Chapter 19 - La última apelación de Julián

Julián presentó su última apelación cuando Lucía cumplió siete años. Alegó que las pruebas obtenidas en el aeropuerto violaron su privacidad y que Celeste testificó bajo presión.
El tribunal aceptó revisar una parte menor del caso, lo que provocó una nueva ola de titulares.
Julián también solicitó enviar cartas a los niños.
Mateo, de diez años, rechazó cualquier contacto.
Lucía dudó.
—¿Es malo querer saber qué dice?
—No —respondió Nora.
—¿Eso lastima a Elena?
Elena se sentó junto a ella.
—Tus preguntas no me traicionan.
La terapeuta recomendó que un profesional revisara primero las cartas. La primera contenía disculpas. La segunda hablaba de los logros de Julián. La tercera culpaba a Víctor, Celeste y al “miedo de Elena”.
Lucía leyó fragmentos apropiados para su edad.
—Dice que me creó porque me amaba antes de conocerme.
Elena respiró lentamente.
—Puede creer eso.
—¿Es verdad?
—No puedo saber lo que sentía. Sí sé lo que hizo.
—¿Puedo querer una parte de él y no querer verlo?
—Sí.
Lucía decidió escribir una respuesta:
“Sé que eres mi padre biológico. No quiero visitas ahora. No digas que mamá Elena tuvo miedo como si eso explicara tus decisiones. Cuando sea mayor, decidiré otra vez.”
Julián respondió intentando negociar una llamada.
La terapeuta recomendó detener la correspondencia.
La apelación fue rechazada. El tribunal confirmó que la grabación era admisible porque Elena se encontraba en un espacio público y tenía motivos razonables para documentar un posible fraude.
Después de la decisión, Julián envió una última frase mediante su abogado:
“Sin mí, ninguno de esos niños existiría.”
Mateo escuchó el comentario en las noticias.
—¿Eso significa que debemos agradecerle?
Elena negó.
—Existir no crea una deuda eterna con cada persona que participó en tu origen.
Nora añadió:
—La gratitud no puede ser exigida como pago por haber nacido.
Lucía tomó la mano de su hermano.
—Nosotros existimos para nosotros.
Aquella noche, los niños colocaron las cartas en una caja. Lucía pidió conservarlas, pero no en su dormitorio.
—No quiero que sus palabras duerman conmigo.
Elena guardó la caja en el archivo familiar.
La última apelación de Julián terminó sin cambiar la condena.
May you like
Para Elena, el verdadero cierre no fue la decisión del tribunal.
Fue observar a Lucía leer una mentira y comprender que tenía derecho a no vivir dentro de ella.