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capítulo 6 - La noche en que Victor huyó

Los investigadores pidieron refuerzos.

Victor conocía cada pasillo de la casa y utilizó una puerta oculta detrás de la biblioteca para llegar al garaje.

Cuando los agentes entraron en el despacho, él ya se había marchado.

También faltaban varios documentos y una pistola registrada a nombre de Margaret.

—¿Adónde iría? —preguntó Rachel.

Margaret no respondió.

Caleb la miró.

—Tú lo sabes.

—No voy a participar en un interrogatorio delante de un menor.

Tomé su teléfono de la mesa antes de que pudiera alcanzarlo.

La pantalla mostraba un mensaje enviado por Victor:

Voy al laboratorio. Si no podemos conservar la patente, nadie la tendrá.

Ward Biomedical Systems mantenía sus archivos físicos y los primeros prototipos dentro de un centro de investigación situado a treinta minutos de la mansión.

Victor planeaba destruirlos.

Uno de los investigadores llamó a la policía.

Yo tomé las llaves de mi automóvil.

—No vas a ir —dijo Rachel.

—Esa patente contiene diez años de trabajo de Jonathan y mío.

—Los documentos tienen copias.

—Los primeros prototipos no.

Caleb se acercó.

—Voy contigo.

—No.

—El tío Victor me llevará si me quedo con ella.

Miró a Margaret.

No podía dejarlo allí.

Rachel condujo mientras Caleb y yo viajábamos detrás con un agente.

Cuando llegamos al centro de investigación, vimos humo saliendo de una ventana.

Victor había activado una alarma falsa para expulsar al personal.

Después inició un incendio dentro del archivo principal.

Los bomberos todavía no habían llegado.

Entré por la puerta lateral.

—¡Elena! —gritó Rachel—. ¡Regresa!

El humo llenaba el corredor.

Conocía aquel edificio mejor que Victor. Había diseñado parte del laboratorio.

Encontré el archivo cerrado.

Desde dentro llegó un golpe.

Victor estaba intentando abrir una caja de seguridad.

—Se acabó —dije.

Se volvió con la pistola en la mano.

—Tú destruiste a esta familia.

—Tu hermano descubrió que estabas robando.

—Jonathan siempre te elegía a ti.

—No. Jonathan eligió la verdad.

Victor apuntó hacia mí.

—Dame la contraseña de la caja.

—No la conozco.

—Mientes.

La puerta del corredor se abrió.

Caleb apareció.

Había salido del automóvil cuando nadie miraba.

—Tío Victor, baja el arma.

Victor dirigió la pistola hacia él.

—Tú deberías estar conmigo.

Caleb temblaba, pero no retrocedió.

—Me usaste.

—Intentaba proteger tu futuro.

—Me hiciste herir a mi madre.

Victor se acercó.

Yo golpeé su brazo con un extintor.

El disparo alcanzó el techo.

Caleb se apartó.

Victor intentó recuperar el arma, pero activé el extintor directamente contra su rostro. La nube blanca lo cegó.

Lo empujé contra una mesa metálica.

Los agentes entraron y lo redujeron.

Cuando salimos del edificio, Caleb se aferró a mí.

—Pensé que te dispararía.

—Te dije que te quedaras en el automóvil.

—Lo siento.

—No vuelvas a ignorar una orden cuando hay un arma.

Caleb soltó una pequeña risa nerviosa entre lágrimas.

Era la primera vez que nos abrazábamos desde la muerte de Jonathan.

Detrás de nosotros, los bomberos controlaron el incendio.

El laboratorio sobrevivió.

También recuperaron los documentos que Victor intentó destruir.

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Entre ellos encontraron el contrato original con el mecánico del automóvil de Jonathan.

La firma de Margaret aparecía en la última página.

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