una trampa.

—Todo esto es una trampa —respondió Camila—. Pero no pienso dar a luz frente a una pantalla mientras Marcus decide quién merece salir.

La voz de Marcus regresó.

—Vanessa, sé que puedes escucharme.

La mujer quedó inmóvil.

—Abre la puerta y podrás recuperar tus acciones. Margaret te utilizó. Ethan te abandonó. Camila heredará todo lo que pertenecía a nuestra familia.

Vanessa miró los zapatos dorados colocados junto a la pared.

—Durante toda mi vida me dijo que los Reed debían recuperar lo que les robaron.

—¿Y le creíste? —preguntó Camila.

—Era mi hermano.

—Eso no responde.

Vanessa se puso de pie cuando Ethan terminó de liberarla.

—Sí. Le creí.

—¿Todavía le crees?

Antes de que respondiera, una explosión sacudió la cabaña.

Parte del techo del laboratorio se agrietó. Polvo y fragmentos de yeso cayeron sobre las máquinas.

En una cámara exterior, los hombres de Marcus colocaban una segunda carga junto a la entrada.

—Tienen explosivos suficientes para hundir la casa —dijo Ethan.

Rafael abrió completamente la compuerta.

—El túnel solo permite pasar a una persona cada vez.

Margaret señaló la consola.

—Si abandonamos la sala, Marcus tomará el núcleo.

—No puede transferir las acciones sin Camila —respondió Rafael.

—Puede destruir las pruebas.

Camila miró a Margaret.

—Eso es lo que realmente te preocupa.

—Si desaparecen los archivos, nadie podrá demostrar lo que Arthur, Thomas Reed y tu padre hicieron.

—Tú también apareces en esos archivos.

—Precisamente.

La respuesta sorprendió a todos.

Margaret levantó la barbilla.

—No pienso permitir que Marcus elimine los documentos y me convierta en la única culpable. Si debo ir a prisión, los hombres que construyeron esta compañía irán conmigo.

Rafael la observó durante un momento.

—Por primera vez has dicho algo que puedo respetar.

Una segunda explosión resonó.

La puerta principal comenzó a deformarse.

Ethan ayudó a Camila a entrar en el túnel.

—Rafael irá primero —dijo—. Después Camila.

—No —respondió ella—. Vanessa primero.

Vanessa la miró con incredulidad.

—¿Por qué?

—Porque Marcus espera que elijas su lado. Si sales antes que nosotros, tendrás una oportunidad de decidir sin que nadie te apunte.

—Podría traicionarte.

—Sí.

Camila sostuvo su mirada.

—Pero prefiero descubrir quién eres cuando puedes elegir.

Vanessa entró en el túnel.

Rafael fue detrás.

Camila se preparó para seguirlos, pero una luz roja apareció en la consola.

TRANSFERENCIA EXTERNA INICIADA.

—Marcus ha conectado un dispositivo —dijo Margaret.

Las pantallas mostraron que alguien intentaba copiar los archivos del fideicomiso desde el exterior.

—¿Puede conseguirlos? —preguntó Ethan.

—No todos —respondió Rafael desde el túnel—. Pero puede acceder a las identidades de testigos y empleados protegidos.

Camila se volvió.

—Hay personas en esos archivos.

—Miles —dijo Margaret.

Si escapaban inmediatamente, Marcus podría localizar a cada persona que había declarado contra los Hawthorne y los Reed.

Camila salió del túnel.

—¿Qué haces? —preguntó Ethan.

—Bloquear la transferencia.

—No sabes utilizar el sistema.

—Mi cuerpo acaba de abrir la puerta principal. Quizá también pueda cerrar una secundaria.

Se colocó frente al lector.

La máquina escaneó su mano.

AUTORIDAD DE CAMILA SANTOS RECONOCIDA.

Aparecieron dos opciones:

BLOQUEAR ARCHIVOS.

PROTEGER SUJETO GESTANTE.

—Solo puedes elegir una —dijo Margaret.

—¿Qué significa protegerme?

—El laboratorio sellará la sala médica y activará los sistemas de parto de emergencia.

—¿Y los archivos?

—Marcus podrá copiarlos.

Ethan agarró su brazo.

—Elige protegerte.

Camila miró los nombres que comenzaban a aparecer en la pantalla.

Médicos.

Contadores.

Empleados de seguridad.

Personas que habían arriesgado sus vidas para guardar pruebas.

—No.

Seleccionó:

BLOQUEAR ARCHIVOS.

La transferencia externa se detuvo.

Al mismo tiempo, las luces médicas se apagaron.

Margaret negó con la cabeza.

—Has desactivado tu única protección.

Camila sintió otra contracción.

Esta vez no pudo ocultar el dolor.

Ethan la sostuvo antes de que cayera.

—El bebé viene.

La puerta principal explotó.

El humo llenó el laboratorio.

Marcus Vale apareció al otro lado acompañado por sus hombres.

En una mano sostenía una pistola.

En la otra, los zapatos dorados de Vanessa.

—Mi hermana siempre tuvo un gusto excelente —dijo.

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Los dejó caer sobre el suelo ensangrentado.

—Lástima que nunca aprendiera a elegir a su verdadera familia.

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