Chapter 2 - La habitación detrás del espejo

Elena soltó a Victoria y corrió hacia el espejo.
—¿Daniel?
No hubo respuesta inmediata. Solo otro golpe, más débil que el primero.
Noah se aferró a la falda de su madre.
—Papá estaba aquí cuando la abuela me encontró.
Victoria intentó salir del vestidor, pero Elena cerró la puerta y guardó la llave en su bolsillo.
—No irás a ninguna parte.
—Estás cometiendo un delito —dijo Victoria—. Esta es mi propiedad.
—Entonces será sencillo explicar por qué hay una persona encerrada detrás de una pared.
Elena introdujo la llave plateada en la cerradura. El espejo se desplazó unos centímetros y reveló una puerta metálica estrecha. Detrás había una pequeña habitación de seguridad construida décadas atrás por el padre de Daniel.
El aire olía a polvo y medicamento.
En el suelo encontraron un teléfono roto, una silla volcada y una chaqueta de Daniel manchada de sangre cerca del cuello. Pero Daniel no estaba allí.
Elena tocó la mancha.
—¿Dónde está mi esposo?
Victoria cruzó los brazos.
—Te dije que se marchó.
—Noah escuchó su voz.
—El niño imagina cosas desde la muerte de su abuelo.
Noah comenzó a llorar.
—No imagino nada.
Elena encontró un pequeño altavoz oculto bajo una repisa. Al presionar el botón lateral, se reprodujo una grabación.
“Elena.”
La voz de Daniel salió débil y distorsionada.
“Si escuchas esto, significa que mamá descubrió que encontré los documentos. No confíes en Marcus. No firmes nada relacionado con el fideicomiso de Noah. Busca el archivo llamado Proyecto North Star.”
La grabación terminó.
Victoria palideció.
—Eso no demuestra nada.
Elena encontró un cable cortado y una cámara arrancada de la pared. Daniel había preparado la habitación para enviar pruebas, pero alguien lo interrumpió.
—¿Quién es Marcus? —preguntó Noah.
—Tu tío —respondió Elena.
Marcus Reed era el hermano menor de Daniel y director financiero de Reed Biomedical, la empresa familiar. Durante años se había mostrado amable con Elena, incluso cuando Victoria la trataba como una intrusa.
Elena llamó a la policía.
Victoria se rio.
—Cuando lleguen, les diré que me atacaste. Las cámaras del vestidor te grabaron agarrándome del cuello.
Elena miró hacia una esquina. Una pequeña luz roja parpadeaba sobre una cámara.
—También grabaron a Noah sentado frente a una puerta durante horas.
—Las cámaras del pasillo dejaron de funcionar ayer.
Victoria había preparado la escena.
Minutos después, dos agentes llegaron. Victoria cambió de expresión con una facilidad aterradora. Se llevó una mano al cuello y comenzó a hablar con voz temblorosa.
—Mi nuera irrumpió en la casa durante la madrugada. Está alterada porque Daniel decidió dejarla. Me golpeó delante del niño.
—Ella me encerró —dijo Noah.
Uno de los agentes se agachó.
—¿Quién te encerró?
—La abuela.
Victoria intervino.
—Noah padece ansiedad severa. Su terapeuta puede confirmarlo.
Elena mostró la chaqueta y la grabación, pero el segundo agente explicó que no podían determinar cuándo había sido hecha ni si Daniel estaba en peligro.
—Necesitamos presentar un informe de persona desaparecida —dijo Elena.
Victoria sacó una carta del bolso.
Era una nota firmada por Daniel.
“He decidido alejarme de mi familia durante un tiempo. No deseo que Elena conozca mi ubicación.”
La firma parecía auténtica.
Elena la observó con incredulidad.
—Él nunca escribiría esto.
—Eso será investigado —respondió el agente.
Marcus llegó antes de que la policía terminara. Vestía un abrigo oscuro y parecía sinceramente preocupado.
—Elena, recibí tu mensaje. ¿Qué ocurre?
Ella recordó la advertencia de Daniel: “No confíes en Marcus.”
—Tu hermano ha desaparecido.
Marcus miró la habitación secreta y después a Victoria.
—Mamá, ¿qué hiciste?
Victoria no respondió.
Marcus tomó a Elena del brazo y habló en voz baja.
—Debes sacar a Noah de aquí. Yo me encargaré de ella.
—Daniel dijo que no confiara en ti.
El rostro de Marcus se tensó apenas un segundo.
—Daniel estaba bajo mucha presión.
—¿Qué es North Star?
Marcus soltó su brazo.
—Nunca había escuchado ese nombre.
Pero Noah señaló el reloj del hombre.
En la parte interior de la correa había una pequeña estrella grabada.
Marcus cubrió el símbolo con la manga.
—Lleva al niño a descansar —dijo.
Elena comprendió que había cometido un error al pronunciar el nombre del proyecto delante de él.
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Esa noche abandonó la mansión con Noah y la chaqueta de Daniel. Mientras conducía hacia un hotel, recibió un mensaje desde el teléfono de su esposo.
“Deja de buscarme o la próxima puerta se cerrará con Noah dentro.”