Capítulo 5 - Los niños sin nombreLos archivos de Santa Brígida contenían registros de cuarenta y siete bebés.

Nora reunió un equipo federal para contactar con las familias sin alertar a toda la red. Algunos adoptantes podían haber participado conscientemente. Otros quizá habían sido engañados.
Los documentos utilizaban números en lugar de nombres.
CB-01. CB-02. CB-03.
Nathan era CB-01.
—El primer caso —dijo.
Clara negó.
—El primero dentro de la lista de Victoria. Cuna Blanca existía antes.
Eleanor Graves había trabajado en hospitales religiosos durante los años ochenta. Ayudaba a familias ricas a adoptar niños sin pasar por procesos legales.
Victoria conoció la red cuando dio a luz a los gemelos.
—¿Por qué entregó a Nathan? —preguntó Juliette.
Clara respiró.
—Henry investigaba irregularidades dentro del hospital Sterling. Victoria temía que la existencia de dos hijos revelara que ella había utilizado tratamientos de fertilidad no autorizados.
—¿Qué tratamientos? —preguntó Lucas.
Victoria había participado en un ensayo secreto para aumentar la fertilidad. El programa utilizaba medicamentos no aprobados y muestras biológicas sin consentimiento completo.
Cuando nacieron gemelos, Henry descubrió registros falsificados.
La fundación podía colapsar.
Eleanor Graves ofreció eliminar a uno de los bebés del expediente y crear una historia de muerte neonatal.
—¿Victoria aceptó para proteger la empresa? —preguntó Nathan.
—Y porque Eleanor le dijo que los gemelos podían provocar una investigación sobre su capacidad como madre —respondió Clara—. Victoria sufría una depresión grave después del parto. Tenía miedo de que Henry se llevara a ambos.
—Entonces entregó uno para conservar el otro —dijo Lucas.
Clara comenzó a llorar.
—Eso fue lo que se dijo a sí misma.
La decisión que quizá comenzó dentro del miedo se convirtió después en una estructura de poder.
Victoria financió Cuna Blanca, utilizó los hogares de maternidad y comenzó a controlar a familias mediante adopciones ilegales.
—¿Juliette también? —preguntó Nathan.
El silencio respondió antes que Clara.
Juliette se quedó inmóvil.
—¿Qué significa?
Clara miró hacia Lucas.
—No puedo contar una verdad que pertenece a ella.
—Ya empezó —respondió Juliette—. Termine.
Clara explicó que Victoria no podía volver a quedar embarazada. Años después, deseaba una hija.
Cuna Blanca recibió a una adolescente llamada Sofia Morales, quien dio a luz dentro de Santa Brígida.
Le dijeron que la niña murió.
Victoria llevó a la bebé a casa y registró una adopción privada con documentos falsificados.
—Soy otra niña robada —susurró Juliette.
—Henry creía que la adopción era legal —dijo Clara—. Descubrió la verdad años después.
—¿Mi madre biológica vive?
—No lo sé.
Juliette salió de la habitación.
Lucas intentó seguirla.
Nathan lo detuvo.
—Déjala elegir cuándo quiere compañía.
Lucas permaneció.
Una hora después, Juliette regresó.
—Quiero los archivos de Sofia Morales.
Nora le explicó que debían verificar la información.
—No publicaré nada —dijo Juliette—. Solo quiero saber si está viva.
La búsqueda encontró a una mujer de cincuenta años viviendo en Arizona. Sofia Morales trabajaba como profesora y nunca tuvo más hijos.
Durante décadas llevó flores a una tumba infantil sin cuerpo.
Nora contactó con ella con cuidado.
La prueba de ADN confirmó la relación.
Juliette no pudo hablar durante la primera videollamada.
Sofia tampoco.
Finalmente, la mujer dijo:
—Tienes mis ojos.
Juliette comenzó a llorar.
Victoria no solo había robado niños para otras familias.
Había utilizado la red para construirse la familia que deseaba.
Amelia observaba cómo Lucas y sus hermanos enfrentaban cada revelación.
—¿Te preocupa que nuestra hija crezca dentro de esto? —preguntó Lucas.
—Me preocupa que intentemos protegerla ocultándolo.
—No quiero que conozca detalles demasiado pronto.
—Adaptar la verdad a su edad no es mentir.
Lucas tocó el vientre.
—¿Está moviéndose?
—Sí.
La bebé golpeó contra su mano.
—Olivia —dijo Amelia.
Habían dudado sobre el nombre durante meses.
—¿Olivia Sterling?
Amelia pensó.
—Olivia Hart Sterling. Quiero que conozca las dos familias.
—Aceptado.
El hospital trasladó a Amelia a una planta protegida.
Elena Warren revisó personalmente cada medicamento.
Sin embargo, una enfermera nueva llegó durante el turno nocturno con una orden firmada electrónicamente por Elena.
—Debemos prepararla para una prueba pulmonar fetal —dijo.
Amelia observó la jeringa.
—La doctora no mencionó ninguna prueba.
—La orden acaba de llegar.
—Quiero hablar con ella.
La enfermera se acercó al suero.
Amelia presionó el botón de alarma.
La mujer intentó inyectar la sustancia.
Amelia tomó una bandeja metálica y golpeó su brazo.
La jeringa cayó.
La enfermera trató de sujetarla, pero Amelia gritó y lanzó una jarra contra la puerta.
Seguridad entró.
La mujer fue detenida.
La jeringa contenía un medicamento capaz de provocar contracciones y detener temporalmente el ritmo fetal.
Sus credenciales pertenecían a una enfermera desaparecida hacía tres años.
La detenida se llamaba Rachel Graves.
Era hija de Eleanor Graves.
—Mi madre solo quiere proteger al bebé —dijo durante el interrogatorio.
—¿De quién? —preguntó Nora.
—De los Sterling.
—Victoria dirige el plan.
Rachel sonrió.
—Victoria cree que lo dirige.
La verdadera líder de Cuna Blanca seguía siendo Eleanor Graves.
Victoria era poderosa.
Pero quizá también había sido una cliente convertida en cómplice.
Nora preguntó dónde estaba Eleanor.
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Rachel respondió:
—Preparando el lugar donde Olivia nacerá, con o sin permiso de su madre.
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