Capítulo 4 - El marcador Delta-RCamila leyó el mensaje cuatro veces.

—Nathaniel es su padre.
No era una suposición. Habían realizado una prueba de paternidad durante el embarazo por una complicación médica. Nathaniel había estado presente cuando el médico confirmó el resultado.
—Quizá la prueba fue manipulada —dijo Naomi.
—¿Para qué?
Rosa estaba recostada en el asiento trasero. Cada bache le provocaba una mueca de dolor.
—El marcador Delta-R —susurró—. Tiene que ver con la familia de Camila.
Leah condujo hasta un antiguo edificio de oficinas propiedad del periódico. El lugar había sido cerrado años atrás y no figuraba en los registros actuales.
La doctora Priya Shah llegó una hora después.
Era una mujer británica de origen indio, especializada en genética pediátrica. Examinó las muestras de sangre y los documentos de Rosa.
—Necesitaré tiempo para realizar un análisis completo —dijo—. Pero puedo decir algo de inmediato.
Mostró uno de los historiales.
—Delta-R no es el nombre científico de ningún marcador. Es una clasificación interna. Los Whitmore están siguiendo una variación genética extremadamente rara relacionada con la reparación celular.
—¿Qué significa eso? —preguntó Camila.
—En términos sencillos, algunas células pueden recuperarse de daños que normalmente serían permanentes. Si consiguieran reproducir el mecanismo, podrían desarrollar tratamientos contra enfermedades degenerativas, lesiones nerviosas e incluso ciertos tipos de cáncer.
Leah observó los tubos.
—Un medicamento que valdría miles de millones.
—Mucho más —respondió Priya—. Controlaría una parte importante de la medicina regenerativa mundial.
Camila recordó que su madre había muerto de cáncer.
—¿Mi familia tenía esta variación?
—Necesito comparar el ADN de Sofía con el tuyo.
Camila entregó una muestra.
Priya se instaló en una habitación con equipos portátiles. Mientras trabajaba, Camila examinó los archivos copiados por Rosa.
Encontró fotografías de niños, informes de sangre y contratos redactados mediante empresas ficticias. Algunos pacientes habían muerto durante los ensayos.
Las familias recibieron indemnizaciones a cambio de firmar acuerdos de confidencialidad.
—Esto basta para iniciar una investigación federal —dijo Naomi.
—No si los originales continúan dentro de la mansión —respondió Leah—. Los Whitmore dirán que los archivos fueron fabricados.
Rosa señaló una serie de números en su cuaderno.
—Evelyn mencionó una bóveda. Dijo que Geneviève guarda documentos físicos debajo de la antigua capilla familiar.
—¿La capilla del jardín? —preguntó Camila.
Rosa asintió.
Camila conocía el edificio. Durante su matrimonio, Geneviève prohibía que los empleados entraran. Aseguraba que contenía objetos religiosos demasiado valiosos.
—Primero sacaremos a Sofía —dijo.
Naomi revisó su teléfono.
—El avión de Nathaniel tiene programado un vuelo a Ginebra a las once y cuarenta de esta noche.
Faltaban cinco horas.
—Podemos solicitar una orden de emergencia —continuó—, pero necesitaríamos una declaración médica o pruebas directas del peligro.
Rosa intentó levantarse.
—Yo declararé.
—Tus lesiones son importantes —respondió Naomi—. Nathaniel dirá que te las causaste durante un robo.
—Entonces mostraremos el vídeo del laboratorio.
Camila la miró.
—¿Qué vídeo?
Rosa explicó que había ocultado una cámara dentro de la habitación de Sofía. La grabación mostraba al doctor Voss administrando una inyección sin autorización. También mostraba a Nathaniel amenazando a Evelyn.
—¿Dónde está?
—Dentro del oso de peluche de Sofía.
El juguete permanecía en la mansión.
Camila se acercó al plano.
—Hay un acceso antiguo desde la casa de invitados.
—No puedes volver —dijo Naomi.
—No entraré por la puerta principal.
Leah negó con la cabeza.
—Después del hospital habrán duplicado la seguridad.
—Nathaniel cree que estoy escondida y tratando de demostrar mi inocencia. No espera que vaya directamente hacia él.
Priya salió del laboratorio improvisado.
Su expresión era seria.
—Tengo los primeros resultados.
Colocó dos gráficos sobre la mesa.
—Sofía es hija biológica de Camila.
—Eso ya lo sabía.
—Pero la muestra atribuida a Nathaniel no corresponde al padre biológico.
Camila sintió que las paredes se acercaban.
—Debe haber un error.
—Repetí el análisis.
—La prueba durante el embarazo…
—Pudo ser sustituida.
Camila se sentó.
No había estado con ningún otro hombre durante su matrimonio.
—Entonces ¿cómo es posible?
Priya dudó.
