Chapter 4 - El avión que no pudo despegar

Elena regresó al aeropuerto por segunda vez en menos de doce horas, esta vez acompañada por Maya, Samuel y dos agentes federales especializados en delitos corporativos.
La orden que habían obtenido era limitada. Permitía retener documentos y dispositivos, pero no separar a Lucía de quienes figuraban legalmente como sus padres.
En el certificado de nacimiento, Julián aparecía como padre y Celeste como madre.
—Aunque el embrión fuera tuyo, Celeste puede haber dado a luz —explicó Samuel—. La genética no determina automáticamente la maternidad legal.
—La mujer de la fotografía estaba embarazada —dijo Elena—. No era Celeste.
—Necesitamos encontrarla.
El avión corporativo se encontraba en una pista privada. Julián sostenía a Lucía mientras Celeste discutía con un funcionario. Víctor esperaba dentro de una limusina.
Elena se acercó.
La bebé la miró.
Durante un instante, todo el ruido pareció detenerse. Lucía tenía un pequeño lunar junto a la oreja izquierda, exactamente igual al que Elena había heredado de su madre.
Julián la sostuvo con más fuerza.
—No te acerques.
—Quiero saber quién es.
—Es mi hija.
—Eso no responde quién es su madre biológica.
Celeste colocó una mano sobre el cochecito.
—Yo soy su madre.
—Entonces acepta una prueba genética.
—No tienes derecho.
Elena miró a Julián.
—¿Robaste uno de nuestros embriones?
Él no respondió.
—Dile que está equivocada —ordenó Celeste.
—No aquí.
La reacción fue suficiente para los agentes, pero legalmente no bastaba.
Víctor salió del automóvil.
—Elena, estás humillando a una niña para satisfacer una obsesión.
—Su apellido incluye mi nombre.
—Lucía Elena fue elegida en honor a ti.
—¿Por qué una amante pondría mi nombre a su hija?
Celeste perdió la compostura.
—Porque el fideicomiso exigía continuidad documental.
Todos se quedaron quietos.
Julián la miró con furia.
—Cállate.
El agente federal dio un paso.
—Señora Ward, repita lo que acaba de decir.
Celeste retrocedió hacia el avión.
En ese momento, una mujer apareció corriendo desde el edificio privado. Era joven, de cabello oscuro y llevaba una carpeta médica contra el pecho.
—¡No permitan que se lleven a la niña!
Un guardia intentó detenerla, pero Elena reconoció su rostro por la fotografía.
Era la mujer embarazada que había salido de Horizon.
—Me llamo Nora Salas —dijo sin aliento—. Yo di a luz a Lucía.
Celeste se volvió pálida.
Nora explicó que una agencia de gestación subrogada la había contratado. Le dijeron que el embrión pertenecía a Julián y Celeste. Después del parto, descubrió un documento donde figuraba el nombre de Elena Ross.
—Intenté preguntar. El doctor Keller amenazó con demandarme y quitarme a mis otros hijos.
Julián caminó hacia ella.
—Firmaste un acuerdo de confidencialidad.
—No firmé para participar en un robo.
Nora entregó registros prenatales y una muestra genética tomada del cordón umbilical.
Los agentes suspendieron el vuelo.
Lucía comenzó a llorar. Julián intentó entregársela a Celeste, pero la bebé estiró los brazos hacia Nora, reconociendo su voz.
Nora la recibió con lágrimas.
Elena no reclamó tocarla.
—¿Está bien? —preguntó.
—Sí. Nació sana.
Celeste observaba a ambas mujeres con odio.
—No entienden lo que están destruyendo. Asterion necesita la fusión.
—Asterion no necesita una niña robada —respondió Elena.
La prueba rápida confirmó que Nora no tenía vínculo genético con Lucía. El laboratorio federal comparó el perfil del cordón con una muestra de Elena.
La probabilidad de maternidad biológica superaba el noventa y nueve por ciento.
Elena tuvo que sentarse.
Julián no negó nada.
Solo dijo:
—Lo hice por la empresa.
—Utilizaste mi cuerpo sin tocarme —susurró Elena—. Convertiste mi hija en un instrumento financiero.
—También es mi hija.
—Y aun así estabas dispuesto a declararla huérfana de una madre viva.
Los agentes retiraron a Julián y Celeste para interrogarlos. Víctor llamó a sus abogados.
Lucía permaneció temporalmente con Nora bajo supervisión de servicios infantiles.
Antes de marcharse, Nora se acercó a Elena.
—Ella reconoce una canción que yo cantaba durante el embarazo.
—No quiero quitártela como ellos me la quitaron a mí.
May you like
Nora lloró.
—Entonces quizá seamos las primeras personas en su vida que no intenten poseerla.