peak
LA NOVIA QUE DETUVO LA BODA / Chapter 10 / 15

Chapter 10 - La audiencia de Celeste

La audiencia preliminar sobre Celeste Vale atrajo más prensa que la junta de Halcyon.

No porque los cargos fueran los más graves del siglo.

Porque el apellido Vale era noticia.

Celeste llegó vestida de blanco.

Una elección deliberada.

Naomi lo notó.

—Pureza visual.

Elena respondió:

—Sienna le enseñó bien.

Celeste estaba acusada inicialmente de obstrucción, acceso indebido a información privada y posible conspiración relacionada con documentos obtenidos de Miriam.

Sus abogados insistían en que todo había sido investigación familiar legítima.

La fiscal presentó transferencias.

Correos.

Instrucciones al detective.

Uno decía:

“Necesito saber exactamente qué puede reclamar Elena Ward y qué podría utilizar Julian Ward si descubre la conexión con Graham”.

Otro:

“No contactar a Elena. No debe saber que estamos buscando”.

Celeste observaba sin expresión.

Cuando Miriam testificó, la sala cambió.

—¿Reconoce a la señora Vale?

—Sí.

—¿La conocía antes?

—No personalmente.

—¿Por qué entregó documentos a su investigador?

—Creí que representaba a Julian Ward.

La defensa atacó.

—Usted aceptó dinero.

—Sí.

—Entonces tenía interés económico.

—Sí.

—Y ahora coopera para evitar consecuencias.

Miriam respiró.

—Estoy cooperando porque llevo treinta años siendo cobarde.

Elena sintió algo.

No perdón completo.

Respeto.

Después Naomi presentó la carta de Graham con la anotación de Celeste.

El abogado se opuso.

El juez permitió contexto limitado.

Celeste finalmente declaró.

Contra recomendación.

—Mi padre cometió errores.

—¿Sabía usted que un bebé había sido falsamente declarado muerto?

—No con certeza.

—¿Qué creyó que significaba la referencia al hospital?

—No lo sabía.

—¿Por qué escribió “¿Qué hiciste, papá?”

Celeste miró la carta.

—Porque sospechaba que había actuado mal.

—¿Y qué hizo usted con esa sospecha?

Silencio.

—Nada.

La fiscal esperó.

—Hasta que Elena apareció en la vida de su hijo.

Celeste levantó la vista.

—Quería proteger a Adrian.

—¿De qué?

—De una familia con poder suficiente para destruirlo.

—¿Halcyon?

—Julian Ward.

La fiscal caminó.

—¿Y cómo lo protegió?

—Investigando.

—¿Y al descubrir que Elena era hija de Julian?

Celeste no respondió.

—¿Le dijo la verdad?

—No.

—¿A su hijo?

—No.

—¿A Elena?

—No.

—¿En cambio apoyó un matrimonio que podía transferir control financiero hacia Adrian?

La defensa protestó.

El juez permitió la pregunta.

Celeste miró a Elena.

—Sí.

La sala explotó en murmullos.

Elena permaneció quieta.

Celeste continuó.

—Porque creí que era lo mejor para mi familia.

La fiscal hizo una pausa.

—¿Incluso sabiendo que la familia de Elena había sido perjudicada por la suya?

Celeste apretó los labios.

—Las familias poderosas sobreviven porque no viven de culpa.

Elena sintió que Julian se movía detrás.

Ella tomó su mano.

No para consolarlo.

Para impedir que se levantara.

La frase definía a Celeste.

No era una mujer que no entendiera daño.

Era una mujer que había decidido que el daño solo importaba si debilitaba a los suyos.

La audiencia terminó con la continuación del proceso y restricciones de contacto.

Fuera, periodistas esperaban.

Elena no habló.

Julian sí quiso.

—No.

—Elena.

—No le des una guerra familiar.

—¿Después de eso?

—Precisamente.

Julian respiró.

—Estoy enfadado.

—Yo también.

—Entonces ¿por qué estás tan tranquila?

Elena miró la puerta del tribunal.

—Porque por primera vez ella tuvo que decir la verdad sin controlar quién la escuchaba.

Eso bastaba.

Aquella noche, Elena recibió una carta escrita a mano.

No de Celeste.

De una mujer llamada Anne Vale.

Hermana menor de Celeste.

“Hay algo sobre Graham que necesitas saber”.

May you like

Elena llamó a Naomi.

La historia todavía no había terminado.

Related Stories

Other posts