Chapter 6 - El juicio de una memoria rota

Adrian fue acusado de secuestro, fraude médico, falsificación de documentos y tentativa de homicidio. Robert enfrentó cargos por conspiración y encubrimiento.
Vanessa recibió inmunidad limitada a cambio de colaborar, pero la fiscalía aún investigaba su participación en la administración de sedantes.
Lily insistía en que Vanessa había puesto las gotas en su leche.
—Lo hice —admitió Vanessa ante Nathan—. Creí que eran vitaminas al principio. Después descubrí la verdad y tuve miedo de Adrian.
—Seguiste haciéndolo.
—Sí.
—Entonces no eres inocente.
Vanessa bajó la cabeza.
—Lo sé.
Claire sufría lagunas de memoria. Algunas noches despertaba convencida de que aún estaba en Saint Mercy. Maya recomendó terapia gradual y ningún interrogatorio agresivo.
Pero el fiscal necesitaba su testimonio.
Durante la audiencia preliminar, el abogado de Adrian intentó desacreditarla.
—¿Es cierto que ha sido diagnosticada con episodios disociativos?
—Sí.
—¿También creyó durante años que su esposo estaba muerto?
—Porque su cliente me lo dijo.
—¿Puede distinguir con certeza un recuerdo real de una alucinación?
Claire miró a Adrian.
—No siempre. Por eso guardé pruebas.
La sala quedó en silencio.
Antes del accidente, Claire había instalado una copia automática de sus archivos en un servidor externo. La memoria USB encontrada bajo la piscina contenía la clave.
Samuel logró descifrarla.
Aparecieron mensajes entre Adrian y Robert planeando interceptar el automóvil de Claire, además de informes sobre Eva y el intento de declarar a Lily incapaz.
Adrian perdió la sonrisa.
Sin embargo, faltaba demostrar quién había empujado a Lily.
Robert sostenía que intentó salvarla. Vanessa decía que había sido llamada desde la casa. Las imágenes no eran concluyentes.
Eva pidió hablar con Maya.
—Papá Adrian me llevó a la fiesta —confesó—. Me dejó en un automóvil. Dijo que quería que viera a mi hermana por última vez.
—¿Viste lo que pasó?
—El señor Robert empujó a Lily. Después papá Adrian dijo que, si ella moría, yo ocuparía su lugar.
Maya informó a los fiscales.
Eva tendría que declarar mediante una entrevista protegida.
Nathan se opuso.
—Ya ha sufrido suficiente.
Claire respondió:
—La verdad también le pertenece. No podemos silenciarla para sentirnos mejores.
Durante la entrevista, Eva describió la escena con detalles que coincidían con las cámaras. Robert había empujado a Lily mientras Vanessa respondía una llamada falsa de Adrian.
El motivo era sencillo: con Lily muerta, podían presentar a Eva como heredera biológica bajo su control.
Robert aceptó un acuerdo parcial y confesó.
Nathan lo visitó en prisión.
—¿Alguna vez amaste a mis hijas?
Robert miró sus manos.
—Amé la idea de que continuaran mi nombre.
—Eso no es amor.
—Construí todo para ti.
—Y destruiste a quienes yo amaba para conservarlo.
Robert comenzó a llorar.
—No quería que Lily muriera. Pensé que alguien la sacaría rápidamente.
Nathan se levantó.
—Los cobardes siempre describen sus crímenes como cálculos que salieron mal.
Antes de irse, Robert dijo:
—Adrian todavía tiene una copia de los archivos. Hay nombres de personas poderosas. No llegará vivo al juicio.
Tres días después, un guardia encontró la celda de Adrian vacía.
Alguien había falsificado una orden de traslado.
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En la pared dejó escrito:
“Eva aún me pertenece.”