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Chapter 10 - La casa bajo el agua

El agua alcanzó los tobillos en menos de veinte segundos.

Los agentes abrieron fuego contra los guardias de Beaumont. Las balas golpearon los servidores y las paredes de hormigón.

Valeria corrió hacia su madre.

Amelia intentó detenerla, pero Elena levantó las piernas y golpeó a la mujer en la rodilla. Valeria tomó la llave de las correas del cinturón de Amelia.

—¿Puedes caminar?

—Sí.

Era mentira.

Elena apenas podía sostenerse después de la cirugía.

Lucas se enfrentaba a Charles junto a la consola. El anciano utilizaba el bastón como arma. Golpeó el costado de Lucas, pero él consiguió derribarlo contra una barandilla.

Helena intentó cancelar la liquidación.

AUTORIZACIÓN RECHAZADA.

La cuenta regresiva marcaba ocho minutos.

—Gabriel mantiene su firma —dijo Lucas—. No puedes detenerla.

Helena lo golpeó con una pieza metálica.

Lucas cayó al agua.

Valeria dejó a Elena junto a Sloan y corrió hacia él.

Helena recogió una pistola.

—Una mujer arrodillada debería haber sabido permanecer abajo.

Apuntó hacia Valeria.

Lucas se levantó entre ambas.

El disparo alcanzó su abdomen.

Valeria gritó.

Lucas cayó sobre ella.

Helena intentó disparar nuevamente, pero Sloan respondió. La bala atravesó el hombro de la matriarca.

El arma cayó al agua.

Valeria presionó la herida de Lucas.

—Mírame.

—Estoy mirando.

—No cierres los ojos.

—Nunca fue una adquisición en Londres.

—No hables.

—Fui allí para encontrar a Olivia y los archivos.

—Lucas.

—Necesitas saber que intenté salir del plan antes de casarnos.

Valeria sentía la sangre atravesar sus manos.

—Pero no lo hiciste.

—No.

No pidió que lo perdonara.

Solo aceptó la verdad.

El agua alcanzó la cintura.

Los agentes buscaban una salida. El ascensor había quedado bloqueado.

—Hay un conducto de emergencia —dijo Elena—. Gabriel lo diseñó.

—¿Dónde? —preguntó Sloan.

Elena señaló el símbolo de la casa bajo el agua grabado en la pared.

Valeria introdujo la llave física.

Se abrió una puerta estrecha.

Detrás había un túnel ascendente.

Los agentes comenzaron a evacuar.

Charles intentó escapar, pero Amelia lo sujetó.

—Padre, no podemos dejar el sistema.

—El dinero ya no existe.

—Podemos detener la publicación.

Charles la apartó.

—Sálvate si quieres.

La abandonó y corrió hacia el túnel.

Helena permaneció junto a la consola.

Miraba las cuentas desaparecer una tras otra.

—Ven —le gritó Valeria.

La matriarca no se movió.

—Todo esto me pertenece.

—Nunca te perteneció.

—Lo construí durante cuarenta años.

—Lo construiste con vidas robadas.

La cuenta regresiva marcaba cinco minutos.

El agua llegó al pecho de Helena.

Aun así, continuó introduciendo códigos.

Valeria ayudó a Lucas a llegar al túnel. Sloan sostenía a Elena.

Amelia se acercó detrás, pero Charles bloqueó la entrada intentando pasar primero.

—Apártate —ordenó Sloan.

—Yo no me quedaré aquí.

Amelia observó a su padre.

—Siempre dijiste que la familia sobrevivía junta.

Charles la empujó al agua.

Valeria dejó a Lucas apoyado contra la pared y regresó. Tomó la mano de Amelia antes de que la corriente la arrastrara hacia los servidores.

—¿Por qué me ayudas? —preguntó la mujer.

—Porque no soy tu familia.

La sacó.

Sloan obligó a Charles a avanzar al final del grupo bajo custodia.

Helena continuaba dentro.

Elena miró hacia ella.

Durante décadas habían sido enemigas, cómplices indirectas y arquitectas de imperios opuestos.

—Helena —dijo—. Sal.

La matriarca levantó la cabeza.

Por un momento, pareció una mujer anciana y agotada, no la persona que había controlado sus vidas.

—¿Para vivir sin nada?

—Para responder por todo.

Helena sonrió.

—Eso es peor.

La puerta comenzó a cerrarse automáticamente.

Valeria extendió la mano.

—Todavía puedes elegir.

Helena miró la mano de la mujer a la que había obligado a arrodillarse.

Después miró las pantallas.

La última cuenta desapareció.

LIQUIDACIÓN COMPLETA.

Helena corrió hacia la puerta en el último segundo.

Valeria la sujetó.

Ambas atravesaron el acceso antes de que se cerrara.

Detrás de ellas, la sala se llenó completamente de agua.

El túnel subía casi cuarenta metros. Lucas perdió el conocimiento a mitad del trayecto.

Valeria y dos agentes lo cargaron hasta la superficie.

Cuando salieron, amanecía sobre el río.

Helena fue colocada en una ambulancia bajo custodia. Charles y Amelia también fueron detenidos.

Lucas entró en cirugía.

Elena fue trasladada nuevamente al hospital.

La red financiera desapareció como propiedad privada. Las cuentas quedaron congeladas y los datos fueron enviados a autoridades, periodistas y organizaciones de víctimas.

