peak

Capítulo 7 - El hombre que fingió amarla

Ethan Cole solicitó hablar con Isabella por medio de sus abogados.

Evelyn recomendó rechazarlo.

Isabella aceptó.

No porque creyera que Ethan diría la verdad voluntariamente.

Sino porque durante años él había usado el afecto para obtener información de ella.

Ahora Isabella quería saber qué ocurría cuando esa herramienta dejaba de funcionar.

La reunión se celebró en una sala privada de la fiscalía con cámaras autorizadas.

Ethan llegó con un traje gris, sin corbata y con ojeras profundas.

Por primera vez desde que lo conocía, no parecía impecable.

Isabella entró caminando con dos bastones.

Ethan se levantó bruscamente.

—Estás caminando.

—Eso parece.

—Me alegro.

Ella tomó asiento.

—No te creo.

El abogado de Ethan intervino.

—Mi cliente está aquí para explorar cooperación.

—Entonces coopera —dijo Isabella.

Ethan miró a su abogado.

—Mi madre empezó todo.

Isabella no reaccionó.

—Qué conveniente.

—Es la verdad.

—¿Sabías lo del accidente?

Ethan apretó los labios.

—Sabía que quería retrasarte.

—¿Retrasar qué?

—Una votación del consejo.

Hart Biomedical estaba a punto de cancelar varios contratos con compañías vinculadas a Victoria. Isabella había heredado la posición de su padre en el comité de auditoría y planeaba votar a favor de una investigación independiente.

—Mi madre creía que si faltabas a la reunión, podía ganar tiempo.

—¿Sabías que Daniel iba a golpear mi coche?

—Sabía que iba a haber un susto.

Isabella sintió náuseas.

—¿Y aun así te acercaste a mí después?

Ethan bajó la mirada.

—Eso vino después.

—No. David tiene una foto tuya en una conferencia de Hart antes de que nos “conociéramos”.

Ethan permaneció inmóvil.

—Mi madre quería que te conociera.

—¿Por qué?

—Porque eras más difícil de controlar desde fuera.

Isabella sintió una punzada que ya no era amor.

Era duelo por la persona que ella creyó que existía.

—Así que nuestra primera cita también fue planeada.

—Al principio.

—¿Y después?

Ethan levantó la vista.

—Después sí me enamoré.

Isabella casi rio.

—¿Tu definición de amor incluye mantenerme en una silla innecesariamente?

—No sabía que Cross estaba limitando tanto la rehabilitación.

—Pero sabías de la certificación de incapacidad.

—Mi madre dijo que era temporal.

—Y sabías que al casarte conmigo podrías pedir representación sobre mis acciones.

Ethan no respondió.

Isabella se inclinó hacia delante.

—¿Por qué me abandonaste en el altar?

Aquella pregunta pareció sorprenderlo.

—¿Qué?

—Todo estaba funcionando. Yo estaba en la silla. La boda iba a celebrarse. ¿Por qué detenerte?

Ethan tragó saliva.

—Mi madre me llamó esa mañana.

—¿Y?

—Cross había desaparecido.

—Eso ocurrió después.

—No del país. De nuestras comunicaciones. Llevaba dos días sin responder.

Isabella frunció el ceño.

—¿Por qué importaba?

—Porque sin su certificación final no teníamos garantía de que el tribunal aprobara mi representación.

—Entonces ya no era útil casarte conmigo.

Ethan bajó la cabeza.

—No lo pensé así.

—Claro que sí.

Ella respiró lentamente.

—Y cuando me viste intentando levantarme antes de la ceremonia…

Ethan se quedó inmóvil.

Isabella lo vio.

—Me viste.

—En la habitación de preparación. Estabas con la fisioterapeuta.

—Entonces sabías que estaba recuperando movilidad.

—Sí.

—Y por eso me humillaste públicamente. Querías crear la imagen de una mujer emocionalmente destruida después de ser abandonada.

Ethan no respondió.

Su abogado intentó interrumpir.

Isabella levantó una mano.

—No. Quiero escucharlo a él.

Ethan habló en voz baja.

—Mi madre dijo que si la boda se cancelaba de manera privada, parecería sospechoso. Si ocurría delante de todos, después de meses de presión, la gente pensaría que yo simplemente había colapsado.

—Y yo parecería inestable si reaccionaba.

—Sí.

Isabella sintió una calma helada.

—¿Mi padre?

Ethan levantó la mirada.

—No sé exactamente qué pasó.

—Eso no es lo que te pregunté.

—Escuché a mi madre y a Cross discutir después de su muerte.

—¿Qué dijeron?

Ethan respiró.

—Cross dijo: “No vuelvo a hacer algo así sin garantías.”

La sala quedó en silencio.

—¿Y tú qué hiciste?

—Nada.

Esa palabra fue peor que cualquier explicación.

Nada.

Ethan había sospechado que su madre y Cross mataron a Richard y siguió adelante.

Salió con Isabella.

Se comprometió con ella.

La acompañó en el hospital.

Planeó controlar sus acciones.

Todo sabiendo que el hombre que ella lloraba podía haber sido asesinado por la misma gente que él protegía.

—¿Por qué hablas ahora? —preguntó Isabella.

Ethan se inclinó.

—Porque mi madre me va a dejar cargar con todo.

Al fin una respuesta honesta.

—No por mí.

—No.

—No por mi padre.

—No.

—Por ti.

Ethan asintió.

Isabella se puso de pie con ayuda de los bastones.

—Gracias.

Él pareció confundido.

—¿Por qué?

—Porque durante meses pensé que había perdido al hombre que amaba.

Lo miró directamente.

—Ahora sé que nunca existió.

Cuando Isabella salió de la sala, Evelyn la alcanzó.

—Tenemos mucho.

—No suficiente para Richard.

—Todavía no.

El teléfono de Ortiz sonó.

Su expresión cambió.

—Encontraron a Cross.

—¿Dónde?

—En un motel de Maine.

—¿Vivo?

Ortiz guardó silencio.

—Sí. Pero alguien llegó antes que nosotros.

Cross estaba hospitalizado.

Había sobrevivido a una sobredosis de un sedante que no tenía prescrito.

May you like

Y cuando recuperó la conciencia, lo primero que dijo fue:

—Victoria intentó matarme.

Related Stories

Other posts