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Chapter 5 - Los niños sin nombre

Daniel despertó en un hospital rural.

Sofía había llamado a emergencias desde una estación de servicio y desapareció antes de que llegara la policía. No podía permitir que Margaret utilizara la presencia de Daniel para localizarla.

Regresó a Boston y entregó la carta original de Julian a Julia.

La audiencia de custodia se celebraría aquella tarde.

—Tenemos suficientes pruebas para destruir la solicitud de emergencia —dijo Julia—. Pero el tribunal puede considerar que el proyecto genético es un asunto separado.

—Margaret utilizó una prueba obtenida ilegalmente.

—Y tú abandonaste la residencia con el niño durante una tormenta.

—Porque intentó quitármelo.

—No importa lo que sabemos. Importa lo que podemos demostrar dentro de la audiencia.

Sofía abrió la caja bancaria 417 utilizando la llave de Daniel.

Dentro encontró un disco duro, tres pasaportes y una lista de nacimientos.

Veintisiete niños habían sido creados mediante Proyecto Herencia.

Algunos aparecían vinculados con familias millonarias. Otros con investigadores, médicos y ejecutivos de Sterling Medical.

Cada archivo incluía el nombre de la madre, el donante que ella creía haber elegido y el donante real utilizado por Kerr.

Leo era el número veintiocho.

El disco contenía un vídeo grabado por Edward Sterling poco antes de morir.

—Margaret cree que el proyecto protege nuestro legado —decía—. En realidad, Kerr lo ha vendido a clientes externos. Julian descubrió la verdad. Intentamos asustarlo para que abandonara la investigación. Yo ordené dañar el sistema de navegación del helicóptero, no provocar una caída.

Edward afirmaba que Kerr alteró el sabotaje para asegurarse de que Julian muriera.

Margaret pagó a los investigadores para cerrar el caso, convencida de que revelar el proyecto destruiría a la familia.

Sofía encontró otra carpeta.

SUJETO 01.

El primer niño del proyecto había nacido diecisiete años antes.

Madre registrada: desconocida.

Donante masculino: Edward Sterling.

Tutora legal: Margaret Sterling.

Nombre actual: Evan Cole.

Había una fotografía de un adolescente de cabello oscuro.

—Margaret tiene otro hijo de la familia escondido —dijo Julia.

—No es hijo suyo. Es hijo biológico de Edward.

—Entonces es medio hermano de Daniel, Julian y Olivia.

—Y podría tener derechos sobre las acciones.

El historial indicaba que Evan vivía en una residencia educativa privada financiada por Sterling Medical.

No sabía quiénes eran sus padres.

Margaret había controlado su vida desde el nacimiento.

—Leo no es el primer heredero —comprendió Sofía—. Margaret necesita demostrar que Evan no puede reclamar antes de transferirle las acciones de Julian a Leo.

—¿Por qué elegiría a Leo en lugar de Evan?

—Porque la madre de Leo soy yo y puede intentar declararme incapaz. Evan tiene diecisiete años. En menos de un año podría actuar por sí mismo.

Margaret no quería un heredero.

Quería un niño lo bastante pequeño para controlarlo.

La audiencia comenzó a las cuatro.

Sofía apareció con Leo, Julia y un pediatra independiente. Margaret llegó junto a Richard y seis abogados. Daniel no estaba presente.

La jueza Crawford revisó el informe del hospital público.

—El menor no muestra ninguna emergencia médica —admitió.

Richard se levantó.

—La preocupación principal es el estado emocional de la madre. La señora Navarro abandonó una residencia segura durante una tormenta, rechazó las recomendaciones médicas y actualmente oculta al niño de su padre legal.

Julia presentó la prueba genética completa.

—El señor Daniel Sterling no es el padre biológico. La familia ocultó deliberadamente la coincidencia con Julian Sterling.

La jueza observó a Margaret.

—¿Conocía esta información?

—Recibí informes contradictorios.

—La versión presentada en su solicitud eliminó dos páginas.

—Mis abogados prepararon los anexos.

Richard intervino:

—La identidad del donante no modifica el riesgo inmediato.