Gobiernos comenzaron a negar vínculos.

Empresarios huyeron.

Bancos cerraron departamentos completos.

El imperio oculto había quedado expuesto.

Valeria pensó que lo peor había terminado.

Dos días después, Gabriel pidió hablar con ella.

Su madre estaba presente.

También Naomi, Sloan y Olivia.

—La liquidación no destruyó Proyecto Aurora —dijo Gabriel.

Valeria miró a Elena.

—¿Por qué?

Su madre bajó la mirada.

—Porque Aurora no estaba dentro de la red original.

—¿Dónde está?

—En un sistema nuevo.

—¿Quién lo controla?

Nadie respondió.

Valeria sintió que la verdad ya estaba delante de ella.

—Lucas.

Elena negó.

—No.

Gabriel tomó una carpeta.

Dentro había documentos firmados muchos años antes.

La persona designada como administradora de Proyecto Aurora no era Elena, Gabriel ni Helena.

Era una mujer llamada Isabel Laurent.

Valeria miró a Naomi.

—¿Quién es Isabel?

Naomi permaneció inmóvil.

Olivia respondió:

—Era el nombre de mi madre antes de convertirse en Naomi Laurent.

Valeria observó a la abogada.

La mujer que había ayudado a Robert, protegido los archivos y guiado cada movimiento desde la librería.

—Tú controlas Aurora.

Naomi no lo negó.

—Elena y Gabriel creían que estaban construyendo una red para las víctimas.

—¿Y qué estabas construyendo tú?

Naomi cerró la puerta de la habitación.

—Una organización capaz de reemplazar a los Ashford, los Beaumont y cualquier gobierno que intentara quedarse con su dinero.

Sloan llevó una mano hacia su arma.

Dos hombres aparecieron detrás de ella.

Vestían uniformes militares.

Pero no pertenecían a la base.

Naomi levantó un pequeño control.

—No hagas movimientos innecesarios, Rebecca.

Valeria comprendió demasiado tarde.

El informante dentro del sistema federal nunca había trabajado para Helena.

Trabajaba para Naomi.

—¿Por qué nos ayudaste? —preguntó Valeria.

—Porque Helena debía caer. Charles también. Gabriel y Elena habían acumulado demasiado poder para continuar controlando Aurora.

—Nos utilizaste para destruir a tus enemigos.

—Os ayudé a destruir a personas que merecían caer.

—Eso no responde a la pregunta.

Naomi miró a Olivia.

—Todo lo hice para construir un mundo donde nadie pudiera volver a quitarme a mi hija.

Olivia retrocedió.

—No construiste esto para mí.

—Todavía no entiendes.

—Entiendo perfectamente. Helena te robó una hija y decidiste construir un sistema capaz de robar decisiones a todo el mundo.

Naomi perdió la serenidad por primera vez.

—Aurora controla puertos, hospitales, compañías de seguridad y medios de comunicación en doce países. Puede proteger millones de personas.

—O controlarlas —dijo Valeria.

Naomi miró hacia ella.

—Robert eligió a la persona equivocada cuando te entregó su firma.

—Porque yo quiero destruirlo todo?

—Porque todavía crees que los imperios son malos por naturaleza.

—No. Creo que las personas que dicen necesitar un imperio para proteger a otros terminan protegiendo primero su propio poder.

Naomi presionó el control.

Las puertas del hospital quedaron bloqueadas.

En las pantallas apareció un mapa con cientos de propiedades marcadas.

Proyecto Aurora estaba activo.

—La primera red ha muerto —dijo Naomi—. La segunda comienza hoy.

Valeria observó a su madre, a su padre y a Olivia.

Después pensó en Lucas, todavía inconsciente después de recibir una bala por ella.

Helena había caído.

Beaumont había sido expuesto.

Pero el enemigo más peligroso no había permanecido al otro lado.

Había caminado junto a Valeria desde el principio.

Naomi colocó una carpeta frente a ella.

—Necesito tu firma para completar la transferencia de las empresas Ashford.

—No firmaré.

—Lo harás.

—¿También vas a amenazar a mi madre?

—No.

Naomi abrió la carpeta.

Dentro había fotografías de Lucas conectado a las máquinas del hospital.

—Voy a ofrecerte una elección.

Valeria observó el monitor de su esposo.

—¿Qué le has hecho?

—Nada todavía.

Naomi colocó una pluma sobre la mesa.

—Firma y Lucas recibirá la cirugía adicional que necesita.

—Ya fue operado.

—La bala dañó una arteria secundaria. Sin otro procedimiento, morirá antes de mañana.

Sloan intentó avanzar, pero uno de los falsos soldados apuntó hacia ella.

Naomi empujó la pluma hacia Valeria.

—Arrodíllate una última vez. No ante mí.

Señaló el documento.

—Ante la realidad.

Valeria miró la firma vacía.

Había comenzado aquella guerra arrodillada ante Helena con una palangana entre las manos.

Ahora otra mujer quería obligarla a entregar un imperio para salvar a alguien que amaba.

Valeria tomó la pluma.

Naomi sonrió.

Pero en lugar de firmar, Valeria la partió por la mitad.

—Ya me arrodillé una vez.

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Levantó los ojos.

—La próxima persona que quiera obligarme tendrá que aprender a hacerlo mientras yo sigo de pie.

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