Chapter 6 - La isla del apellido Reed

La isla estaba cubierta por niebla cuando Elena llegó en una pequeña embarcación. Llevaba la llave plateada colgada del cuello y un micrófono oculto bajo el abrigo.
Mateo, la guardia costera y Daniel permanecían en otra embarcación fuera del campo visual. Los médicos habían recomendado que Daniel no saliera del hospital, pero él se negó a esperar mientras su hijo estaba en peligro.
Victoria recibió a Elena en el muelle.
—Sabía que elegirías al niño antes que a tu orgullo.
—No confundas amor con obediencia.
Dentro de la casa, Noah estaba sentado ante una cámara. Marcus permanecía detrás de él con una carpeta de documentos.
Elena se arrodilló.
—¿Estás herido?
—No.
—Has sido muy valiente.
Victoria extendió la mano.
—La llave.
—Primero déjalo ir.
—La llave abre el archivo original de North Star. Daniel escondió la copia en el vestidor, pero nunca encontró la caja principal.
Elena comprendió que Victoria no sabía que Daniel había grabado parte de la información en Graymoor.
—¿Por qué hiciste esto a tus propios hijos?
Victoria soltó una risa amarga.
—Mi esposo iba a dejar la empresa a Daniel porque lo consideraba moralmente superior. Yo necesitaba demostrar que ambos niños podían ser controlados.
Marcus tensó la mandíbula.
—Me dijiste que papá me habría expulsado.
—Y era verdad.
—Dijiste que yo era el hijo que elegiste.
Victoria lo miró con frialdad.
—Te elegí porque eras útil.
Marcus pareció recibir un golpe invisible.
Elena aprovechó la distracción y se acercó a Noah.
Victoria sacó una pistola.
—No te muevas.
—¿También vas a explicar esto como una crisis emocional mía?
—No necesitaré explicar nada. La historia será sencilla: una madre inestable secuestró a su hijo y murió durante un enfrentamiento.
Marcus miró la cámara preparada para grabar.
—Mamá, esto no era parte del plan.
—El plan cambia cuando las personas dejan de obedecer.
Noah comenzó a llorar.
—Tío Marcus, papá dijo que tú todavía podías elegir.
Marcus miró al niño. Después miró a Victoria.
Durante toda su vida había confundido la aprobación de su madre con amor. Ahora sabía que nunca había sido un hijo para ella, solo una herramienta.
Se interpuso entre la pistola y Elena.
—Deja que se vayan.
Victoria disparó.
La bala alcanzó a Marcus en el hombro.
Elena empujó a Noah detrás de una mesa. Las ventanas se rompieron cuando los agentes entraron desde ambos lados de la casa.
Victoria corrió hacia una puerta oculta que conducía al embarcadero trasero.
Daniel apareció frente a ella.
—Se acabó, mamá.
Victoria apuntó a su hijo.
—Todo esto debía pertenecerte.
—No quiero nada construido sobre niños asustados.
—Eres débil, igual que tu padre.
—No. Él fue débil porque te permitió decidir qué significaba nuestra familia.
Mateo ordenó a Victoria bajar el arma.
Durante varios segundos, ella pareció considerar disparar. Finalmente dejó caer la pistola.
Noah salió de su escondite y corrió hacia Daniel.
Padre e hijo se abrazaron mientras Elena sostenía la mano de Marcus, presionando una tela contra su herida.
—¿Por qué me ayudas? —preguntó él.
—Porque salvarte no significa perdonarte.
Marcus asintió con lágrimas en los ojos.
En el sótano de la casa encontraron la caja principal de North Star. Contenía expedientes de veintisiete niños, transferencias ilegales y grabaciones de Victoria negociando con jueces, médicos y tutores.
La familia Reed no enfrentaba únicamente un escándalo.
Enfrentaba una investigación federal.
Mientras Victoria era llevada esposada hacia el muelle, miró a Noah.
—Algún día entenderás que todo lo hice para proteger tu herencia.
El niño respondió:
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—Una herencia que necesita hacer daño no es un regalo.
Victoria apartó la mirada.