Chapter 4 - La casa comprada con una firma falsa

La reunión fue aplazada treinta minutos.
Julián solicitó tiempo para verificar la identidad de varios representantes enviados por Ricardo Robles. Mientras los abogados discutían, Valeria recibió una alerta del sistema de seguridad de la mansión.
Alguien había entrado utilizando un código de mantenimiento.
—¿Quién conserva acceso técnico? —preguntó.
—La empresa de seguridad y dos administradores —respondió Julián.
Mercedes examinó la pantalla.
Una cámara mostraba a Bianca entrando por la puerta de servicio acompañada por un hombre.
—Está en el edificio —dijo Valeria, mirando hacia el corredor.
La mujer que acababa de llegar a la sede era una asistente rubia vestida como Bianca.
La verdadera Bianca utilizó la distracción para ir a la mansión.
—¿Qué busca? —preguntó Mercedes.
Valeria recordó el despacho de Nicolás.
Él guardaba allí copias de documentos personales, contratos y dispositivos antiguos.
—La autorización falsificada.
Si Bianca destruía el original o retiraba el ordenador donde prepararon la firma, sería más difícil demostrar la conspiración.
Valeria se levantó.
—Voy a la casa.
—La reunión comienza en media hora —dijo Julián.
—Retrásala.
—Nicolás utilizará tu ausencia para cuestionar el protocolo.
—Entonces ven conmigo y celebraremos la reunión desde allí si es necesario.
Mercedes ordenó a seguridad que no interviniera todavía.
Querían identificar al acompañante de Bianca y descubrir qué intentaba retirar.
Valeria, Julián y dos agentes privados llegaron a La Moraleja veinte minutos después.
La mansión tenía tres plantas, jardines extensos y una piscina interior. Nicolás siempre la presentaba como la casa ancestral de los Ferrer.
En realidad, el Fideicomiso Aurora la compró después de que el banco iniciara la ejecución hipotecaria.
Valeria entró por el garaje.
En las cámaras vio a Bianca dentro del despacho. El hombre que la acompañaba era Ricardo Robles.
Padre e hija retiraban carpetas de una caja fuerte.
—¿Cómo conocían la combinación? —preguntó Julián.
—Nicolás se la dio.
—¿También posee documentos tuyos allí?
—Copias de pasaportes, informes médicos y contratos del matrimonio.
Valeria sintió una alarma más profunda.
Bianca no buscaba únicamente pruebas de falsificación.
Podía estar intentando construir la declaración de incapacidad.
Se acercaron al despacho.
Ricardo hablaba en voz baja.
—Necesitamos el original del acuerdo prenupcial.
—¿Por qué? —preguntó Bianca.
—Existe un anexo que Nicolás nunca leyó. Si se demuestra adulterio, pierde incluso sus acciones personales.
—¿Y yo qué obtengo?
—Nada si Valeria gana.
—Nicolás dijo que podía transferirme el apartamento.
Ricardo soltó una risa.
—Nicolás también creía que era propietario del hotel.
Bianca guardó silencio.
—¿Sabías todo desde el principio? —preguntó.
—Sabía que Valeria tenía poder. No cuánto.
—Me dijiste que me acercara a él.
—Te dije que trabajar junto al presidente podía ser beneficioso.
—Me animaste a acostarme con un hombre casado.
—No tuve que animarte demasiado.
Bianca cerró una carpeta con fuerza.
—¿Planeabas utilizarme para conseguir su firma?
—Planeaba conseguir una participación antes de que los Alcázar revelaran la estructura.
—¿Y después?
—Después tú decidirías si querías continuar con Nicolás.
Valeria activó la grabación de su teléfono.
Ricardo encontró el acuerdo prenupcial.
—Aquí está.
Bianca abrió el documento.
El anexo indicaba que cualquier acción recibida por Nicolás durante el matrimonio regresaría al fideicomiso si cometía violencia doméstica, falsificación o apropiación de bienes.
—Está acabado —susurró.
—No si conseguimos declarar a Valeria incapaz antes de que presente la denuncia.
—¿Cómo?
—La clínica San Gabriel preparará una hospitalización de emergencia. Diremos que atacó a Nicolás durante un episodio delirante y que la herida de su mano fue causada por ella misma.
Valeria sintió un escalofrío.
No se trataba únicamente de un informe falso.
Planeaban encerrarla.
—El vídeo muestra que Nicolás la golpeó —dijo Bianca.
—El vídeo muestra un segundo. Podemos afirmar que él se defendía.
—Había cientos de testigos.
—Los testigos recuerdan lo que los medios repiten.
Julián miró a Valeria.
Ya tenían suficiente para llamar a la policía.
Ella negó ligeramente.
Quería saber hasta dónde llegaba el plan.
Ricardo sacó un frasco de medicamentos.
—Colócalos en su habitación.
—¿Qué son?
