peak

Capítulo 8 - La confesión en directo

La imagen mostraba a Charles sujetando a Emma y a Vivienne sosteniendo la carpeta.

El sonido se escuchaba con claridad.

—¿Dónde está el collar original? —preguntó Emma.

Vivienne soltó una risa.

—En un lugar donde nadie lo encontrará.

—¿Amberes?

—Moreau ya cortó la piedra. La Lágrima de Windsor dejó de existir hace semanas.

En el salón, los invitados permanecían en silencio.

Sebastian y Nathan corrieron hacia las escaleras.

Emma necesitaba mantener a Vivienne hablando.

—Vendiste una reliquia de tu propia familia.

—Era una piedra. El seguro valía más que el collar.

—Y utilizaste la fundación para mover el dinero.

—La fundación era perfecta. Los ricos entregan millones para sentirse buenos y nunca preguntan adónde va el dinero.

Charles miró hacia la cámara rota.

—¿Con quién está hablando?

Vivienne comprendió demasiado tarde.

Corrió hacia la puerta.

Emma golpeó el pie de Charles con el tacón y liberó el brazo. Él intentó sujetarla de nuevo, pero ella tomó un extintor de la pared y descargó el contenido sobre su rostro.

Charles retrocedió cegado.

Emma empujó el escritorio contra él.

Vivienne abrió la puerta, pero Sebastian y Nathan ya estaban en el pasillo.

—Apártate —ordenó ella.

Sostenía una pequeña pistola que había sacado del bolso.

Sebastian se detuvo.

—Baja el arma.

—Todo esto me pertenece tanto como a ti.

—No te pertenece la vida de Emma.

Vivienne apuntó hacia la joven.

—Ella destruyó todo.

Emma permaneció detrás del escritorio.

—No. Las pruebas solo mostraron lo que tú decidiste hacer.

Las sirenas comenzaron a escucharse fuera de la mansión.

Charles intentó escapar por el pasillo de servicio. Nathan lo derribó antes de que alcanzara las escaleras.

Vivienne miró la ventana.

Estaban en el segundo piso, pero debajo había un balcón.

Corrió hacia ella.

Emma vio que todavía llevaba el arma.

Antes de que pudiera disparar, Emma lanzó la carpeta en blanco hacia su rostro.

Vivienne perdió el equilibrio.

Sebastian tomó su muñeca y la obligó a soltar la pistola.

Los agentes entraron segundos después.

Cuando la esposaron, Vivienne miró a Emma con odio.

—Nadie recordará tu nombre dentro de un año.

Emma señaló las pantallas que continuaban transmitiendo.

—No necesito que recuerden mi nombre.

Después miró a los invitados.

—Solo necesito que recuerden lo fácil que fue para usted acusarme porque llevaba uniforme.

Vivienne fue conducida escaleras abajo.

May you like

Aquella vez no había dudas, reflejos borrosos ni grabaciones incompletas.

Toda la sala había escuchado su confesión.

Related Stories

Other posts