Chapter 12 - El padre de todos los secretos

Robert Ashford descendió de la plataforma.
No caminaba como un hombre enfermo. Su bastón parecía más un símbolo que una necesidad.
Valeria sostuvo la llave física contra el pecho.
—Tu hijo cree que estás muerto.
—Lucas ha creído muchas cosas útiles.
Naomi cerró las puertas del ascensor.
—Robert, la transferencia debe realizarse ahora. Sloan ha encontrado la instalación.
—Sloan encontró la entrada que permitimos que encontrara.
Naomi frunció el ceño.
—Eso no estaba en el plan.
Robert la miró con paciencia.
—Nunca conociste el plan completo.
Valeria observó las pantallas.
En una aparecía el hospital militar. Sloan, Elena, Gabriel y Olivia intentaban abrir el acceso subterráneo. En otra pantalla, Charles Beaumont era trasladado bajo custodia. En una tercera, Helena permanecía esposada dentro de una ambulancia.
Aurora veía todo.
—¿Tú liberaste a Helena del convoy? —preguntó Valeria.
—Naomi organizó la operación.
—Bajo las órdenes de Robert —añadió Naomi.
—Yo sugerí que Helena todavía tenía una función.
Valeria comprendió la estructura de la trampa.
—Querías que Helena nos condujera hasta la red original. Querías que Lucas distribuyera los archivos y que mi familia activara la liquidación.
Robert sonrió.
—Eres realmente la mujer que ve los números.
—Dejaste que tu esposa secuestrara a Gabriel, manipulara a Lucas y amenazara a miles de personas para eliminar a tus competidores.
—Helena tomó sus propias decisiones.
—Tú sabías lo que hacía.
—Saber no es lo mismo que ordenar.
—Es la respuesta favorita de los cobardes ricos.
La sonrisa de Robert desapareció.
Naomi condujo a Valeria hacia la unidad médica.
Lucas estaba sobre una cama, consciente y sin respirador. Tenía el abdomen vendado. Un médico retiraba la bomba de medicación que había utilizado para acceder a la red.
Valeria corrió hacia él.
—¿Estás bien?
—La arteria no está rota.
—Lo sabía.
—Naomi necesitaba que pareciera urgente.
Lucas vio a su padre detrás de ella.
Todo su rostro cambió.
—Papá.
Robert se detuvo en la entrada.
—Has crecido.
Lucas soltó una risa incrédula.
—Llevas seis años observándome.
—Mucho más.
—Fingiste tu muerte.
—Era necesario.
—¿Para quién?
—Para construir Aurora fuera del alcance de Helena y Beaumont.
Lucas intentó levantarse, pero el dolor lo obligó a permanecer en la cama.
—Podrías haber destruido sus negocios hace años.
—Todavía no teníamos suficiente control.
—¿Cuántas personas murieron mientras esperabas?
Robert no respondió.
—¿Por eso me enviaste hacia Valeria? —continuó Lucas—. ¿Porque sabías quién era su padre?
—Yo no te envié.
—Helena lo hizo.
—Y yo permití que ocurriera.
Valeria miró al anciano.
—¿También escribiste la instrucción sobre “la mujer que ve los números”?
—Sí.
—Planeaste que yo abriera los archivos.
—Necesitábamos una persona capaz de reconocer el fraude y con autoridad sucesoria sobre la red.
—No necesitabas una persona. Necesitabas una firma.
Robert se acercó.
—Aurora no es una red criminal. Es una estructura de estabilidad. Controlamos rutas médicas, alimentos, transporte, comunicaciones y seguridad. Cuando un gobierno cae, nosotros mantenemos los hospitales abiertos. Cuando una empresa intenta comprar una ciudad, nosotros podemos bloquear sus cuentas.
—Y cuando alguien te contradice?
Robert miró hacia Naomi.
—Tenemos mecanismos internos.
Naomi permaneció rígida.
Comenzaba a comprender que ella también era una herramienta.
—Dijiste que Olivia heredaría el control —afirmó.
—Olivia heredará una participación importante.
—Me prometiste la administración completa.
—Te prometí que tu hija nunca volvería a estar indefensa.
