capítulo 3 - El hombre que olvidaba demasiado

Durante el último año, Samuel Hawthorne había comenzado a sufrir episodios de confusión.
Olvidaba reuniones, repetía preguntas y en ocasiones no reconocía documentos que llevaban su firma.
Beatrice explicó a todos que su esposo mostraba síntomas iniciales de demencia.
El médico de la familia, Dr. Victor Crane, confirmó el diagnóstico sin realizar pruebas independientes.
Adrian Lee no estaba convencido.
Samuel podía discutir durante horas sobre contratos complejos, pero después de cenar parecía desorientado y somnoliento.
La confusión aparecía siempre después de tomar el medicamento que Beatrice le entregaba.
Adrian consiguió una muestra de una de las pastillas.
El análisis reveló que contenía un sedante potente que no figuraba en ninguna receta oficial.
Beatrice estaba debilitando a Samuel.
Si conseguía que fuera declarado incapaz, ella controlaría sus acciones, su voto en el consejo y el fideicomiso de Jonathan.
Pero necesitaba su firma una última vez.
La noche de Navidad había reunido al consejo familiar para aprobar la transferencia definitiva.
Si Samuel firmaba antes de conocer a Liam y Grace, Beatrice podría sostener que los niños aparecieron demasiado tarde.
Por eso Nora debía entrar en la casa antes de medianoche.
No bastaba con enviar documentos.
La cláusula exigía que Samuel fuera informado personalmente.
—Debemos grabar el momento —explicó Adrian durante una reunión secreta—. Beatrice intentará negar que estuviste allí.
Nora aceptó llevar un pequeño teléfono oculto dentro de uno de los regalos.
La transmisión se enviaría automáticamente al equipo legal de Adrian.
También prepararon tres cajas.
La primera contenía el certificado matrimonial original.
La segunda guardaba cartas de Jonathan y fotografías familiares.
La tercera parecía un regalo infantil, pero contenía una copia del video y los resultados de ADN.
Cuando Beatrice expulsó a Nora, creyó haber ganado.
No sabía que las cajas continuaban dentro del comedor.
Grace había dejado la pequeña casa de madera sobre una silla. Dentro había una cámara adicional.
Bajo la nieve, Nora observaba la transmisión.
En el comedor, Beatrice regresó a su asiento.
—Pido disculpas por la interrupción —dijo—. Esa mujer lleva años acosando a nuestra familia.
Samuel miró hacia la puerta.
—El niño se parecía a Jonathan.
Beatrice tomó su copa.
—Solo viste lo que ella quería que vieras.
—Dijo que recibió una invitación.
—Mintió.
Adrian levantó la cabeza.
—Yo la invité.
Toda la mesa quedó en silencio.
Beatrice lo miró con frialdad.
—No tenías autoridad.
—Como administrador del fideicomiso, tengo la obligación de verificar cualquier heredero legítimo.
Adrian tomó una de las cajas.
—Y creo que debería abrir esto antes de que el señor Hawthorne firme nada.
Beatrice extendió la mano.
—Entrégamelo.
Adrian retiró la caja.
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—¿Por qué tiene tanto miedo de un regalo de Navidad?
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