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LAS HUELLAS DORADAS / Chapter 13 / 15

Capítulo 13 - El pecado de Rafael

Antes de viajar a Nueva York, Camila pidió hablar con Rafael a solas.

Se encontraron en una sala sin cámaras visibles. Camila sabía que Sloan grabaría la conversación desde otra habitación, pero no se lo mencionó.

—Quiero la verdad completa —dijo.

Rafael se sentó frente a ella.

—Ya te he contado…

—No. Me contaste lo necesario para que tomara las decisiones que tú querías.

Colocó tres transferencias sobre la mesa.

—Estas cuentas no pertenecen a Sentinel.

Rafael las observó.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque no siguen sus patrones. Tampoco pertenecen a los Hawthorne ni a los Reed.

Las transferencias terminaban en una fundación de Panamá vinculada a una empresa minera en Chile.

El beneficiario final utilizaba las iniciales R.S.

Rafael Santos.

—Guardaste una participación personal —dijo Camila.

—Era una reserva.

—Ciento ochenta millones de dólares.

—Para proteger a la familia.

—Para asegurarte de que, sin importar quién ganara, tú nunca quedaras sin poder.

Rafael permaneció en silencio.

—Elena quería destruir el fideicomiso —continuó Camila—. Margaret quería controlarlo. Los Reed querían recuperarlo. Sentinel quería esconderse dentro.

Señaló la cuenta.

—Y tú querías sobrevivir a todos.

—Pasé años huyendo.

—También pasaste años moviendo dinero.

—Necesitaba recursos.

—¿Cuántas operaciones de Sentinel ayudaste a financiar?

—No sabía para qué utilizaban todos los fondos.

—Pero sabías quiénes eran.

—Sí.

La palabra quedó suspendida entre ambos.

Rafael ya no podía presentarse como un hombre obligado a colaborar únicamente para proteger a su familia.

Había tomado decisiones conscientes.

—¿Ordenaste la sustitución genética en la clínica? —preguntó Camila.

—Impedí que Margaret utilizara el material de Arthur.

—No te pregunté eso.

Rafael cerró los ojos.

—Sí. Ordené que conservaran el material de Ethan.

—¿Por qué no detuviste el procedimiento completo?

—Porque sabía que queríais tener un hijo.

—No tenías derecho a decidir cómo.

—Quería asegurarme de que el niño fuera realmente de Ethan.

—Manipulaste mi cuerpo para corregir la manipulación de Margaret.

—Sí.

Camila sintió una tristeza más profunda que la rabia.

—Durante toda mi vida imaginé que, si descubriese que estabas vivo, encontraría a un padre al que me habían robado.

Rafael levantó la mirada.

—Soy tu padre.

—Biológicamente.

Él recibió las palabras como un golpe.

—Eso no significa que no te ame.

—Todos me amáis. Ethan me amaba mientras preparaba una amenaza. Elena me amaba mientras fingía estar muerta. Tú me amabas mientras modificabas mis tratamientos médicos.

Camila se puso de pie.

—El amor que elimina la capacidad de elegir se convierte en otra forma de propiedad.

Rafael también se levantó.

—¿Qué harás conmigo?

—No soy tu jueza.

—Podrías eliminar estas cuentas de los archivos.

—No lo haré.

—Ese dinero puede utilizarse para compensar a las víctimas.

—Después de que un tribunal determine de dónde salió.

—Podrías proteger a tu madre.

—Tampoco borraré sus delitos.

Rafael parecía no comprender.

—¿Enviarás a prisión a tus propios padres?

—Entregaré la verdad. Las decisiones legales no me pertenecen.

—Sentinel utilizará nuestros cargos para desacreditarte.

—Entonces tendrá que hacerlo públicamente.

Camila abrió la puerta.

Antes de salir, Rafael habló:

—Hay algo que todavía no sabes sobre Marcus.

Ella se detuvo.

—No es hijo biológico de Thomas Reed.

—¿Qué importancia tiene?

—Su padre era el director original de Proyecto Sentinel.

—¿Quién?

—General William Vale. Marcus tomó su apellido después de que Thomas Reed lo adoptara.

—¿Vanessa lo sabe?

—No.

—¿Marcus sí?