—¿Utilizaste algún tratamiento de fertilidad?
—Nathaniel dijo que tenía un recuento bajo. Fuimos a la Clínica Whitmore de Boston.
—¿Fecundación in vitro?
Camila asintió.
Priya colocó otro documento sobre la mesa.
—Creo que utilizaron material genético de un donante sin informarte.
La revelación le produjo una mezcla de rabia y náuseas.
Habían utilizado su cuerpo.
Habían convertido el embarazo en un experimento.
—¿Quién es el padre?
—No aparece en estas muestras. Sin embargo, Sofía comparte el marcador Delta-R contigo y otra serie de variantes que parecen proceder del donante.
Leah abrió uno de los historiales robados.
En la esquina aparecía un código:
DONANTE V-01.
Evelyn Vale.
—Evelyn es una mujer —dijo Naomi.
Priya observó el documento.
—V-01 puede referirse a una línea celular, no necesariamente al padre.
Camila recordó el mensaje: Nathaniel no es su padre.
Evelyn conocía la verdad.
Y continuaba encerrada bajo la mansión.
El teléfono de Rosa vibró.
Apareció una fotografía tomada hacía pocos segundos.
Sofía estaba dormida en el asiento trasero de un automóvil. Un hombre le colocaba un cinturón de seguridad.
Nathaniel estaba llevándola hacia el aeropuerto.
Debajo de la imagen había un mensaje:
EL AVIÓN SALDRÁ ANTES. TIENES NOVENTA MINUTOS.
Camila tomó las llaves del vehículo.
—Leah, ve al aeropuerto con Naomi. Utilizad los documentos para retrasar el vuelo.
—¿Y tú?
—Voy a buscar el vídeo y a sacar a Evelyn.
Rosa intentó protestar.
—La casa estará llena de guardias.
—También estará casi vacía porque todos protegerán a Nathaniel y a Sofía.
Priya le entregó un pequeño localizador.
—Si entras en el laboratorio, busca refrigeradores marcados con Delta-R. Necesitamos muestras originales.
Camila guardó el dispositivo.
Leah la tomó del brazo.
—No conviertas esto en una misión suicida.
—No pienso morir.
—Eso dicen todos antes de hacer algo desesperado.
Camila miró la fotografía de Sofía.
—Durante dos años me obligaron a comportarme como si fuera una invitada en la vida de mi hija. Esta noche termina.
Condujo hasta la antigua casa de invitados situada en el extremo occidental de la propiedad Whitmore.
Había vivido allí durante los últimos meses de su matrimonio, después de que Nathaniel comenzara a decir que necesitaba “espacio”.
Detrás de la chimenea existía un corredor utilizado antiguamente por el servicio.
Camila retiró dos ladrillos y entró.
El túnel olía a humedad.
Avanzó hasta escuchar voces.
Dos guardias discutían junto a la salida.
Camila lanzó una piedra hacia el corredor contrario. Cuando uno fue a investigar, golpeó al otro con una tabla. Después inmovilizó al primero utilizando su propio cinturón.
Llegó a la habitación de Sofía.
El oso de peluche estaba sobre la cama.
Dentro encontró una tarjeta de memoria.
También halló una carta escondida bajo la almohada.
La letra era de Nathaniel.
Madre: he adelantado el vuelo. Cuando la niña esté en Suiza, elimina a Evelyn y quema los registros. Camila será acusada de secuestro.
Camila fotografió la carta.
Un ruido llegó desde el armario.
Abrió la puerta.
Geneviève estaba dentro.
No llevaba su vestido de seda ni sus zapatos rojos. Vestía ropa negra y sostenía una pistola.
—Llegas tarde —dijo.
Camila levantó las manos.
—¿Tú enviaste el primer vídeo?
Geneviève no respondió.
—¿También enviaste los mensajes?
—Algunos.
—Obligaste a Sofía a limpiar sangre.
La mujer bajó la mirada durante un instante.
—Necesitaba que tú vieras lo que Nathaniel era capaz de hacer.
Camila avanzó.
—Utilizaste a una niña para provocarme.
—Si te hubiera llamado, no habrías creído una sola palabra.
—Podrías haberla protegido.
—Llevo meses intentándolo.
—Eres la dueña de esta casa.
Geneviève soltó una risa amarga.
—Eso es lo que Nathaniel quiere que todos crean.
Se escucharon pasos en el corredor.
Geneviève abrió una puerta oculta detrás del armario.
—Evelyn está abajo. Podemos discutir nuestros pecados después de sacarla.
Camila no bajó las manos.
—¿Por qué debería confiar en ti?
—Porque Nathaniel ha ordenado destruir el laboratorio dentro de cuarenta minutos.
May you like
Geneviève le entregó la pistola.
—Y porque si quisiera matarte, ya estarías muerta.
Related Stories