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Capítulo 6 - El hotel de las habitaciones vacíasEl antiguo Hotel Mercer llevaba cerrado ocho años.

Había sido la primera propiedad comprada por Daniel y Eleanor. Durante décadas recibió a familias, jubilados y trabajadores que no podían pagar los hoteles de lujo cercanos.

Victor siempre lo consideró un desperdicio financiero.

La policía rodeó el edificio sin activar sirenas.

Celeste entraría llevando un transmisor. Adrian permanecería dentro de un vehículo de mando.

—Victor pidió verme —dijo Adrian.

—Precisamente por eso no entrarás —respondió Naomi.

—Puede matar a Rosa si descubre el engaño.

Marcus señaló los planos.

—Tenemos cámaras térmicas. Detectamos cinco personas dentro. Una permanece sentada en el sótano.

—Rosa.

—Probablemente.

Celeste ajustó el micrófono bajo su vestido negro.

—Victor conoce mi forma de caminar, respirar y mentir. Sabrá que llevo algo.

—Entonces no intentes engañarlo emocionalmente —dijo Sofía Ramírez, llamada para colaborar debido a su experiencia en secuestros—. Limítate a mantenerlo hablando.

Celeste miró a Adrian.

—¿Qué ocurrirá conmigo después?

—Responderás por lo que hiciste.

—Lo sé.

—Entonces deja de preguntar como si rescatar a Rosa comprara tu absolución.

Celeste asintió.

Entró por la puerta principal.

El vestíbulo estaba cubierto de polvo. Los antiguos muebles permanecían bajo telas blancas.

Victor apareció junto al ascensor.

—¿Dónde está Adrian?

—Vendrá cuando vea a Rosa.

—Nunca fuiste buena negociando.

—Aprendí de ti.

Victor se acercó y registró sus brazos, cintura y cabello.

Encontró el micrófono.

Lo arrancó.

—También aprendiste a traicionarme.

Celeste retrocedió.

—Me enviaste a casarme con tu propio hijo.

—No compartís sangre.

—No me lo dijiste.

—No era necesario.

—Me convertiste en una prostituta con un anillo.

Victor la golpeó.

Dentro del vehículo, Adrian se levantó.

Sofía lo detuvo.

—El equipo se está moviendo.

Victor arrastró a Celeste hacia el ascensor.

—Adrian te amaba. Podías haber controlado la compañía durante años.

—Lo empujé demasiado pronto porque Eleanor sabía que estabas quebrado.

—No culpes a la anciana por tu falta de disciplina.

Las puertas se cerraron.

La señal de Celeste desapareció.

Los agentes entraron.

En el sótano encontraron a Rosa atada dentro de una habitación. Estaba consciente, pero había sido golpeada.

Marcus la liberó.

—¿Dónde está Victor?

—Arriba —susurró—. Tiene explosivos.

El hotel conservaba depósitos antiguos de gas.

Victor había colocado cargas cerca de las tuberías.

Adrian escuchó la advertencia.

—Saquen a Rosa.

—El equipo buscará a Celeste —dijo Sofía.

—Victor quiere que yo entre.

—No le darás lo que quiere.

Una llamada apareció en el teléfono de Adrian.

La imagen mostraba a Celeste arrodillada en la azotea. Victor sostenía un arma contra su cabeza.

—Sube solo —ordenó—. O la arrojaré.

Adrian miró a Naomi.

—Ella empujó a mi madre.

—Y sigue siendo una persona cuya vida no debes entregar a Victor.

—Si subo, le doy exactamente lo que quiere.

Sofía habló:

—Gana tiempo. El equipo busca otra ruta.

Adrian respondió:

—Quiero ver que Rosa está viva.

—Ya la encontraron. Siempre fuiste más inteligente de lo que Daniel permitía.

—Entonces sabes que no subiré sin una garantía.

Victor rio.

—Celeste es la garantía.

—Celeste participó en el plan. No arriesgaré a todos los agentes por ella.

El rostro de Celeste cambió.

Adrian esperaba que comprendiera que era parte de la estrategia.

—¿Escuchaste? —dijo Victor—. El hombre que amabas ya decidió que eres sacrificable.

Celeste lo miró.

—Tú me enseñaste eso.

Golpeó el brazo armado de Victor.

El disparo salió hacia el cielo.

Los agentes aparecieron desde la escalera.

Victor empujó a Celeste hacia el borde.

Ella perdió el equilibrio.

Adrian vio la imagen y corrió fuera del vehículo.

—¡Adrian! —gritó Sofía.

Subió por la escalera exterior mientras los agentes intercambiaban disparos con Victor.

Al llegar a la azotea, Celeste colgaba del borde sujetándose con una mano.

Victor escapaba hacia el lado contrario.

Adrian tuvo que elegir.

Podía perseguir al hombre relacionado con la muerte de Daniel y el secuestro de Rosa.

O salvar a la mujer que había intentado dejar morir a su madre.

Corrió hacia Celeste.

Se arrodilló y tomó su muñeca.

—No me sueltes —gritó ella.

—Sube la otra mano.

—No puedo.

Adrian utilizó toda su fuerza hasta arrastrarla sobre el tejado.

Celeste cayó contra él.

—¿Por qué? —preguntó llorando—. Después de lo que hice.

—Porque no voy a convertirme en ti.

Una explosión sacudió el sótano.

Las ventanas del primer piso estallaron.

El fuego comenzó a subir por las escaleras.

Marcus sacó a Rosa por una salida lateral.

Victor desapareció por el edificio contiguo antes de que la policía pudiera rodearlo.

El hotel ardió durante toda la madrugada.

Rosa fue trasladada al hospital.

Celeste quedó detenida.

Adrian observó las llamas desde la calle.

Había salvado a una persona que lo traicionó.

No porque la perdonara.

Porque permitir que muriera no habría recuperado a Daniel ni reparado a Eleanor.

Sin embargo, Victor seguía libre.

Y las pruebas originales que Rosa había encontrado permanecían dentro del bolso que le quitaron durante el secuestro.

Mientras los bomberos trabajaban, Marcus recibió una alerta.

Victor había regresado a Mercer Living.

Utilizando su autoridad como presidente interino, convocó una votación final para la mañana siguiente.

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El incendio no había sido una huida improvisada.

Había sido la última distracción necesaria para mantener a Adrian lejos de la empresa.

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