Capítulo 3 - La cámara que dejó de funcionar

Sebastian ordenó que cerraran las puertas de la mansión.
—Nadie tocará el collar ni el bolso hasta que llegue la policía —dijo.
Vivienne lo miró con indignación.
—¿Realmente vas a convertir esto en una investigación? La prueba está delante de ti.
—La prueba es un collar dentro de un bolso. No sabemos cómo llegó allí.
Emma no esperaba que él la defendiera.
Tampoco sabía si lo hacía porque confiaba en ella o porque no quería un escándalo durante su gala.
El jefe de seguridad, Nathan Cole, llevó a Sebastian hasta la sala de vigilancia.
Emma y Vivienne los acompañaron.
Nathan buscó las grabaciones del pasillo de servicio.
La pantalla mostró una imagen negra.
—La cámara dejó de funcionar a las siete y doce —informó.
—Qué conveniente —dijo Vivienne.
Emma miró el registro.
—Yo llegué a las seis. Mi bolso permaneció en el vestuario desde esa hora.
Nathan revisó otras cámaras.
La situada frente al dormitorio de Vivienne tampoco tenía grabaciones durante el periodo en que desapareció el collar.
—Dos cámaras fallaron al mismo tiempo —dijo Sebastian.
—El sistema es antiguo —respondió Vivienne—. Esto demuestra que Emma sabía que no sería grabada.
—¿Cómo habría sabido que las cámaras fallarían? —preguntó él.
Vivienne no respondió directamente.
—La policía puede interrogarla.
Emma sintió miedo.
Una acusación de robo destruiría cualquier posibilidad de recuperar su carrera. Incluso si finalmente demostraba su inocencia, su nombre permanecería asociado con el escándalo.
Entonces recordó algo.
Tres días antes, un equipo había instalado cámaras temporales para grabar un video promocional de la fundación.
—Había una cámara en la cocina —dijo—. El equipo de comunicación la colocó junto a la puerta de servicio.
Nathan negó.
—La retiraron esta mañana.
—Pero quizá la grabación se guardó en la nube.
Vivienne se volvió bruscamente.
—Esa cámara apuntaba hacia la cocina, no hacia el vestuario.
—También podía captar el reflejo del pasillo en la puerta de acero del refrigerador —respondió Emma.
Sebastian miró a Nathan.
—Encuentra la grabación.
Vivienne tomó a Sebastian por el brazo.
—No podemos mantener a cien personas encerradas mientras perseguimos teorías absurdas.
—Pueden marcharse después de dejar sus datos.
—Esto humillará a nuestra familia.
—Acabas de acusar de robo a una empleada frente a todos. La humillación ya ocurrió.
Nathan llamó al director de comunicación.
La cámara había sido retirada, pero los archivos seguían almacenados.
Necesitaban varios minutos para descargarlos.
Vivienne salió de la sala.
—Voy a hablar con los invitados.
Emma observó cómo se alejaba.
—No va a hablar con nadie.
Sebastian frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir?
—Sabe que esa grabación puede mostrar algo.
Nathan revisó otra pantalla.
—La señora Ashcroft se dirige a la cocina.
Sebastian corrió hacia la puerta.
Cuando llegaron, encontraron a Vivienne frente al ordenador utilizado por el equipo de eventos.
Tenía una memoria conectada al puerto.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Sebastian.
Vivienne retiró el dispositivo.
—Buscaba la lista de invitados.
Nathan examinó la pantalla.
—Alguien intentó eliminar la carpeta de grabaciones.
El rostro de Vivienne se endureció.
—No puedes acusarme por tocar una computadora de mi propia fundación.
Emma miró la memoria que sostenía.
—Entonces no tendrá ningún problema en entregarla.
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Vivienne apretó los dedos alrededor del pequeño dispositivo.
Por primera vez aquella noche, parecía asustada.