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LA SANGRE SOBRE EL MÁRMOL / Chapter 9 / 15

Capítulo 9 - El corazón de Edén

—Estás mintiendo —dijo Evelyn.

Nathaniel apoyó una mano sobre la cápsula de Arthur.

—¿Crees que Leah encontró todos esos documentos sin ayuda? Helix se los entregó.

—Para que los publicara —respondió Camila—. Eso perjudica a Whitmore.

—Perjudica a nuestra familia, no a Helix. Ellos quieren eliminar a los Whitmore y transferir el control a una nueva administradora.

Arthur cerró los ojos.

—Eso explicaría por qué los servidores externos aceptaron sus credenciales.

Evelyn tomó su teléfono, pero el nivel seis bloqueaba la señal.

—Necesito hablar con ella.

—Primero saldremos —dijo Camila.

La alarma marcaba quince minutos.

Arthur indicó un interruptor rojo junto a su cápsula.

—Si lo activas, el cierre biológico se cancelará.

—¿Y tú morirás?

—Mi soporte vital se desconectará durante ciento veinte segundos. Mi corazón probablemente no resistirá.

—Debe existir otra manera.

—Nathaniel eliminó todas las demás.

Camila miró a su exmarido.

—Restaura el acceso.

—No puedo.

—Tú diseñaste el cierre.

—Helix modificó el sistema después de que traje aquí a Arthur.

Camila levantó el arma.

—Siempre tienes una explicación que te convierte en un hombre sin opciones.

—Porque no comprendes el poder de Helix.

—Comprendo a los hombres que utilizan una organización invisible para justificar su propia crueldad.

Sofía se acercó a Arthur.

—¿Te duele?

El anciano pareció sorprendido.

—A veces.

—Mi mamá dice que tener miedo no significa ser malo.

Arthur miró a Camila.

—Tu madre es más generosa de lo que debería.

—También dice que hacer daño porque tienes miedo sigue estando mal.

Nathaniel apartó la mirada.

Arthur sonrió débilmente.

—Es una niña inteligente.

—No es tu sujeto —dijo Camila.

El anciano levantó una mano temblorosa.

—Sofía, hay un cajón debajo de la pantalla. ¿Puedes abrirlo?

Camila quiso impedirlo, pero Arthur no parecía amenazante.

Sofía abrió el cajón.

Dentro había una pulsera de plata y una pequeña tarjeta.

—Póntela —dijo Arthur.

Camila tomó la pulsera primero.

—¿Qué hace?

—Contiene mi autorización genética. Permitirá que Sofía sea reconocida por el fideicomiso.

—No voy a colocarle nada hasta que Priya lo examine.

—Entonces guárdala.

Sofía entregó la pulsera a su madre.

Una explosión lejana sacudió el nivel.

Geneviève estaba intentando abrir una salida.

La alarma anunció doce minutos.

Evelyn examinó el sistema de soporte.

—Puedo desconectar solo la red de comunicaciones y mantener el corazón mediante las baterías internas.

Arthur negó.

—Las baterías fueron retiradas.

Nathaniel se quedó inmóvil.

Camila lo vio.

—Tú las retiraste.

—Helix me obligó.

—¿Dónde están?

—No servirían. Llevan meses sin mantenimiento.

Camila lo agarró por la camisa.

—¿Dónde?

—En el almacén médico.

Evelyn consultó el plano.

—Está a dos corredores.

Camila entregó el arma a Evelyn.

—Vigílalo.

—¿Adónde vas?

—A buscar las baterías.

Sofía intentó seguirla.

—Tú te quedas con Evelyn.

—Prometiste…

Camila se arrodilló.

—Regresaré antes de que cuentes hasta cien lentamente.

—Eso es mucho tiempo.

—Entonces cuenta en español e inglés. Así tardarás más.

Sofía asintió.

Camila salió.

El corredor estaba parcialmente inundado. Las puertas comenzaban a sellarse una tras otra.

Encontró el almacén médico, pero necesitaba una clave.

Recordó la tarjeta de Arthur.

La acercó al panel.

La puerta se abrió.

Dentro había baterías, medicamentos y cajas con el símbolo de Helix. Camila encontró dos unidades compatibles con el sistema de soporte.

Cuando regresaba, escuchó voces mediante un intercomunicador.

Era Leah.

—Nathaniel, ¿me escuchas?

Camila se detuvo.

La voz de su exmarido respondió desde la habitación de Arthur.

—Perfectamente.

—La fiscalía ha rodeado Green Horizon. Necesito que mantengas el cierre seis minutos más.

—Geneviève está intentando sacar a los niños.

—No importa.

Camila sintió que la sangre se enfriaba.

Nathaniel había dicho la verdad.

Leah trabajaba con alguien.

—Cuando Arthur muera —continuó Leah—, el fideicomiso se transferirá. Helix quiere todos los archivos Delta-R destruidos antes de que los agentes entren.

