Chapter 2 - El ataúd que nunca tuvo un cuerpo

Noah sacó a las tres mujeres por una escalera de incendios mientras los atacantes irrumpían en el apartamento. La doctora Morris condujo hasta una clínica pequeña en Queens cuyo dueño no tenía relación con Crosswell. Allí, Eleanor fue instalada bajo un nombre falso.
Amelia permaneció junto a la ventana, observando las noticias. Su ausencia en la firma había provocado una caída de las acciones. Richard apareció ante las cámaras con expresión preocupada.
“Mi hija atraviesa una crisis emocional causada por una mujer que afirma ser su madre. Pido privacidad y compasión.”
—Ya está construyendo la historia —dijo Noah—. Si hablas ahora, dirá que estás traumatizada.
—Entonces necesito algo que no pueda explicar.
Eleanor abrió los ojos.
—La tumba.
Amelia la miró.
—¿Qué hay en la tumba?
—No lo sé. Pero no soy yo.
Daniel llamó veintisiete veces. A la vigésima octava, Amelia respondió.
—¿Dónde estás?
—No puedo decirlo.
—Richard quiere que el consejo te declare temporalmente incapaz.
—¿Tú votarás con él?
Daniel guardó silencio.
—Si no apareces con pruebas, no podré detenerlo.
—Mi madre dijo que tu padre conocía la verdad.
—Mi padre murió cuando yo tenía doce años.
—¿Cómo?
—Un incendio en la Clínica Hale.
Amelia sintió un escalofrío. El director del centro donde Eleanor había estado cautiva se llamaba Victor Hale.
—Daniel, ¿tu padre era médico?
—Sí.
—¿Se llamaba Thomas Hale?
La respiración de Daniel se cortó.
—¿Quién te dijo ese nombre?
Eleanor hizo una señal para que colgara.
—No confíes en él.
Amelia terminó la llamada.
Con ayuda de una jueza retirada, obtuvo una orden urgente para abrir la tumba de Eleanor. La excavación se realizó antes del amanecer, bajo supervisión privada.
El ataúd salió cubierto de barro.
Amelia recordaba haber depositado una rosa blanca sobre aquella tapa. Recordaba a Richard sosteniéndola mientras el sacerdote hablaba de una madre y una hija que habían partido juntas.
Cuando abrieron la caja, no encontraron dos cuerpos.
Había restos de una sola mujer adulta.
La antropóloga examinó los huesos.
—No corresponden a Eleanor Cross —dijo—. Esta persona tenía unos treinta años y una antigua fractura en la cadera.
Noah encontró una placa metálica bajo el forro.
“Clara Mendoza, enfermera.”
Eleanor comenzó a llorar.
—Clara me ayudó a sacar a Grace del automóvil. Richard la mató.
—¿Cómo sabes que Grace salió?
—Clara llevaba una pulsera roja. La vi sostener a mi hija mientras yo perdía el conocimiento.
Amelia pidió revisar la tumba de Grace. El segundo ataúd contenía sacos de arena y una muñeca quemada.
—Mi hermana está viva —dijo.
La antropóloga no respondió, pero nadie necesitaba hacerlo.
Noah investigó a Clara Mendoza. Había trabajado en la Clínica Hale y desapareció la noche del accidente. Tenía una hermana llamada Rosa que aún vivía en Brooklyn.
Rosa abrió la puerta con una escopeta.
—Llevo dieciocho años esperando que un Cross venga a hacerme callar.
Amelia levantó las manos.
—Vengo a encontrar a mi hermana.
Rosa estudió a Eleanor.
—Creí que estaba muerta.
—Casi lo estuve.
Dentro de la casa, Rosa mostró cartas de Clara. La última había sido enviada dos días antes del accidente.
“Si algo me pasa, busca a la niña bajo el nombre de June Parker. No entregues nada a Richard Cross ni al doctor Victor Hale.”
—¿Quién es June Parker? —preguntó Amelia.
—Una identidad creada por la clínica —respondió Rosa—. Clara dijo que escondería a Grace en el sistema de hogares de acogida.
Noah buscó el nombre. June Parker había pasado por seis hogares y desaparecido del registro a los doce años.
—Hay una fotografía —dijo.
En la pantalla apareció una niña de cabello oscuro y ojos verdes. Tenía la misma cicatriz pequeña en la barbilla que Grace recibió al caer de una bicicleta.
Amelia tocó la imagen.
—Es ella.
El registro final vinculaba a June con un centro juvenil de Baltimore. Amelia decidió viajar esa misma noche.
Antes de salir, Rosa le entregó un sobre.
—Clara me pidió que lo guardara hasta que Eleanor regresara.
Dentro había una tarjeta bancaria y una fotografía de Richard junto al doctor Hale. Entre ellos estaba Thomas Hale, el padre de Daniel.
Al dorso, Clara había escrito:
“Uno de los tres intentará salvarlas. Los otros dos venderán sus almas.”
—¿Cuál intentó ayudarnos? —preguntó Amelia.
Eleanor miró la imagen.
—Thomas.
—Entonces Daniel podría decir la verdad.
—O podría estar pagando la deuda de su padre.
El teléfono de Noah vibró. Las cámaras de la clínica mostraban varios vehículos acercándose.
—Tenemos que movernos.
Al salir por la puerta trasera, Amelia recibió un mensaje de Daniel:
“Richard sabe que abrieron la tumba. No vayas a Baltimore. June Parker es una trampa.”
Segundos después llegó una fotografía.
Grace aparecía atada a una silla, sosteniendo el periódico de aquella mañana.
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Debajo, una frase:
“Trae a Eleanor al lugar donde todo comenzó.”