Capítulo 2: La mujer que se negó a morir

Nadie se movió.
El salón de baile parecía congelado bajo las brillantes arañas de cristal; todos los invitados estaban atrapados entre la incredulidad y la curiosidad.
El pulso de Juliette retumbaba en sus oídos.
"No...", susurró de nuevo.
"Moriste."
La mujer que tenía delante esbozó una leve sonrisa, no de felicidad, sino de supervivencia.
"Eso es lo que querías que todos creyeran."
Levantó el documento judicial.
"Me llamo Caroline Mercer."
Un murmullo recorrió la sala.
"...¿Caroline?"
"Creí que había muerto hace años."
"El incendio de Malibú..."
"¡Dios mío!"
Nathan miró a Douglas Mercer.
"Señor Mercer..."
Su futuro suegro la miró fijamente como si hubiera visto un fantasma.
Su rostro palideció por completo.
"No... no puede ser..."
Los ojos de Caroline no se apartaban de Juliette.
"Me enterraste."
Juliette negó con la cabeza enérgicamente.
"No."
"Yo no enterré a nadie."
"Te declararon muerta."
Caroline rió suavemente.
"Declarada."
"No muerta."
Uno de los agentes dio un paso al frente.
"La señorita Caroline Mercer ha solicitado oficialmente al Tribunal Superior de California que se le restituya su identidad legal y se reabra la investigación criminal del incendio de la mansión de Malibú."
Cada frase resonaba como una explosión.
Los invitados instintivamente sacaron sus teléfonos.
Varios miembros de la junta intercambiaron miradas incómodas.
Nathan sintió que alguien le tiraba de la manga.
Su padre.
"Aléjate de ella."
Nathan frunció el ceño.
"¿Qué?"
"Ahora."
Nathan dudó un instante antes de alejarse sigilosamente un paso de Juliette.
Luego otro.
Juliette lo notó.
"Nathan..."
No pudo responder.
Sus ojos permanecieron fijos en Caroline.
El parecido entre las hermanas era inconfundible.
Solo que Caroline llevaba el fuego consigo.
Cicatrices de quemaduras cruzaban un lado de su rostro, pero no podían ocultar la fortaleza de su expresión.
Parecía alguien que había sobrevivido al infierno.
Porque así era.
Douglas finalmente recuperó la voz.
"Caroline..."
Le temblaban los labios.
"Dios mío..."
"Pensamos..."
"Pensaste lo que te convenía."
Caroline lo interrumpió.
"Nunca pediste ver mi cuerpo."
"Nunca preguntaste por qué el ataúd permaneció cerrado."
"Firmaste todos los documentos que te pusieron delante."
Douglas bajó la mirada.
La acusación la golpeó con más fuerza que cualquier grito.
"Yo..."
"Creí lo que me dijeron tus abogados."
"Exacto."
Caroline asintió.
"Creíste lo más fácil."
Estelle Mercer se levantó de repente de su silla.
Las lágrimas corrían por su rostro.
"Caroline..."
"Mi niña..."
Se tambaleó hacia adelante antes de desplomarse contra una silla cercana.
"Estuviste viva..."
"Durante seis años..."
Caroline miró a su madre.
El dolor se reflejó fugazmente en su rostro.
Por un instante.
Luego desapareció.
"Lloraste a una hija."
Miró hacia Juliette.
"Pero protegiste a quien intentó borrarla."
Juliette finalmente estalló.
"¡Basta!"
Su voz resonó por todo el salón.
"¡Estás mintiendo!"
"No sé quién convenció a todos de que eres Caroline, ¡pero no eres mi hermana!"
La sala volvió a quedar en silencio.
Caroline abrió lentamente la carpeta legal.
Dentro había fotografías.
Historial médico.
Certificaciones judiciales.
Informes de ADN.
Le entregó la primera página directamente a Nathan.
"Lee la primera página."
Nathan la aceptó casi automáticamente.
Sus ojos recorrieron el informe.
Coincidencia de ADN: 99.9998%
Identidad de la paciente: Caroline Elizabeth Mercer
Verificado por el Departamento de Justicia de California.
Nathan levantó la vista lentamente.
Le temblaban las manos.
Juliette se acercó a él.
"Nathan..."
Él retrocedió instintivamente.
Esta vez...
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No se detuvo.
Fin del Capítulo 2