—¿Y Camila?

—Debe morir dentro de Edén. La presentaremos como responsable del ataque.

Camila regresó silenciosamente.

A través del cristal vio a Nathaniel junto al comunicador. Evelyn estaba en el suelo.

Sofía se escondía detrás de la cápsula.

Nathaniel había golpeado a Evelyn y recuperado el arma.

—Leah —dijo—, quiero garantías.

—Las tendrás cuando confirmemos la muerte de Arthur y Sofía.

Camila introdujo una batería dentro del panel exterior.

Las luces del corredor parpadearon.

Nathaniel se giró.

Camila lanzó la segunda batería contra el cristal. El panel de la puerta se rompió y el mecanismo se abrió.

Entró antes de que Nathaniel pudiera disparar.

La bala golpeó la pared.

Camila se abalanzó sobre él.

Nathaniel la golpeó con el arma. Ella cayó, pero atrapó su pierna y lo derribó.

Evelyn tomó una bandeja metálica y golpeó su muñeca.

La pistola quedó debajo de la cama.

Sofía corrió hacia Camila.

—Llegaste antes de cien.

—Te lo prometí.

Camila tomó el comunicador.

—Leah.

Hubo silencio.

—Sé que me escuchas.

—Camila, no comprendes lo que está ocurriendo.

—Entonces explícamelo.

—Helix tiene instalaciones en catorce países. Si los atacamos directamente, trasladarán a los niños y eliminarán a las familias. Necesitaba que confiaran en mí.

—Acabas de ordenar mi muerte.

—Era lo que esperaban escuchar.

—También dijiste que Sofía debía morir.

—Nathaniel estaba escuchando.

Camila miró a su exmarido.

—¿Trabajas para ellos o intentas infiltrarte?

—Ambas cosas pueden ser ciertas.

—Eso no es una respuesta.

Leah respiró profundamente.

—Arthur debe morir para transferirme el control. Cuando tenga acceso, podré cerrar todas las instalaciones desde dentro.

Arthur habló:

—Eso era parte del plan de Lucía.

Camila lo miró.

—¿Mi madre quería que Leah heredara Helix?

—Quería que alguien que no llevara el apellido Whitmore pudiera desmantelarla.

—¿Por qué no yo?

—Porque tú eras la prueba viviente. Sabía que pasarías tu vida siendo perseguida.

—Así que decidió por mí.

—Intentó liberarte.

Camila apretó el comunicador.

—No voy a permitir que Arthur muera para entregar otra organización secreta a alguien que acabo de escuchar ordenando el asesinato de mi hija.

Leah respondió:

—Entonces Helix continuará.

La alarma marcó cinco minutos.

Evelyn conectó la primera batería al sistema de Arthur.

—Necesito la segunda.

Camila la colocó.

El monitor cardíaco se estabilizó.

—Podemos desconectarlo durante dos minutos —dijo Evelyn—. Las baterías deberían mantenerlo vivo.

—¿Deberían?

—No puedo prometerlo.

Arthur cerró los ojos.

—Hazlo.

Evelyn activó el interruptor.

Las luces se apagaron.

El cierre biológico se detuvo.

En los pisos superiores, las puertas comenzaron a abrirse.

Geneviève condujo a los niños hacia el exterior mientras agentes federales entraban por los invernaderos destruidos.

El monitor de Arthur emitió un sonido continuo.

Sofía agarró la mano de Camila.

—¿Ha muerto?

Evelyn trabajó sobre el pecho del anciano.

—Todavía no.

Nathaniel se arrastró hacia la pistola.

Geneviève apareció en la puerta.

—No.

Disparó.

La bala alcanzó a Nathaniel en la pierna.

Él cayó gritando.

Geneviève mantuvo el arma apuntada.

—Durante toda tu vida limpié tus errores. Esta vez te quedarás en el suelo.

Agentes federales llegaron segundos después.

Nathaniel fue esposado.

Arthur recuperó el pulso.

La instalación comenzó a llenarse de oficiales, médicos y equipos de emergencia.

Camila pensó que Sofía estaba finalmente a salvo.

Entonces una agente se acercó.

—Señora Reyes, hemos recibido una orden para poner a la menor bajo protección federal inmediata.

—Soy su madre.

—La orden afirma que usted no es legalmente su progenitora.

Naomi apareció detrás de los agentes.

Su rostro mostraba preocupación.

—Camila, la solicitud fue presentada hace veinte minutos.

—¿Por quién?

Naomi mostró el documento.

La firma pertenecía a Leah Price.

El argumento principal estaba respaldado por los registros de fertilidad de Whitmore:

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Camila Reyes no era la única madre genética de Sofía.

Leah afirmaba que, como heredera biológica de Evelyn Vale, tenía derechos sobre el material genético utilizado para crear a la niña.

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