peak
EL JARRÓN SOBRE SU CABEZA / Chapter 8 / 15

Chapter 8 - El secreto bajo el apellido Blackwood

Sabrina pidió hablar a solas con Adrian, pero él se negó.

—Maya se queda. Samuel también. Ya no habrá conversaciones privadas que después cambien de significado.

Estaban en una casa segura proporcionada por la fiscalía. Claire dormía en la habitación contigua bajo vigilancia médica. Eleanor había sido trasladada allí esa misma mañana.

Sabrina se sentó frente a la chimenea apagada.

—Grant me mostró una prueba de ADN —comenzó—. Decía que David Blackwood no era tu padre biológico.

Adrian no reaccionó.

—¿Quién lo era?

—Grant.

Samuel se puso de pie.

—Eso es absurdo.

—La prueba tenía firmas de un laboratorio de Boston.

—¿La verificaste? —preguntó Maya.

—No podía hacerlo sin que Adrian descubriera que estaba investigándolo.

—Entonces Grant te entregó un papel y tú aceptaste que era verdad.

—También me mostró cartas entre Claire y él.

Adrian extendió la mano.

—Quiero verlas.

—Solo tengo fotografías.

Sabrina abrió una carpeta en su teléfono. Las cartas parecían íntimas, pero Samuel detectó inconsistencias en las fechas. Una estaba fechada durante una semana en que Claire había estado hospitalizada tras el nacimiento de Adrian.

—Grant falsificó la nota de la caja fuerte —dijo Maya—. Pudo falsificar estas cartas.

—¿Por qué querría hacerme creer que soy su hijo? —preguntó Adrian.

—Porque un hijo duda antes de destruir a su padre —respondió Samuel.

Adrian miró a Sabrina.

—¿Utilizaste esto para acercarte a mí?

—Grant dijo que tú eras la prueba viva de que Claire había traicionado a mi padre y a todos. Me convenció de que los Blackwood eran monstruos.

—Algunas de sus acusaciones eran ciertas —dijo Maya—. Eleanor permitió que Daniel Rowe cargara con la culpa.

—Pero Grant mezcló verdades con mentiras —añadió Samuel—. Es la forma más eficaz de controlar a alguien.

La puerta se abrió. Eleanor entró en su silla de ruedas, empujada por Lena. Claire venía detrás, caminando lentamente con ayuda.

Al ver a su madre, Claire se quedó inmóvil.

—Mamá.

Eleanor levantó una mano temblorosa.

Claire no se acercó.

—Me dejaste allí.

La anciana comenzó a llorar.

—Veintidós años —continuó Claire—. Cada vez que preguntaba por Adrian, me decían que no existía. Cada vez que recordaba mi nombre, aumentaban la medicación.

Eleanor trató de formar palabras, pero solo salió un sonido áspero.

—No —dijo Claire—. No quiero un código. Quiero que me mires mientras te digo lo que hiciste.

Adrian dio un paso, pero Maya lo detuvo. Aquella conversación pertenecía a las dos mujeres.

Claire se arrodilló frente a la silla.

—Grant amenazó a mi hijo y tú obedeciste. Después seguiste dirigiendo la compañía, organizando cenas y apareciendo en revistas. ¿Cuántas veces visitaste la clínica?

Eleanor mostró cinco dedos.

—¿Cinco veces en veintidós años?

Un parpadeo.

Claire cerró los ojos.

—Entonces no me protegiste. Me enterraste viva.

Eleanor bajó la cabeza.

Sabrina observó la escena con lágrimas silenciosas. Por primera vez no parecía una rival ni una conspiradora, sino una hija que comprendía el precio de la cobardía de otros.

Maya colocó la tabla frente a Eleanor. La anciana formó una frase:

“NO PIDO PERDÓN. AYÚDENME A DECIR LA VERDAD.”

Claire leyó las palabras.

—La verdad no borrará lo que hiciste.

Eleanor parpadeó una vez.

—Pero puede impedir que Grant lo haga otra vez —dijo Maya.

Adrian caminó hasta la ventana.

