Capítulo 10 - La niña desaparecidaEl video contenía varias pistas.

La incubadora utilizaba un modelo antiguo de la Fundación Sterling. Detrás de Victoria aparecía una pared verde con estrellas doradas. Se escuchaba agua corriendo y el sonido regular de un tren.
Nathan reconoció la decoración.
—La guardería subterránea bajo la mansión.
Lucas negó.
—La policía registró la casa.
—Encontraron una habitación. Puede existir otra.
Amelia recordó los planos de renovación.
La mansión se construyó sobre una residencia anterior. Debajo del ala oeste existían túneles de servicio conectados con una antigua estación privada utilizada por Henry.
—El agua puede ser una tubería del sistema de fuentes —dijo—. El tren pasa detrás de la colina.
Owen revisó imágenes térmicas antiguas.
Había un espacio no registrado bajo el jardín.
Nora envió agentes.
Nathan y Lucas insistieron en acompañarlos.
Amelia permaneció en recuperación, conectada mediante video. Aunque estaba débil, conocía la estructura mejor que ellos.
—La entrada no estará dentro de la habitación encontrada —explicó—. Victoria sabe que la policía revisaría allí.
—¿Dónde entonces? —preguntó Nathan.
—La escalera principal tiene una columna falsa. Durante la renovación encontramos una diferencia en el grosor.
Entraron en la mansión.
El mármol todavía mostraba una marca reparada donde Lucas cayó con Amelia.
Él levantó la mirada hacia el balcón.
Nathan siguió sus ojos.
—La atrapaste.
—Casi no llegué.
—Pero llegaste.
—No sé si llegaré a Olivia.
Nathan tomó su hombro.
—No tienes que hacerlo solo.
Encontraron el mecanismo detrás de la columna.
Una escalera descendía hacia un corredor de piedra.
Las paredes tenían estrellas doradas.
—Estamos cerca —dijo Lucas.
El teléfono recibió una llamada de Victoria.
—No traigas a la policía.
—Sabías que lo haría.
—Eleanor tiene personas observando.
—¿Está contigo?
—No.
—Entonces ¿por qué la mencionas?
Victoria respiró.
—Porque tomó el control del sistema. Me encerró después de que traje a Olivia.
—Robaste a la bebé y Eleanor te traicionó.
—Quería sacarla de la torre antes que ella.
—Podías entregarla a Nora.
—No confiaba en que me permitieran acercarme.
—No tenías derecho a acercarte.
Victoria guardó silencio.
—Lucas, Olivia necesita oxígeno. Eleanor retiró una de las baterías.
—¿Dónde estás?
—En la guardería principal. La puerta solo se abre desde la sala de control.
Amelia escuchaba desde el hospital.
Revisó los planos.
—La sala de control puede estar debajo de la fuente central.
El equipo se dividió.
Nora y Owen fueron hacia el sistema hidráulico.
Lucas y Nathan avanzaron hacia la guardería.
Encontraron una puerta metálica.
A través del cristal vieron a Victoria junto a la incubadora. Tenía una herida en la frente.
Olivia respiraba con dificultad.
—¡Abre! —gritó Lucas.
—No puedo.
Nathan examinó el panel.
—Necesitamos el código.
Victoria escribió algo sobre el cristal:
LUCAS NATHAN JULIETTE.
Tres nombres.
Nathan los introdujo.
El sistema rechazó el código.
—No es el orden —dijo Amelia por teléfono—. Cuna Blanca no utilizaba nombres. Utilizaba números.
Nathan era CB-01.
Juliette aparecía décadas después.
Lucas nunca fue trasladado, pero en los archivos figuraba como Sterling A.
—Prueba las fechas de nacimiento —dijo Lucas.
Nathan introdujo la fecha compartida y después la de Juliette.
La puerta continuó cerrada.
Olivia emitió un llanto débil.
Victoria golpeó el cristal.
—¡Rápido!
Amelia observó la forma de las estrellas alrededor del panel.
—No es un teclado normal. Las estrellas representan los hijos que Victoria eligió conservar o perder.
—¿Qué significa?
—Primero Nathan, el hijo perdido. Después Lucas, el conservado. Después Juliette, la tomada.
Nathan presionó las estrellas en ese orden.
La puerta se abrió.
Lucas corrió hacia la incubadora.
Victoria intentó acercarse.
Nathan se interpuso.
—No la toques.
—Intenté salvarla.
—La secuestraste.
Lucas revisó el oxígeno.
La batería mostraba menos del diez por ciento.
Owen informó que había recuperado el control de ventilación.
Entonces una voz apareció por los altavoces.
Eleanor Graves.
—Victoria siempre creyó que podía convertirse en madre tomando decisiones por otras mujeres.
Las puertas del corredor se cerraron.
Gas comenzó a salir.
—Evacúen —ordenó Nora.
Lucas tomó a Olivia.
Victoria señaló otra salida.
—El túnel de la fuente.
Corrieron.
Una explosión sacudió la guardería.
Eleanor estaba destruyendo los archivos.
El fuego se extendió.
Victoria tropezó.
Nathan la vio caer.
Durante un segundo pudo continuar.
La mujer había robado su infancia, amenazado a Maria y dejado morir a Henry.
Regresó.
La levantó.
—No confundas esto con perdón —dijo.
—No lo haré.
Lucas llevaba a Olivia protegida contra el pecho mientras avanzaban por el túnel.
El humo aumentaba.
Amelia hablaba por teléfono, guiándolos mediante los planos.
—Al final encontrarán dos rutas. Tomen la izquierda.
Llegaron a la bifurcación.
Victoria negó.
—La izquierda conduce a la fuente, pero Eleanor habrá colocado explosivos allí.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Nathan.
—Porque yo la ayudé a diseñar el sistema.
—Entonces ¿cuál?
—La derecha sale debajo del balcón.
Corrieron hacia la derecha.
El techo comenzó a caer.
Lucas protegió a Olivia.
Nathan y Victoria apartaron escombros.
La salida estaba cerrada con una rejilla.
Owen apareció desde el otro lado y la abrió.
Salieron al vestíbulo.
El mismo lugar donde Amelia había caído.
Los paramédicos tomaron a Olivia.
Lucas no la soltó hasta que Elena Warren, llegada con un equipo neonatal, le aseguró que debía conectarla al oxígeno.
La bebé comenzó a estabilizarse.
Amelia vio todo mediante la cámara.
—Tráiganla conmigo.
Victoria fue esposada.
Miró hacia la incubadora.
—¿Está viva?
Lucas se volvió.
—Sí.
—La saqué de la torre antes que Eleanor.
—Para utilizarla como garantía.
—También para protegerla.
—Ambas cosas pueden ser ciertas. Ninguna borra el secuestro.
Victoria bajó la cabeza.
Nora preguntó por Eleanor.
—Tiene una salida hacia el río —respondió Victoria—. Se marchará con los archivos restantes.
Los agentes encontraron el túnel.
Eleanor había escapado.
Pero dejó una grabación.
—La familia Sterling cree que recuperó a una niña —decía—. No comprende que Cuna Blanca nunca dependió de una sola casa.
En la pantalla aparecieron fotografías de clínicas en otros países.
La red era internacional.
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Recuperar a Olivia había salvado una vida.
Destruir Cuna Blanca requeriría enfrentar una estructura construida durante generaciones.
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