Chapter 5 - La verdadera propietaria entró en la sala

La reunión del consejo comenzó a las cuatro de la tarde.
Había sido retrasada durante seis horas debido al registro de la mansión y la detención temporal de Ricardo Robles. Bianca fue trasladada a comisaría para declarar, aunque sus abogados consiguieron que no permaneciera detenida.
Nicolás entró en la sala acompañado por dos abogados.
Ya no parecía el hombre seguro de la noche anterior.
No obstante, cuando vio a Valeria, levantó la barbilla.
—Espero que estés satisfecha —dijo—. Has convertido un problema matrimonial en un espectáculo público.
Valeria ocupó la cabecera.
—Tú elegiste el público cuando me golpeaste delante de doscientas personas.
Mercedes se sentó a su derecha.
Teresa Ferrer estaba al otro lado de la mesa. Evitaba mirar a Nicolás y a Mercedes.
Julián inició la presentación.
Explicó que el Fideicomiso Aurora poseía el sesenta y ocho por ciento del Grupo Ferrer Internacional. Valeria era beneficiaria principal desde la muerte de su abuelo y tenía autoridad para sustituir administradores cuando existiera fraude, violencia o uso indebido de activos.
En las pantallas aparecieron escrituras, certificados accionarios y contratos.
Varios consejeros conocían parte de la estructura.
Otros quedaron sorprendidos.
Nicolás fingió aburrimiento.
—Valeria nunca dirigió esta empresa.
—La propiedad no depende de aparecer en fotografías —respondió Julián.
—Yo aumenté el valor del grupo en un trescientos por ciento.
—Utilizando capital aportado por Aurora.
—Tomé las decisiones.
—Y recibió un salario, bonos y acciones por hacerlo.
Nicolás miró a Valeria.
—¿Vas a permitir que tu abogado reduzca diez años de trabajo a un empleo?
—Eso era, Nicolás. Un trabajo importante y bien pagado. Pero nunca fue propiedad absoluta.
—Tu abuelo me prometió que el grupo sería mío.
Mercedes intervino:
—Te prometió la oportunidad de dirigirlo mientras respetaras a Valeria y protegieras los activos.
—Entonces el matrimonio era un contrato empresarial.
—Para ti también —dijo Valeria—. Solo comenzaste a quejarte cuando descubriste que no controlabas las condiciones.
Julián presentó los gastos realizados para Bianca.
Viajes privados.
Joyas.
El apartamento de París.
El contrato de consultoría.
Después mostró la autorización con la firma falsificada de Valeria.
Nicolás miró a Ricardo, que participaba mediante videoconferencia desde el despacho de su abogado.
—Yo creía que la firma era auténtica —dijo.
Valeria casi no reconoció al hombre con quien había compartido siete años.
—¿Creías que firmé la transferencia de mis propias acciones sin mencionar una palabra?
—Bianca dijo que habías aceptado.
Todos miraron hacia la pantalla donde ella participaba desde otra ubicación.
Bianca abrió los ojos.
—Eso es mentira.
—Tú llevaste el documento.
—Tu abogado me pidió entregártelo.
—Tu padre es el abogado.
—Y tú lo firmaste.
Ricardo intentó interrumpir.
—No conviene discutir hechos bajo investigación.
Nicolás señaló a Bianca.
—Ella organizó todo porque quería controlar el apartamento y las acciones.
—¡Tú me prometiste que Valeria sería declarada incapaz! —gritó Bianca.
El silencio cayó sobre la sala.
Ricardo cerró los ojos.
Bianca comprendió que acababa de confirmar una parte esencial de la conspiración.
Valeria mantuvo la voz firme.
—¿Quién preparó el informe médico?
Bianca respiraba rápidamente.
—Nicolás habló con la doctora.
—¿Quién proporcionó mis registros personales?
—Estaban en la mansión.
—¿Quién planeó colocar medicamentos en mi dormitorio?
Bianca miró a su padre.
—Ricardo.
—No respondas —ordenó él.
—¡Tú dijiste que nadie resultaría herido!
—Bianca, cállate.
—Ya fui humillada delante de todo el país y ahora queréis culparme de todo.
Nicolás se levantó.
—Porque tú me aseguraste que podíamos transferir las acciones.
—¡Y tú dijiste que Valeria no se defendería!
Valeria observó cómo la alianza se destruía sin necesidad de intervenir.
Nicolás y Bianca se acusaban mutuamente porque ninguno había imaginado un futuro donde tendrían que asumir consecuencias.
Julián presentó la propuesta:
Suspender definitivamente a Nicolás como presidente.
Retirar sus poderes ejecutivos.
Iniciar acciones legales por falsificación, apropiación indebida y administración desleal.
La votación debía comenzar.
Antes, Teresa pidió hablar.
—Existe algo que el consejo debe saber sobre las acciones personales de Nicolás.
Su hijo la miró.
—Mamá, no.
—Tu padre no te las dejó.
Nicolás palideció.
Teresa colocó una copia del testamento original sobre la mesa.
—Arturo me dejó su participación. Tú presentaste otro documento después de su muerte.
—Firmaste la renuncia.
—Me dijiste que, si no firmaba, revelarías información sobre las deudas médicas de tu padre.
—Intentaba protegerte del escándalo.
—Intentabas controlar mi voto.
Nicolás se volvió hacia Mercedes.
—Ella lo sabía.
Todos miraron a la anciana.
Valeria sintió que su pecho se tensaba.
—Abuela.
Mercedes no negó inmediatamente.
—Conocía las dudas sobre el testamento.
—¿Dudas? —preguntó Teresa—. Te entregué una copia.
—No estaba autenticada.