—La junta votará mañana para entregar el control temporal a Grant. Si no aparezco, ganará por ausencia. Si aparezco y lo acuso sin pruebas públicas, dirá que estoy emocionalmente incapacitado.

—Tenemos el video de Daniel y el testimonio de Bennett —dijo Sabrina.

—Bennett afirma que todo lo hizo bajo órdenes, pero aún no hay registros directos que conecten a Grant con el veneno. La memoria solo contiene la primera parte del video.

—La confesión que me ofreció puede ser real —dijo Sabrina.

Maya negó con la cabeza.

—También puede ser una trampa.

—Claro que lo es. Por eso espera que vaya sola.

—No irás —dijo Adrian.

—No necesito tu permiso.

—Grant intentó matarte en el faro.

—Y cree que todavía deseo limpiar el nombre de mi padre más de lo que deseo justicia. Podemos usar eso.

Samuel se acercó a la mesa.

—La boda debía celebrarse mañana por la noche.

Adrian lo miró.

—Está cancelada.

—Grant no lo sabe oficialmente. Si cree que el matrimonio continúa, necesitará mantener viva a Sabrina y evitar un escándalo hasta que se active el fideicomiso.

Maya comprendió el plan.

—Anunciamos que Adrian perdonó a Sabrina. Él se presenta ante la junta, defiende a Grant y confirma la boda. Grant pensará que recuperó el control.

—Mientras Sabrina se acerca a él con un micrófono —añadió Samuel.

Adrian negó con la cabeza.

—No voy a ponerla en riesgo.

Sabrina soltó una risa amarga.

—Hace una hora querías entregarme a la policía.

—Eso no significa que quiera verte muerta.

—Mi padre murió porque nadie estuvo dispuesto a arriesgar su reputación para defenderlo. Yo sí correré el riesgo.

Claire habló desde la puerta.

—Grant desconfiará de Maya. Debe parecer que Adrian la traicionó.

Maya miró a Adrian.

—Despídeme públicamente.

—No.

—Acúsame de falsificar los análisis. Grant necesita creer que estás aislado.

—Tu carrera quedará destruida.

—Temporalmente.

—Los medios no olvidan.

—Mi hermano murió porque Blackwood Industries protegió su imagen. No voy a proteger la mía mientras Grant sigue libre.

Adrian se acercó.

—No puedo pedirte eso.

—No me lo pides. Yo decido.

Durante un instante quedaron demasiado cerca. Sabrina apartó la mirada, comprendiendo algo que tal vez Adrian todavía no se permitía aceptar.

Eleanor golpeó el apoyabrazos. Formó otra frase:

“EL SEGUNDO VIDEO ESTÁ EN LA BODA.”

—¿Dónde? —preguntó Samuel.

Eleanor señaló la fotografía del jarrón roto.

Maya frunció el ceño.

—Ese jarrón quedó destruido.

La anciana negó y escribió:

“PAREJA. DOS JARRONES. EL OTRO EN EL SALÓN DE BAILE.”

Había un segundo jarrón idéntico en la mansión. En su base, Eleanor había ocultado la grabación completa y documentos firmados por Grant.

—Grant creyó que Sabrina buscaba el dispositivo en el primero —dijo Maya—. No sabe que existe una copia.

—Entonces la boda no es solo una trampa —respondió Adrian—. Es el único lugar donde podemos recuperar la prueba.

Sabrina levantó la barbilla.

—Mañana me pondré el vestido blanco y caminaré hacia un hombre que ya no confía en mí.

Adrian la miró sin dureza.

—No habrá matrimonio.

—Lo sé.

—Cuando esto termine, tendrás que responder por lo que hiciste.

—También lo sé.

—¿Por qué aceptas?

Sabrina miró a Eleanor y después a Claire.

—Porque pasé años creyendo que la justicia significaba hacer sufrir a los Blackwood. Ahora entiendo que Grant quería que todos nos destruyéramos entre nosotros mientras él heredaba las ruinas.

Adrian extendió la mano.

—Una última mentira, entonces.

May you like

Sabrina la estrechó.

—La mentira que obligará a decir la verdad.

Related Stories

Other posts