—Lo modifica todo —respondió Julia—. Margaret Sterling controla actualmente las acciones de Julian y se beneficiaría económicamente si obtiene la tutela de su descendiente.

Los abogados objetaron.

Julia entregó la carta original.

La jueza comenzó a leerla.

Por primera vez, Margaret perdió su seguridad.

—Ese documento fue robado.

Sofía habló:

—¿Robado a quién? Julian lo escribió para impedir que usted controlara a su hijo.

—No existe prueba de que sea auténtico.

—Entonces no tendrá problema con una evaluación independiente.

La jueza suspendió temporalmente la solicitud de custodia y ordenó que Leo permaneciera con Sofía hasta una audiencia completa. También prohibió cualquier prueba genética adicional sin consentimiento de ambas partes o autorización judicial.

Era una victoria.

Pero al salir del tribunal, Sofía vio a Margaret sonreír.

—¿Por qué está tan tranquila? —preguntó Julia.

El teléfono de Sofía vibró.

Había recibido una fotografía.

Evan Cole estaba atado a una silla dentro de una habitación blanca.

Debajo aparecía un mensaje:

ENTREGA LOS ARCHIVOS O EL PRIMER NIÑO DESAPARECERÁ COMO JULIAN.

Sofía mostró la imagen a Julia.

—Margaret no sonreía porque perdió la audiencia.

Miró hacia el automóvil donde la matriarca acababa de entrar.

—Sonreía porque sabe que ahora tengo que seguirla.

Sofía llamó al número del mensaje.

Una voz masculina respondió.

No era Margaret.

Era el doctor Samuel Kerr.

—Señora Navarro —dijo—. Finalmente podemos hablar sin la familia Sterling escuchando.

—¿Dónde está Evan?

—En el lugar donde nació.

—Si le haces daño…

—No deseo hacerle daño. Necesito que comprenda que Margaret no es la única persona interesada en Leo.

—¿Qué quieres?

—La caja de Julian y la llave del fideicomiso.

—No tengo ninguna llave.

Kerr soltó una risa.

—La tuvo dentro de su cuerpo durante nueve meses.

Sofía miró a Leo.

—¿Qué significa?

—El embrión fue modificado para contener un identificador genético. Cuando Leo cumpla seis meses, su sangre podrá abrir una reserva de información que ni siquiera Margaret conoce.

—¿Qué información?

—La lista de todos los clientes que compraron niños mediante Proyecto Herencia.

Sofía sintió que el caso era mucho mayor que una disputa familiar.

—¿Dónde está la reserva?

—Debajo de la primera clínica Sterling.

—Está cerrada desde hace años.

—Oficialmente.

—Quiero ver a Evan.

Kerr activó una videollamada.

El adolescente levantó la cabeza. Tenía una herida en el labio, pero estaba consciente.

—No conozco a esta mujer —dijo.

—Soy Sofía.

—¿Por qué dice que soy un Sterling?

Kerr giró la cámara.

—Tiene dos horas. Venga sola con los archivos.

La llamada terminó.

Julia tomó el teléfono.

—No vas a ir.

—Evan lleva diecisiete años siendo utilizado por personas que ni siquiera le contaron quién era.

—Puede ser una trampa preparada por él.

—También yo fui una desconocida dentro de un tratamiento médico controlado por Kerr.

Sofía miró a Leo.

—No voy a enseñarle a mi hijo que solo merece protección quien pertenece a nuestra familia.

Copió todos los archivos y entregó el original a Julia.

—Si no llamo en una hora, envíalo todo a la fiscalía y a la prensa.

—Sofía…

—Kerr cree que llevo la única copia.

—¿Y si descubre que no?

—Entonces tendrá que decidir si todavía le resulta útil mantenerme viva.

Sofía dejó a Leo con Julia y condujo hacia la antigua clínica.

No sabía que Margaret las observaba desde otro vehículo.

Tampoco sabía que Daniel había abandonado el hospital y se dirigía al mismo lugar.

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Los tres creían estar siguiendo a Kerr.

Ninguno comprendía todavía que el médico había reunido deliberadamente a la familia completa.

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