Chapter 9 - La caída de los seis

Elena no disparó.
Pero uno de sus hombres sí.
Enzo recibió la bala en el costado.
Luca respondió.
El mausoleo se convirtió en caos.
Dante derribó al atacante.
Mara cayó detrás de la consola.
Elena gritó que todos se detuvieran.
Nadie escuchó.
Enzo, herido, consiguió cerrar una puerta de seguridad, separando a varios hombres de la cámara principal.
Dante presionó la herida de su padre.
—Quédate conmigo.
Enzo rio débilmente.
—Veinte años desaparecido y ahora me pides que me quede.
—No es gracioso.
—Un poco.
Mara llegó a la consola.
Elena levantó otra vez su arma.
Pero esta vez Mara no retrocedió.
—Si me disparas, el sistema publica automáticamente.
Elena se quedó inmóvil.
Era un farol.
Pero no lo sabía.
Mara miró las opciones.
DESTRUIR.
CONSERVAR.
DISTRIBUIR.
Pensó en Rosa.
En Vittorio.
En los asesinados.
En todas las personas convertidas en piezas por familias que creían saber qué era mejor para ellas.
Presionó:
DISTRIBUIR.
Elena gritó.
Miles de archivos comenzaron a transmitirse.
No todo.
El sistema de Vittorio tenía filtros.
Los nombres de menores, víctimas y personas sin participación criminal fueron protegidos automáticamente.
Vittorio ya había pensado en aquello.
En cuestión de minutos, el imperio secreto de las seis familias comenzó a derrumbarse.
Periodistas recibieron pruebas.
Fiscalías recibieron cuentas.
Policías honestos recibieron nombres de compañeros corruptos.
Bancos congelaron fondos.
Los teléfonos comenzaron a sonar.
Celeste fue detenida en su mansión horas después.
Lucien Armand, que todavía vivía escondido en Suiza, fue localizado gracias a los registros.
Varios líderes huyeron.
Otros negociaron.
Elena permaneció sentada en el suelo del mausoleo.
—Has destruido nuestra protección.
Mara la miró.
—No.
—Nos matarán.
—Tal vez.
—¿Y puedes vivir con eso?
Mara se acercó.
—Puedo vivir sabiendo que no mantuve a miles de personas bajo amenaza para sentirme segura.
Elena lloró.
Por primera vez, Mara no sintió odio.
Sintió tristeza.
Su madre la había amado.
Ese era precisamente el problema.
Había amado de una forma que convertía a los demás en prisioneros.
Dante entregó a Elena a las autoridades.
Ella no resistió.
Enzo sobrevivió.
Pasó meses hospitalizado y después aceptó testificar.
Dante perdió gran parte del imperio Moretti.
Cuentas fueron confiscadas.
Empresas investigadas.
Aliados desaparecieron.
Una tarde, Mara lo encontró mirando los documentos de cierre de varias compañías.
—¿Te arrepientes?
Dante negó.
—No.
—Has perdido cientos de millones.
—Nunca fueron realmente míos.
Mara sonrió.
—Eso suena casi saludable.
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—No te acostumbres.
Por primera vez, se rieron como hermanos.