Chapter 13 - El juicio de los nombres robados

El juicio comenzó nueve meses después. Para proteger a Mateo y Lucía, el tribunal prohibió publicar sus rostros y limitó el acceso a registros médicos.
La fiscal abrió el caso con una frase sencilla:
—Los acusados no robaron únicamente dinero. Robaron decisiones, identidades y años de vida.
Nora fue la primera testigo clave. Describió cómo la agencia la contrató, cómo Keller controlaba sus consultas y cómo Celeste asistía a las ecografías fingiendo ser la madre genética.
El abogado de Julián intentó desacreditarla.
—Usted recibió ciento veinte mil dólares.
—Por dos embarazos, meses de riesgo médico y contratos que no revelaban la verdad.
—¿No está utilizando ahora a los niños para obtener una vida mejor?
Nora lo miró directamente.
—Si quisiera dinero, habría aceptado la oferta de Víctor para desaparecer.
La fiscal presentó la transferencia de cinco millones que Nora rechazó.
Maya explicó la falsificación corporativa. Samuel leyó la cláusula original de Gabriel. Owen declaró sobre el sabotaje del avión y el secuestro de Paige.
Después llegó el turno de Elena.
Julián no apartó los ojos de ella.
—¿Cuándo descubrió que Lucía existía? —preguntó la fiscal.
—En el aeropuerto, cuando vi a mi esposo besar a Celeste y después sostener a una bebé con el nombre de mi madre.
El video de la sala VIP se proyectó ante el jurado.
La voz de Julián decía:
“Cuando Elena firme, no podrá detener la transferencia.”
El abogado defensor se levantó.
—La señora Ross grabó una conversación privada motivada por celos.
—La grabé porque escuché mi nombre vinculado a un fideicomiso y a una niña desconocida.
—¿No es cierto que deseaba destruir a su esposo por la infidelidad?
—La infidelidad destruyó nuestro matrimonio. Las pruebas revelaron los delitos.
—Usted activó una cláusula que le quitó miles de millones a su propia hija.
—Le quité a varias personas la capacidad de convertirla en una llave financiera.
Keller declaró a cambio de evitar una condena de por vida. Admitió seleccionar embriones, falsificar consentimientos y dirigir Orfeo.
—¿Quién ordenó el sabotaje del avión de Gabriel Ross? —preguntó Dana.
—Víctor Mercer.
—¿Julián lo sabía?
—Sí. Ayudó a eliminar los registros porque Víctor le prometió la dirección de Asterion y un matrimonio con Elena.
Elena miró a Julián.
Su relación completa había comenzado como una estrategia.
El abogado de Julián argumentó que, con el tiempo, él se enamoró de Elena.
Dana preguntó:
—¿El amor lo llevó a robar sus embriones?
—Creía que una hija podía salvar el matrimonio —respondió Julián cuando decidió declarar.
—¿Por eso mantenía una relación con Celeste?
—Elena se había vuelto fría.
—¿Por eso planeaba declararla incapaz?
—Necesitaba proteger la empresa de sus decisiones impulsivas.
—¿Como transferirla a una fundación independiente después de descubrir experimentos ilegales?
Julián perdió la calma.
—¡Asterion era mía! Yo la convertí en una empresa global mientras ella vivía de la reputación de su padre.
El silencio de la sala fue definitivo.
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La máscara del esposo preocupado desapareció.
Elena no sintió sorpresa. Solo el cierre de una pregunta que la había perseguido: quizá Julián nunca había amado a una persona, sino el acceso que ella representaba.