Capítulo 2: Las Perlas de la Discordia

Faltaban dos semanas para el evento más importante de la alta sociedad. La mansión era un hervidero de decoradores, floristas y organizadores. En medio del caos, Doña Elena convocó una reunión familiar de emergencia en la biblioteca, una habitación oscura revestida de roble y olor a tabaco caro. Cuando Valeria entró, Alejandro ya estaba allí, luciendo tenso, junto a una llorosa Sofía.
—Han desaparecido las perlas de la abuela Victoria —anunció Elena con voz grave, clavando sus ojos oscuros directamente en Valeria—. Las saqué de la caja fuerte esta mañana para limpiarlas antes de la gala. Fui a mi habitación por un momento y, al volver, el estuche estaba vacío.
El silencio en la sala fue ensordecedor. Alejandro suspiró, pasándose una mano por el cabello.
—Mamá, por favor, seguro las dejaste en otro lado. La casa está llena de gente hoy.
—¡Nadie más que la familia tiene acceso a esta ala de la casa! —exclamó Elena, levantándose de su sillón—. Y resulta muy curioso que estas desapariciones solo hayan comenzado desde que ciertas personas cruzaron el umbral de nuestra puerta.
Valeria sintió que la sangre le hervía, pero mantuvo el rostro inexpresivo. Cruzó los brazos y sostuvo la mirada de la anciana.
—Si me está acusando de robo, Doña Elena, le sugiero que llame a la policía en este instante. Que registren mi habitación. Que registren mis cuentas. No tengo nada que ocultar.
Elena soltó una carcajada seca, sin alegría.
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—Los ladrones de tu calaña son lo suficientemente astutos como para no esconder el botín bajo el colchón. No llamaré a la policía para evitar un escándalo a nuestro apellido. Pero te advierto, Valeria: te estoy vigilando. Eres una intrusa en esta familia, y me encargaré de que te vayas con las manos vacías.
Esa noche, Valeria no durmió. Mientras Alejandro descansaba, ella se sentó en la oscuridad de su balcón. No iba a permitir que esa mujer la destruyera. Si querían jugar sucio, ella cambiaría las reglas del tablero. Necesitaba pruebas, y sabía exactamente dónde empezar a buscar.