Capítulo 14 - La hija de Celeste

Celeste apretó el gatillo.
El arma no disparó.
Eleanor sonrió.
—Te enseñé a desconfiar de todos excepto de mí. Ese fue siempre tu defecto.
Había retirado el cargador horas antes.
Julian golpeó a Celeste y la tiró al suelo. Emily intentó mover su silla, pero Keene apareció detrás y bloqueó las ruedas.
—Preparen el traslado —ordenó Eleanor—. Mason estará aquí en minutos.
Bajo la cocina, Noah susurró:
—Tenemos que actuar ahora.
Mason negó.
—Hay tres personas armadas y Emily está en medio.
—Celeste puede ayudarnos.
—Celeste la envenenó.
—También intentó disparar a Eleanor.
Mason recordó las palabras de Emily sobre los errores y las buenas acciones. No confiaba en Celeste, pero podía utilizar la oportunidad.
Noah sacó del bolsillo una pequeña piedra y la lanzó contra una tubería al otro lado del sótano. El ruido hizo que uno de los guardias descendiera. Mason lo inmovilizó y tomó su arma.
Mientras tanto, Celeste recuperó el sentido. Eleanor se inclinó sobre ella.
—Nunca existió una posibilidad de recuperar a Ava. Una madre desesperada es útil porque confunde obediencia con esperanza.
Celeste la escupió.
—¿Murió realmente?
—No lo sé.
La respuesta fue peor.
—¿Qué?
—El hospital informó que murió. Pero Victor retiró el cuerpo antes de la autopsia. Quizá fue entregada a otra familia. Quizá no. Nunca consideré necesario comprobarlo.
Celeste lanzó un grito de rabia y se abalanzó sobre ella. Julian la sujetó.
En ese instante, las luces se apagaron.
Mason había cortado la electricidad desde el sótano.
Noah trepó por la salida de servicio y llegó hasta Emily.
—Soy yo —susurró.
—Sabía que vendrías.
—Tenemos treinta segundos.
Liberó el freno y empujó la silla hacia el pasillo. Keene los vio con una linterna.
—¡Deténganse!
Noah lanzó la silla cuesta abajo por una rampa de servicio y corrió a su lado. Emily tuvo que sujetarse mientras ganaban velocidad.
—¡Esto no estaba en el plan! —gritó.
—¡No había plan!
La rampa terminaba en una puerta cerrada. Emily colocó ambos pies contra la base y Noah chocó la silla de lado. La puerta se abrió hacia el garaje.
Mason apareció detrás, cubriéndolos. Un disparo rompió la ventana de un automóvil.
—¡Al suelo!
Emily cayó de la silla. Noah se arrodilló para ayudarla, pero ella sintió una corriente intensa en las piernas.
—Espera.
Apoyó las manos en el coche y, por primera vez en cuatro años, logró sostener parte de su peso sobre ambos pies.
Duró apenas dos segundos.
Luego cayó en brazos de Noah.
—Estuviste de pie —dijo él, sorprendido.
—Guárdalo para después.
Mason los llevó hacia la salida trasera. Dana y los agentes federales irrumpieron desde el bosque. Keene fue arrestado. Dos guardias se rindieron.
Julian escapó en una moto de nieve. Eleanor desapareció por un túnel conectado al lago congelado. Celeste permaneció en el salón con las manos levantadas.
—No voy a huir —dijo.
Mason apuntó hacia ella.
—¿Dónde está Ava?
—No lo sé.
—Durante años dañaste a Emily por una niña que quizá ni siquiera conocías.
—Sí.
Celeste miró a Emily, que había regresado a su silla.
—No existe una explicación que lo haga aceptable. Solo puedo decir la verdad ahora y aceptar lo que venga.
Dana la esposó.
Dentro del lodge encontraron documentos que demostraban que Julian preparaba una venta secreta del grupo Blackwood a un fondo extranjero. Una vez transferida la empresa, planeaba retirar miles de millones y culpar a Mason por fraude.
También hallaron un archivo sobre Ava Bell.
La niña no había muerto.
Había sido entregada a una pareja mediante una adopción ilegal y vivía bajo el nombre de Lily Carter en Indiana. Las fotografías mostraban una niña sana de ocho años, con cabello rojo y la misma forma de ojos que Celeste.
Celeste vio la imagen desde el coche policial.
Sus rodillas cedieron.
—Está viva.
—No podrás acercarte a ella sin una decisión judicial —dijo Dana.
—Lo sé.
—Y la familia adoptiva puede conservar la custodia.
Celeste tocó el cristal con los dedos esposados.
—Solo quiero que sepa que nunca dejé de buscarla.
Emily se acercó.
—Cuando todo termine, le diré que la buscaste.
Celeste la miró con incredulidad.
—Después de lo que te hice, ¿harías eso?
—Decirle la verdad no significa perdonarte.
Celeste bajó la cabeza.
Mason recibió una llamada de la junta. Julian había convocado una reunión extraordinaria para la mañana siguiente. Utilizaría la suspensión de Mason y la supuesta incapacidad de Emily para aprobar la venta.
—Tenemos pruebas para detenerla —dijo Dana.
—No si la jueza mantiene la orden y la junta rechaza los documentos por origen ilegal —respondió Mason.
Celeste escuchó desde el vehículo.
—Hay otra forma.
Dana abrió la puerta.
—Habla.
—El fideicomiso incluye una cláusula que Claire añadió sin informar a Julian. Si Emily demuestra capacidad física y cognitiva ante la junta, puede activar un voto provisional en nombre de sus acciones.
Emily miró sus piernas.
—Apenas puedo mantenerme dos segundos.
—La cláusula no exige caminar —dijo Celeste—. Exige que se presente personalmente, responda preguntas y firme sin asistencia.
Mason frunció el ceño.
—¿Por qué Julian no eliminó esa cláusula?
—Porque no sabe que existe. Eleanor guardó el original para utilizarlo contra él algún día.
—¿Dónde está?
Celeste señaló el medallón.
—La fotografía de Ava tiene una capa doble.
Dana separó cuidadosamente el cartón. Dentro apareció una hoja diminuta fotografiada, con sellos notariales y un código de archivo.
Emily sonrió.
—Entonces iremos a la junta.
Rachel se opuso.
—Acabas de pasar por un secuestro. Tus músculos están en plena recuperación.
—No necesito correr una maratón. Solo necesito entrar y firmar.
Rachel guardó silencio. Sabía que prohibírselo solo conseguiría que Emily buscara una forma más peligrosa de hacerlo. Le revisó el pulso, ajustó las férulas y le entregó instrucciones precisas para reconocer una crisis. Emily escuchó cada palabra sin apartar la vista del medallón. Ya no era una paciente esperando permiso, sino una heredera preparándose para recuperar su propia voz.
Noah se acercó.
—No lo harás sola.
Mason quiso protestar, pero se detuvo.
—Nadie de esta familia volverá a hacerlo solo —dijo.
Noah lo miró. No dijo “familia”, pero tampoco se alejó.
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Al salir del lodge, los agentes descubrieron que el vehículo de Dana tenía una rueda cortada. Debajo del limpiaparabrisas había una nota de Eleanor:
“Lleven a Emily a la junta. Eso es exactamente lo que deseo.”
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