Chapter 8 - La tumba vacía

Vittorio Valenti había sido enterrado en un mausoleo privado cerca de Nueva York.
O al menos eso decía el registro oficial.
Cuando Mara, Dante, Enzo y Luca llegaron, encontraron la tumba sellada.
La llave de Mara abrió un mecanismo oculto.
Dentro no había ataúd.
Solo una escalera.
Mara sintió escalofríos.
—Mi padre nunca estuvo enterrado aquí.
Enzo negó.
—Vittorio diseñó esto antes de morir.
Bajaron.
Al final encontraron una habitación circular.
No había oro.
No había armas.
Solo servidores y una caja de metal.
Mara colocó la llave.
Se abrió.
Dentro había una carta.
Para Mara.
Sus manos temblaron.
Leyó.
Vittorio explicaba que sabía que probablemente moriría.
También sabía que Elena se había vuelto incapaz de distinguir protección de control.
No quería que su hija heredara un imperio.
Quería que heredara una elección.
El verdadero Vault 7 no contenía dinero para gobernar.
Contenía pruebas suficientes para desmontar todo el sistema.
Y una orden automática.
Si Mara activaba la llave, todos los archivos serían distribuidos simultáneamente a periodistas, fiscales, jueces y agencias de varios países.
Nadie podría detenerlo.
Pero también quedarían expuestas personas inocentes conectadas accidentalmente con las familias.
Mara podía decidir.
Destruirlo.
Publicarlo.
O conservarlo.
Dante la miró.
—Es tu elección.
Enzo intervino.
—No.
Todos lo miraron.
—No puede publicarlo. Habrá caos.
Mara rio amargamente.
—Ahí está otra vez.
—¿Qué?
—Un hombre diciéndome que no puedo decidir porque las consecuencias son demasiado grandes.
Enzo bajó la mirada.
Dante permaneció callado.
Mara se volvió hacia él.
—¿Tú qué harías?
—No importa.
—Te lo pregunto.
—Yo publicaría la parte relacionada con crímenes y protegería identidades inocentes si es posible.
—¿Y si no lo es?
Dante respiró.
—Entonces no sé.
Mara apreciaba aquella respuesta.
No fingía tener certeza.
Antes de decidir, una alarma se activó.
Elena había entrado al mausoleo.
Llegó acompañada por hombres armados.
—Mara, aléjate de la consola.
Mara la miró.
—¿Mataste a mi padre?
Elena se detuvo.
—No directamente.
—Otra mentira elegante.
—Vittorio iba a entregar todo.
—Porque quería terminar contigo.
Elena observó a Enzo.
—Tú.
—Hola, Elena.
Dante miró a su madre.
—¿Intentaste matar a mi padre?
Elena no respondió.
Enzo lo hizo.
—Dos veces.
Dante retrocedió.
Elena levantó las manos.
—Escuchadme. Si publicáis esos archivos, cientos de personas morirán.
Mara preguntó:
—¿Y si no?
Elena guardó silencio.
—¿Cuántas seguirán bajo vuestro control?
—No entiendes.
—Creo que por fin sí.
Mara colocó la mano sobre el sistema.
Elena sacó un arma.
Dante se interpuso.
—No.
—Apártate.
—Es mi hermana.
—También es mi hija.
Dante la miró.
—Entonces deja de apuntarle.
Elena comenzó a llorar.
—Todo lo hice por vosotros.
May you like
Mara respondió:
—Eso es lo que más miedo me da.