Chapter 14 - La confesión de Víctor Mercer

Víctor se negó a negociar durante todo el juicio. Se presentaba como un fundador pragmático que había cometido errores administrativos para proteger una investigación capaz de salvar millones de vidas.
Su abogado mostró pacientes beneficiados por tecnologías derivadas de Asterion.
—¿Cuántas personas habrían muerto si Gabriel Ross hubiera cerrado Orfeo? —preguntó.
La fiscal respondió con los nombres de personas sometidas a ensayos sin consentimiento.
En el último día, Víctor pidió declarar.
—Mi hijo está intentando culparme de todo —dijo—. Quiero aclarar los hechos.
Admitió ordenar el sabotaje del avión de Gabriel, pero aseguró que pretendía obligarlo a realizar un aterrizaje de emergencia y asustarlo.
—No quería que muriera.
—Modificó un sistema de navegación en pleno vuelo —dijo Dana—. ¿Qué resultado razonable esperaba?
—El piloto era experimentado.
—Siempre describen el asesinato como un accidente que debía detenerse a tiempo.
Víctor también confesó haber mantenido vivo el cuarto embrión como alternativa para el fideicomiso.
—Mateo tenía una condición que reducía su utilidad para Orfeo. Permití que Nora lo adoptara.
Elena cerró los puños.
—¿Permitió?
Víctor la miró desde el estrado.
—Sin mi decisión, ese niño habría sido descartado por la clínica.
—Usted no le dio la vida. Solo decidió no quitársela.
El juez ordenó silencio, pero el jurado había escuchado.
La confesión final llegó inesperadamente.
Víctor reveló que Lucía Ross, la madre de Elena, no había muerto por enfermedad como todos creían. Había sido expuesta deliberadamente a un compuesto experimental en Orfeo después de intentar denunciar el programa.
Gabriel ocultó parte de la verdad para proteger a Elena, que entonces tenía doce años.
Samuel comenzó a llorar.
—¿Usted sabía esto? —preguntó Elena.
—Sabía que Lucía sospechaba de Víctor. No conocía la exposición.
Keller confirmó que los archivos médicos habían sido alterados.
La empresa que fabricó el compuesto pertenecía a David Crane.
El crimen contra la madre de Elena había sido el inicio de todo.
Víctor intentó justificarlo.
—Lucía iba a destruir años de investigación.
—Era una persona —dijo Elena.
—También era científica. Conocía los riesgos.
—Conocer un riesgo no significa consentir que la envenenen.
Por primera vez, Víctor pareció cansado.
—Tu familia siempre fue demasiado sentimental para dirigir algo grande.
Elena lo observó.
—Y la suya confundió grandeza con permiso.
El jurado declaró culpables a Víctor, Julián, Keller y David de múltiples cargos. Celeste recibió una condena reducida por cooperación, aunque fue declarada responsable de fraude, conspiración y falsificación de identidad.
Víctor fue condenado a cadena perpetua. Keller recibió cuarenta años. David, treinta y dos. Julián enfrentaría una audiencia separada por los delitos familiares y corporativos.
Al salir del tribunal, Elena no celebró.
Visitó la tumba de sus padres.
—Pasé años creyendo que me dejaron sola —susurró—. Ahora sé que intentaron detener algo que yo todavía tendría que terminar.
Mateo colocó su avión de juguete junto a la lápida de Gabriel.
—¿Ese señor era mi abuelo?
—Sí.
—¿Era bueno?
Elena pensó en los secretos de Gabriel.
—Intentó hacer lo correcto, pero también creyó que ocultar la verdad podía protegerme.
—¿Y funcionó?
—No.
May you like
Mateo asintió con seriedad.
—Entonces nosotros no haremos eso.