capítulo 2 - La hija que regresó demasiado pronto

Audrey dejó caer la maleta.
—Aléjate de ella.
Cassandra colocó el vaso sobre una mesa.
Su expresión de sorpresa desapareció rápidamente.
—No comprendes lo que has visto.
—La estabas obligando a beber.
—Tu abuela sufre demencia. Rechaza sus medicamentos y se vuelve agresiva.
Margaret trató de hablar, pero solo consiguió emitir un sonido débil.
Audrey corrió hacia ella.
La piel de la anciana estaba fría. Sus pupilas parecían demasiado pequeñas y su respiración era lenta.
—¿Qué había en el vaso?
—Un sedante recetado.
—¿Qué cantidad?
—La necesaria.
Audrey sacó el teléfono.
Cassandra se lo arrebató antes de que pudiera llamar.
—No vas a convertir esto en un espectáculo.
—Necesita una ambulancia.
—Si llamas a emergencias, los periodistas estarán aquí en diez minutos. ¿Quieres que todo Boston vea a Margaret Halston fuera de control?
Audrey sostuvo la mirada de su madre.
—Prefiero que la vean viva.
Intentó recuperar el teléfono.
Cassandra la empujó contra la pared.
Audrey perdió el equilibrio, pero consiguió sujetar la muñeca de su madre y obligarla a soltar el aparato.
Marcó el número de emergencias.
—Mi abuela ha recibido una sustancia desconocida. Está consciente, pero apenas puede moverse.
Cassandra dio un paso atrás.
—Acabas de cometer un error.
Audrey se arrodilló junto a Margaret.
—Estoy aquí.
La anciana logró mover los labios.
—El… cajón… azul.
—¿Qué cajón?
—Despacho.
Las sirenas comenzaron a escucharse en la distancia.
Cassandra miró hacia la ventana y después hacia su hija.
—Cuando descubras toda la verdad, comprenderás que no había otra opción.
—Siempre existe otra opción antes de obligar a una anciana a beber.
Los paramédicos entraron minutos después.
Mientras trasladaban a Margaret, uno de ellos examinó el vaso.
—No parece un medicamento normal.
Cassandra cruzó los brazos.
—Mi madre mezcla alcohol con sus pastillas.
Audrey observó el líquido oscuro.
No olía a alcohol.
Olía a almendras amargas y hierbas medicinales.
Cuando volvió a mirar a Cassandra, su madre ya estaba enviando un mensaje.
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Solo alcanzó a leer dos palabras en la pantalla:
Audrey regresó.