—Ansiolíticos, sedantes y un antipsicótico.
—Nunca ha tomado esto.
—Precisamente. Cuando los encuentren, diremos que suspendió el tratamiento.
Bianca observó el frasco.
—Esto puede enviarnos a prisión.
—Solo si alguien demuestra que estuvimos aquí.
Valeria abrió la puerta.
—Entonces ha sido una mala idea hablar delante de mis cámaras.
Bianca dejó caer el frasco.
Ricardo retrocedió.
—Señora Ferrer.
—Alcázar —corrigió ella—. Muy pronto dejaré de utilizar el otro apellido.
Dos guardias entraron.
Ricardo recuperó rápidamente su tono profesional.
—El señor Ferrer nos autorizó a recoger documentación personal.
—Esta casa no pertenece al señor Ferrer.
—Es su residencia conyugal.
—Eso le permite vivir aquí, no retirar documentos del fideicomiso ni colocar drogas en mi habitación.
Bianca miró la mano vendada.
—No sabía que mi padre planeaba esto.
—Escuchaste cada palabra y no intentaste marcharte.
—Tenía miedo.
—Tener miedo puede explicar un retraso de segundos. No seis meses de falsificaciones.
Ricardo levantó el acuerdo.
—Este documento pertenece a mi cliente.
Julián lo tomó.
—Ese documento es propiedad del fideicomiso y evidencia de un posible delito.
—No pueden detenernos.
—No lo haremos —respondió Valeria—. La policía está en camino.
Bianca palideció.
—Valeria, podemos hablar.
—Tuviste muchas oportunidades.
—Nicolás me dijo que no lo amabas.
—Eso no te autorizaba a ayudarlo a robarme.
—Yo tampoco conocía la verdad sobre la empresa.
—Pero sí conocías la verdad sobre el matrimonio.
Las sirenas se escucharon fuera.
Ricardo intentó salir por una puerta lateral. Los guardias lo bloquearon.
Bianca comenzó a llorar.
Valeria no sintió satisfacción.
Solo cansancio.
Subió al dormitorio principal mientras los agentes registraban el despacho. Encontró ropa de Bianca dentro del armario. Joyas de Valeria habían sido retiradas de sus cajas y colocadas junto a vestidos nuevos.
Sobre la cama había un catálogo de bodas.
Bianca y Nicolás no solo planeaban divorciarse.
Preparaban una ceremonia dentro de la misma propiedad.
Valeria abrió el cajón de Nicolás.
Encontró un teléfono antiguo.
No tenía contraseña.
Los mensajes revelaban conversaciones con Ricardo, la doctora de San Gabriel y varios miembros del consejo. Nicolás había prometido pagarles después de controlar las acciones.
También había mensajes con Teresa, su madre.
NO PUEDES DEJAR QUE VALERIA DESCUBRA QUE ARTURO CAMBIÓ EL TESTAMENTO.
Valeria se quedó inmóvil.
Arturo Ferrer, padre de Nicolás, murió tres años atrás. Su testamento público dejaba todas sus acciones a su hijo.
¿Qué había cambiado?
Buscó más mensajes.
Teresa escribió:
SI AURORA REVISA LOS ARCHIVOS DE 2019, SABRÁ QUE LAS ACCIONES DE TU PADRE NUNCA DEBIERON PASARTE.
Valeria llamó a Mercedes.
—Necesito que revises el testamento de Arturo.
—¿Por qué?
—Creo que Nicolás heredó acciones mediante otro documento falso.
Hubo un silencio.
—Eso afectaría su nueve por ciento personal.
—Y demostraría que esta conspiración comenzó antes de Bianca.
Mercedes ordenó revisar los registros.
Minutos después llamó nuevamente.
—El testamento presentado por Nicolás no coincide con la copia depositada en Suiza.
—¿Qué decía el original?
—Arturo dejó sus acciones a Teresa.
—¿Por qué Nicolás lo cambió?
—Porque su madre habría tenido voto en el consejo.
Valeria recordó la llamada de Nicolás aquella mañana.
Teresa conocía parte de la propiedad, pero parecía asustada.
Quizá no era cómplice.
Podía ser otra persona amenazada.
El teléfono de Valeria vibró.
Un mensaje de Teresa apareció:
NO CONFÍES EN MERCEDES. TU ABUELA CONOCÍA EL TESTAMENTO FALSO Y PERMITIÓ QUE NICOLÁS LO UTILIZARA.
Valeria levantó lentamente la mirada.
Mercedes había administrado Aurora durante años.
Era casi imposible que una transferencia accionarial ocurriera sin que ella lo supiera.
La mujer que acudió a rescatarla después de la bofetada podía haber permitido que Nicolás construyera poder mediante documentos falsos.
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Por primera vez, Valeria comprendió que la traición quizá no comenzaba con su esposo.
Podía haber empezado dentro de su propia familia.
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