—Desde los dieciocho años.

La estructura finalmente tenía sentido.

Marcus nunca luchó realmente para devolver el patrimonio a los Reed.

Había utilizado a Vanessa y el resentimiento de su familia para mantener el control de Sentinel sobre Hawthorne Global.

—¿Quién era su madre?

Rafael respondió:

—Margaret Hawthorne.

Camila quedó inmóvil.

—Marcus es hijo de Margaret?

—Nació antes de que ella se casara con Arthur. Sentinel ocultó el embarazo. Thomas Reed aceptó criarlo dentro de su familia para proteger el programa.

Camila pensó en la forma en que Margaret hablaba de Marcus, en su conocimiento de los sistemas Reed y en la facilidad con que se anticipaba a sus movimientos.

—Margaret sabe que él trabaja para Sentinel.

—Siempre lo supo.

Camila salió de la sala.

Encontró a Margaret esperando en el corredor.

La anciana no preguntó qué había dicho Rafael.

—Marcus es tu hijo —declaró Camila.

Margaret cerró los ojos.

—Sí.

—Permitiste que Vanessa creyera que era su hermano biológico.

—Crecieron juntos. Para ellos la diferencia nunca importó.

—Importó cuando utilizaste a una hija para vigilar al otro.

—Intenté controlar a Marcus.

—No. Intentaste mantener dos opciones. Si los Hawthorne ganaban, conservabas el poder mediante Ethan. Si Sentinel ganaba, lo conservabas mediante Marcus.

Margaret apoyó ambas manos sobre el bastón.

—Una mujer de mi generación no sobrevivía dentro de esas familias sin preparar varias salidas.

—Sobreviviste convirtiendo a tus hijos y nietos en rutas de escape.

—No espero que lo comprendas.

—Lo comprendo perfectamente. Por eso no te permitiré continuar.

Camila llamó a Vanessa.

La mujer escuchó la verdad sin interrumpir.

Cuando terminó, permaneció varios segundos en silencio.

—Marcus sabía que no era hijo de mi padre.

—Sí.

—Entonces nunca quiso recuperar el legado Reed.

—No.

—Me utilizó desde que éramos niños.

—Sí.

Vanessa miró sus manos.

—Cuando nuestra madre murió, Marcus me dijo que solo nos teníamos el uno al otro.

Margaret intentó acercarse.

—Vanessa…

—No me toques.

—Yo no ordené que te hiciera daño.

—Pero sabías quién era.

Vanessa se volvió hacia Camila.

—Participaré en la reunión.

—No tienes que hacerlo.

—Sí.

—Marcus puede intentar matarte.

—Ya lo intentó cuando permitió que uno de sus hombres disparara en la cabaña.

Vanessa sostuvo la mirada de Margaret.

—Esta vez quiero que me vea elegir sin él.

La reunión comenzaría en seis horas.

Camila preparó las pruebas.

El vídeo del pasillo.

Los contratos de Sentinel.

Los informes genéticos.

Las cuentas personales de Rafael.

Las autorizaciones de Margaret.

Y una declaración de Vanessa sobre cada amenaza realizada contra Camila.

No presentaría una historia con héroes y villanos sencillos.

Presentaría una verdad donde casi todos habían cometido errores.

Incluida ella, por haber ignorado durante demasiado tiempo las señales dentro de su matrimonio.

Ethan entró mientras organizaba los archivos.

—¿Qué quieres que haga?

—Cuida a Mateo.

—También puedo testificar.

—Lo harás después.

—Camila…

—Nuestro hijo no irá a la sede. Tú permanecerás con él en una ubicación elegida por Sloan.

Ethan aceptó.

—¿Confías en mí para protegerlo?

Camila lo miró.

—Confío en que, esta vez, sabes que no debes decidir solo.

Ethan asintió.

No era perdón.

Pero era la primera responsabilidad que Camila le entregaba desde que descubrió la verdad.

Cuando Ethan salió, ella abrió el archivo principal.

La primera imagen mostraba los zapatos dorados de Vanessa sobre la mano ensangrentada.

Camila escribió debajo:

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LAS HUELLAS NO DESAPARECEN CUANDO CAMBIAMOS DE ZAPATOS.

La presentación estaba preparada.

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