—No es lo mismo.
—Nunca dije que lo fuera.
Naomi apretó el control entre los dedos.
Valeria vio la herida.
Robert había utilizado el dolor de Naomi exactamente igual que Helena utilizó el tratamiento de Elena y la vida de Gabriel.
—No te eligió como socia —dijo Valeria—. Te eligió porque una madre desesperada hace cosas que una administradora racional no haría.
Naomi la miró.
—Cállate.
—Te permitió creer que estabas construyendo Aurora. Pero necesitaba tu acceso a Olivia, a las cuentas de Laurent y al sistema federal.
Robert intervino:
—Naomi ha sido invaluable.
—La palabra que utilizan los hombres poderosos antes de reemplazar a alguien.
Lucas extendió la mano hacia Valeria.
Ella la tomó.
—¿Qué necesita de ti? —preguntó él.
Robert respondió:
—La firma sucesoria de Ashford. Cuando Helena sea condenada y las empresas queden sin dirección, Aurora absorberá sus hospitales, puertos y hoteles.
—Legalmente no puedes hacerlo sin aprobación de las víctimas —dijo Valeria.
—Por eso tu firma importa. Eres representante de las cuentas originales de Gabriel y heredera del voto de fundador.
—No represento a las víctimas.
—Elena te designó como beneficiaria final de sus fondos.
Valeria se volvió hacia Naomi.
—Por eso mostraste la fotografía de Lucas. No querías una firma comercial. Querías que legitimara el control de Aurora sobre el dinero robado.
Robert colocó un nuevo documento sobre una mesa.
—No tienes por qué verlo como una rendición. Puedes dirigir Aurora conmigo.
—No.
—Todavía no has leído las condiciones.
—No necesito saber cuántas habitaciones tiene una prisión para decidir que no quiero vivir dentro.
Robert apoyó ambas manos sobre el bastón.
—Helena pensaba que eras una mujer demasiado orgullosa para comprender el sacrificio. Yo esperaba más.
—Helena me obligó a arrodillarme para demostrar que podía controlarme. Tú me ofreces un trono para conseguir lo mismo.
—Con una diferencia: yo reconozco tu capacidad.
—No. Reconoces mi utilidad.
Lucas movió lentamente la mano hacia el panel de su cama.
Robert lo vio.
—No intentes otra interrupción.
Dos guardias entraron.
—Tu acceso ya ha sido eliminado.
Lucas dejó la mano quieta.
—Entonces ¿por qué no nos matas y falsificas la firma?
—La autorización requiere una decisión consciente, libre de coerción física detectable.
—Pero no emocional —dijo Valeria.
Robert sonrió.
—Gabriel nunca pudo programar el amor.
Una pantalla se encendió.
Mostraba a Elena y Gabriel dentro del hospital. Varios hombres de Aurora habían entrado por otro acceso. Sloan estaba herida en el brazo. Olivia se encontraba retenida junto a su madre.
Naomi retrocedió.
—No ordené que tocaran a Olivia.
—Necesitábamos reunir a todos los titulares —respondió Robert.
—Prometiste que estaría a salvo.
—Lo está.
—Tiene una pistola apuntándole.
—La seguridad adopta formas incómodas.
Naomi levantó el control.
—Retira a tus hombres.
Robert no reaccionó.
—Retíralos.
—Recuerda quién te dio acceso a esta sala.
El control de Naomi se apagó.
Robert había eliminado sus permisos.
La mujer miró las pantallas y comprendió que no dominaba nada.
Valeria tomó el documento.
—Firmaré con una condición.
Lucas la miró.
—No.
—Quiero a mi familia aquí. Sin armas apuntándoles. También quiero que Olivia sea liberada.
Robert consideró la propuesta.
—Aceptado.
Naomi se acercó.
—No puedes confiar en él.
—No confío.
Valeria sostuvo su mirada.
—Pero necesito que tú empieces a confiar en la verdad.
—¿Qué verdad?
—Que nunca ibas a heredar Aurora.
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Naomi miró hacia Robert.
Por primera vez, su miedo fue más fuerte que su ambición.