peak
La heredera bajo el agua / Chapter 4 / 10

Chapter 4 - El juego de las mentiras Alexander no enfrentó inmediatamente a su esposa.

Sabía que, si Victoria era realmente peligrosa, una acusación sin pruebas solo conseguiría que se volviera más cuidadosa.

Contrató en secreto a Daniel Brooks, un antiguo investigador federal que ahora trabajaba en seguridad corporativa.

Daniel revisó las cuentas de Victoria, sus llamadas y los registros de acceso a la mansión.

—Su esposa se ha reunido cuatro veces con Marcus Vane —informó—. No existe ninguna razón legal para que una mujer casada con usted trate con un falsificador de testamentos.

—¿Puedes demostrar de qué hablaron?

—Todavía no.

Alexander instaló cámaras pequeñas en las zonas comunes de la casa. No colocó ninguna en dormitorios o baños, pero cubrió los pasillos, el despacho, la cocina y el jardín.

La cámara principal de la piscina permanecía visiblemente desconectada.

Victoria debía creer que aquel lugar no estaba vigilado.

Alexander también fingió aceptar un proyecto en Nueva York que lo mantendría fuera durante varios días.

Antes de marcharse, se arrodilló frente a Emily.

—Necesito que seas muy valiente.

La niña lo miró con miedo.

—¿Vas a dejarme con ella?

—Solo por un momento. Pero estaré más cerca de lo que piensas.

Le entregó un pequeño colgante con forma de luna.

—Cuando tengas miedo, presiónalo dos veces.

Dentro del colgante había un transmisor de emergencia.

—¿Vendrás?

—Siempre.

Alexander salió de la mansión delante de Victoria y condujo hasta el aeropuerto.

Sin embargo, no tomó ningún avión.

Cambió de automóvil y regresó por una entrada secundaria utilizada antiguamente por el personal.

Desde una habitación oculta junto al sistema de seguridad, observó las cámaras.

Durante horas no ocurrió nada.

Victoria cenó con Emily, le habló amablemente y la ayudó con los deberes.

Alexander comenzó a preguntarse si estaba cometiendo un terrible error.

Entonces, a las once de la noche, Victoria entró en la habitación de la niña.

—Levántate —ordenó.

—Papá dijo que debía dormir.

—Tu padre no está aquí.

Victoria la llevó hasta la piscina con el pretexto de buscar un brazalete perdido.

Emily llevaba puesto el colgante.

Cuando comprendió que su madrastra no buscaba ninguna joya, lo presionó dos veces.

En la habitación de seguridad, la alarma silenciosa se activó.

Alexander corrió.

May you like

En la pantalla vio a Victoria sujetando a su hija junto al borde del agua.

Después, la empujó.

Related Stories

Other posts