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Capítulo 7 - La casa de las madres dormidasCasa del Alba se encontraba en las montañas, a dos horas de la ciudad.

Desde fuera parecía un centro de bienestar para mujeres embarazadas. Tenía jardines, habitaciones luminosas y una página web llena de testimonios sobre apoyo, privacidad y nuevos comienzos.

En realidad, las ventanas no podían abrirse.

Las puertas se cerraban mediante códigos.

Las residentes no conservaban sus teléfonos.

Nora consiguió una orden federal.

Los agentes entraron al amanecer.

Encontraron a cinco mujeres embarazadas y una que había dado a luz la noche anterior. La madre estaba sedada. Su bebé no se encontraba en la habitación.

Nathan revisó los registros.

—Traslado realizado a las cuatro y veinte —dijo.

—¿Hacia dónde? —preguntó Nora.

El documento solo mostraba un símbolo de amanecer.

Owen reconoció una marca idéntica dentro de los archivos de la mansión.

—Existe otra ubicación.

Los agentes capturaron a tres enfermeras y un administrador. Eleanor había abandonado el edificio una hora antes.

La madre recién operada despertó preguntando por su hijo.

—Dijeron que nació sin vida —susurró.

Nora evitó prometer que estaba vivo.

El video de seguridad mostraba a una enfermera saliendo con una caja térmica neonatal.

La matrícula del vehículo pertenecía a la Fundación Sterling.

Lucas ordenó bloquear todos los automóviles corporativos.

Aunque había sido suspendido temporalmente por el consejo, varios empleados todavía le eran leales.

El vehículo fue encontrado cerca de una iglesia.

El bebé estaba dentro de una habitación, preparado para ser entregado a una pareja que había pagado medio millón de dólares.

Los agentes llegaron a tiempo.

La madre pudo sostenerlo horas después.

Nathan observó la reunión desde el pasillo.

—Maria nunca tuvo oportunidad de devolverme así —dijo.

Clara, todavía recuperándose, se situó junto a él.

—Quería hacerlo.

—También quería conservarme.

—Sí.

—¿Crees que eso la convierte en mala persona?

—No.

—Pero participó.

—Sí.

Nathan agradecía que Clara no intentara darle una respuesta sencilla.

Amelia vio las imágenes desde el hospital.

La madre abrazando a su bebé le produjo alivio y miedo.

—Olivia nacerá aquí —dijo.

Elena Warren negó.

—Después del intento con la falsa enfermera, este hospital no puede considerarse completamente seguro.

—¿Dónde entonces?

Nora propuso una unidad federal dentro de un hospital militar. Los registros permanecerían restringidos y el personal sería verificado.

Lucas apoyó la idea.

Amelia no quería ser trasladada nuevamente, pero aceptó.

Durante el trayecto, un automóvil intentó bloquear la ambulancia.

Owen reconoció el vehículo de Aegis.

Los agentes evitaron la emboscada.

El conductor fue detenido y confesó que debía provocar un accidente leve para justificar el traslado de Amelia a Casa del Alba.

Eleanor continuaba intentando ejecutar el protocolo.

El consejo de Sterling Health convocó una reunión de emergencia.

Victoria, conectada desde su escondite, había pedido declarar a Lucas temporalmente incapaz de dirigir por “estrés familiar extremo”.

Varios directores apoyaban transferir el control a la fundación.

Juliette, que presidía parte de los programas sociales, recibió una propuesta privada.

Si apoyaba la suspensión de Lucas, conservaría su cargo y los archivos sobre su adopción permanecerían sellados.

Mostró el mensaje a Nora.

—Quieren que elija entre mi reputación y la verdad sobre mi madre biológica.

—¿Qué harás? —preguntó Lucas.

—Lo que mamá nunca hizo.

Juliette publicó un comunicado.

Confirmó que había sido obtenida mediante una adopción ilegal administrada por Cuna Blanca. Anunció que entregaría sus acciones a un fondo supervisado para localizar a las madres afectadas.

La revelación destruyó el intento de utilizar el secreto contra ella.

Sofia Morales viajó para conocerla personalmente.

El encuentro se realizó sin cámaras.

Sofia llevó una pequeña manta que conservó durante treinta y un años.

—Me dijeron que era lo único que podía llevarme después del funeral —dijo.

Juliette tocó la tela.

—No sé cómo llamarte.

—Sofia está bien.

—¿Quieres que te llame mamá?

La mujer comenzó a llorar.

—No necesito quitar ese nombre a nadie. Solo quiero que sepas que no me fui.

Juliette la abrazó.

Victoria observó fotografías del encuentro publicadas después con permiso de ambas.

Llamó a Lucas.

—Juliette no comprende cuánto daño está causando.

—Está diciendo la verdad.

—Sofia puede demandar a la familia.

—Tiene derecho.

—¿También permitirás que Nathan tome la mitad de todo?

—Nathan no ha pedido nada.

—Lo hará.

—Sigues creyendo que todos aman como tú: calculando lo que pueden perder.

Victoria guardó silencio.

—Entrégate —dijo Lucas—. Ayúdanos a encontrar a Eleanor.

—Ya te di la ubicación.

—Llegamos tarde.

—Porque alguien dentro de tu equipo la avisó.

La frase hizo que Lucas mirara hacia Owen.

No acusándolo.

Comprendiendo que podía existir otra filtración.

Nora revisó las comunicaciones.

Una asistente del consejo enviaba horarios a Eleanor mediante un teléfono oculto.

Fue detenida.

Antes de ser llevada, dijo:

—No trabajo para Eleanor. Trabajo para la persona que va a controlar Sterling Health cuando todos ustedes sean arrestados.

—¿Quién? —preguntó Nora.

La mujer sonrió.

—Henry Sterling.

Lucas sintió que el mundo se detenía.

—Mi padre está muerto.

—Eso es lo que Victoria necesitaba que creyera.

La asistente afirmó que Henry sobrevivió al ataque cardíaco y fue trasladado en secreto a una clínica. Cuna Blanca creó un certificado de muerte y cremó otro cuerpo.

Durante doce años, alguien había enviado órdenes utilizando una identidad llamada H.S.

Nathan observó a Lucas.

—¿Crees que puede estar vivo?

Lucas pensó en las cintas, en los archivos preparados y en la capacidad de la red para sustituir identidades.

—No lo sé.

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Pero si Henry vivía, podía ser prisionero.

O podía ser la persona que todavía dirigía Cuna Blanca desde las sombras.

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