Chapter 14 - La capilla donde se celebraban funerales sin muertos

La capilla Bennett estaba abandonada desde el supuesto funeral de Alexander. Bajo el altar existía una red de túneles utilizada por la familia durante la Prohibición.
Conrad encerró a Claire, Lily y Maya en la cripta. Rebecca caminaba de un lado a otro, furiosa.
—Todo estaba controlado hasta que volviste —dijo a Claire.
—No. Solo estaba oculto.
Conrad colocó tres documentos sobre una mesa: transferencia de acciones, renuncia a cualquier investigación y declaración pública culpando a Alexander.
—Firmas y las tres salen vivas.
—Ya no controlo sola la empresa.
—Tu firma todavía puede desbloquear los seguros. Lily completará la segunda parte.
Maya miró a Rebecca.
—¿Dónde está Marisol?
Rebecca la ignoró.
—Dígamelo.
—Tu madre se arrojó desde un puente.
Sloane escuchaba a través de un micrófono oculto en el cabello de Maya. Su respiración se volvió irregular.
Maya no creyó la respuesta.
—Miente.
—Marisol intentó huir con documentos. Conrad la interceptó. Después dejó de ser mi problema.
Conrad miró a Rebecca.
—Cuidado.
Claire comprendió que el vínculo entre ambos se estaba rompiendo.
—Rebecca siempre deja que otros realicen el trabajo sucio —dijo—. Conrad, cuando la policía llegue, ella afirmará que tú secuestraste a todos.
—Cállate.
—Y tú, Rebecca, crees que Conrad no guardó copias para negociar.
Rebecca miró al hombre.
La desconfianza hizo más que cualquier arma.
Afuera, Alexander había sido trasladado temporalmente bajo custodia. Grant también llegó esposado, acompañado por agentes. El plan oficial era negociar mientras Elias y Nora entraban por un túnel.
Conrad apareció en la puerta con un detonador.
—Alexander y Grant adentro. Los demás se alejan.
Grant miró a Vivian, que esperaba en un vehículo.
—No tenía que venir.
—Tú tampoco tenías que convertirte en tu padre —respondió ella—. Pero aquí estamos.
Grant entró junto a Alexander.
En la cripta, Claire lo vio y sintió una mezcla de alivio y repulsión.
—¿Estás herida? —preguntó él.
—No finjas que ahora eres mi protector.
—No lo hago.
Conrad entregó a Grant una pistola.
—Demuestra que todavía eres mi hijo. Dispara a Alexander y te sacaré de aquí.
Grant sostuvo el arma.
Alexander no se movió.
—Él te utilizará hasta que no quede nada —dijo.
Conrad gritó:
—¡Dispara!
Grant apuntó a su padre y dejó caer la pistola.
—Ya no soy tu hijo cuando la única forma de serlo es parecerme a ti.
Conrad golpeó el detonador. No ocurrió nada.
Nora había cortado la señal desde el túnel.
Elias irrumpió por una puerta lateral. Sloane entró por la nave principal. Los agentes rodearon a los secuestradores.
Rebecca tomó a Maya y le puso una hoja contra el cuello.
—Sarah, baja el arma.
Sloane la apuntó.
—Diga dónde está nuestra madre.
—Muerta.
—¿Dónde?
Conrad rio.
—Marisol no murió. Rebecca la mantiene en una residencia de Vermont porque conoce las cuentas privadas.
Rebecca lo miró con odio.
Maya aprovechó para golpear su brazo. Sloane la apartó y los agentes redujeron a Rebecca.
Conrad corrió hacia el campanario. Grant lo siguió.
—¡Déjalo! —gritó Claire.
En lo alto, padre e hijo forcejearon junto a una ventana rota. Conrad resbaló y quedó colgando del borde.
—Ayúdame —suplicó.
Grant podía soltarlo.
En cambio, se arrodilló y sujetó su muñeca hasta que los agentes llegaron.
—No voy a matarte —dijo—. Vivirás para escuchar cada nombre de las personas que destruiste.
Conrad fue arrestado.
Rebecca también.
Pero antes de que se la llevaran, sonrió a Claire.
—Crees que ganaste porque nos capturaste. Mañana el mercado destruirá la empresa, miles perderán sus empleos y todos te culparán.
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Claire miró las paredes de la capilla donde había llorado frente a ataúdes vacíos.
—Entonces mañana construiremos algo que no dependa de su silencio.
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