—Podías investigarla.
Valeria sostuvo la mirada de Mercedes.
—¿Por qué no lo hiciste?
—Porque destituir a Nicolás tres años atrás habría provocado la caída de la empresa. Acabábamos de emitir deuda internacional.
—Permitiste que utilizara un testamento falso.
—Permití que la justicia esperara hasta que el grupo fuera estable.
—No era tu decisión.
—Mi responsabilidad era proteger el patrimonio.
Valeria sintió que escuchaba una versión más elegante de Nicolás.
Todos justificaban una traición diciendo que protegían algo más grande.
—¿También sabías la forma en que me trataba? —preguntó.
—Sabía que vuestro matrimonio tenía problemas.
—¿Sabías lo de Bianca?
Mercedes guardó silencio.
La respuesta estaba allí.
—¿Desde cuándo?
—Cuatro meses.
—Me dijiste que necesitábamos pruebas antes de activar el protocolo.
—Las necesitábamos.
—Podías haberme dicho la verdad.
—Temía que lo enfrentaras sin preparación.
—Decidiste por mí.
Mercedes bajó la mirada.
Valeria sintió que el centro moral de la sala desaparecía.
Había entrado dispuesta a revelar que Nicolás nunca fue el verdadero propietario.
Ahora descubría que su abuela también utilizó el fideicomiso para controlar las decisiones de todos.
—La votación continúa —dijo finalmente.
Mercedes levantó la cabeza.
—Valeria, debemos hablar en privado.
—No. Demasiadas cosas ocurrieron en privado.
Los consejeros emitieron sus votos.
Uno tras otro, apoyaron la destitución.
Teresa votó a favor.
Mercedes también.
La pantalla mostró el resultado:
Nicolás Ferrer queda destituido como presidente con efecto inmediato.
Él permaneció inmóvil.
Valeria sintió una mezcla de alivio y tristeza.
No había ganado.
Solo había terminado una mentira.
Julián anunció que el cargo sería ocupado temporalmente por una comisión independiente hasta realizar una auditoría.
Nicolás sonrió de repente.
—¿Habéis terminado?
Uno de sus abogados colocó una carpeta sobre la mesa.
—Antes de ejecutar la decisión, debemos informar al consejo de una investigación penal abierta esta mañana.
Valeria frunció el ceño.
Las puertas de la sala se abrieron.
Entraron dos inspectores y una fiscal.
—Señora Valeria Alcázar —dijo la fiscal—, debemos hacerle varias preguntas sobre una transferencia de cuarenta millones de euros desde el Fideicomiso Aurora hacia cuentas personales.
—Nunca hice esa transferencia.
El abogado de Nicolás proyectó los documentos.
La autorización llevaba la firma digital de Valeria, su huella biométrica y un código enviado desde su teléfono.
—Es falso —dijo.
—El dinero apareció esta mañana en una sociedad registrada a su nombre —respondió la fiscal.
Julián examinó los datos.
—Esa sociedad no pertenece a mi clienta.
—Los registros mercantiles indican lo contrario.
Nicolás se inclinó sobre la mesa.
—Parece que la verdadera propietaria también robaba su propia empresa.
Valeria comprendió el plan.
Mientras ella investigaba la falsificación de sus acciones, alguien había utilizado su identidad para crear una transferencia imposible de ignorar.
—¿Cuándo se creó la sociedad? —preguntó.
—Hace siete años —respondió la fiscal—, dos semanas antes de su boda.
Valeria miró a Mercedes.
Su abuela conocía todas las sociedades de Aurora.
Mercedes parecía sinceramente sorprendida.
O fingía mejor que todos los demás.
Los inspectores solicitaron el teléfono de Valeria y le informaron que no podía abandonar el país.
Nicolás se levantó.
—La cláusula de Aurora impide que una persona bajo investigación por fraude administre el fideicomiso.
Julián revisó el acuerdo.
Era cierto.
Si Valeria era formalmente acusada, el control temporal pasaría al siguiente administrador registrado.
La fiscal abrió la última página.
—Según estos documentos, el administrador sustituto es Nicolás Ferrer.
Él sonrió.
La destitución acababa de perder efecto antes de ser ejecutada.
—Pensaste que todo me pertenecía porque yo era demasiado estúpido para conocer los documentos —dijo—. Pero alguien lleva siete años preparándose para el día en que intentaras quitármelo.
Valeria observó la fecha de creación de la sociedad.
Dos semanas antes de la boda.
Nicolás no podía haber organizado el plan en aquel momento. Todavía no conocía la estructura completa de Aurora.
Bianca tampoco formaba parte de sus vidas.
Solo tres personas sabían entonces que Valeria sería beneficiaria principal:
Su abuelo.
Julián.
Y Mercedes.
Valeria volvió lentamente la cabeza hacia su abuela.
Mercedes estaba pálida.
—Yo no hice esto —susurró.
—Entonces alguien dentro de Aurora lleva siete años esperando que nuestro matrimonio se destruya.
La fiscal pidió a Valeria que la acompañara.
Mientras salía de la sala, Nicolás recuperó su asiento en la cabecera.
Sin embargo, ya no parecía el enemigo principal.
La bofetada, la amante y las firmas falsas eran solamente la parte visible de una conspiración iniciada antes de que Valeria pronunciara sus votos matrimoniales.
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Alguien había financiado la boda, protegido a Nicolás, creado una sociedad a nombre de Valeria y preparado una acusación capaz de entregar el fideicomiso al esposo exactamente cuando ella intentara abandonarlo.
Y esa persona todavía controlaba cuarenta millones de euros y todos los secretos del Fideicomiso Aurora.