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Capítulo 6 - El padre que convirtió a su hijo en una firmaLa audiencia de custodia comenzó a la mañana siguiente.

Claire presentó el ADN independiente, los documentos de Saint Orson y las grabaciones encontradas en la iglesia.

Richard apareció acompañado por seis abogados.

No parecía un hombre acorralado.

Vestía un traje azul oscuro y habló con una calma casi paternal.

—Mi esposa está siendo manipulada por delincuentes que desean controlar Bennett Medical Group.

El juez revisó el primer y segundo análisis.

—¿Cómo explica la diferencia?

Richard respondió:

—No soy especialista. Puede existir contaminación.

Lena Foster declaró bajo juramento que la muestra fue sustituida después de una orden enviada desde su cuenta.

—Mi cuenta corporativa es utilizada por asistentes —dijo Richard.

—También existen correos —respondió la fiscal—. Usted autorizó pagos a Karen Holt.

—Donaciones a servicios infantiles.

—Dentro de conceptos codificados como “continuidad del expediente Carter”.

Richard afirmó desconocer los términos.

Entonces reprodujeron su voz:

El niño puede desaparecer definitivamente.

Su rostro cambió.

Solo durante un segundo.

Después dijo:

—La grabación fue generada mediante inteligencia artificial.

El tribunal ordenó una evaluación forense.

Mientras tanto, Emma fue entregada temporalmente a Claire bajo protección federal.

La niña corrió hacia su madre.

—Papá dijo que estabas enferma.

Claire la abrazó.

—Estoy triste y enfadada. Eso no significa que no pueda cuidarte.

Emma vio a Eli esperando detrás.

Se soltó y corrió hacia él.

—¡Julian!

Eli permitió el abrazo.

—Todavía prefiero Eli.

—Entonces eres Julian Eli.

—Eso suena demasiado largo.

—Tienes tiempo para elegir.

Richard observó la escena desde el otro lado de la sala.

Sus ojos no mostraban tristeza.

Mostraban cálculo.

La orden judicial bloqueó temporalmente sus cuentas y le prohibió acercarse a los niños.

Sin embargo, antes de que los agentes pudieran detenerlo por el secuestro, un oficial presentó una orden contradictoria y permitió que abandonara el tribunal.

Mara comprendió demasiado tarde que el documento era falso.

Richard desapareció.

Claire llevó a Emma y Eli a una casa protegida.

Durante la primera noche, Eli durmió en el suelo junto a la cama.

Claire encontró mantas debajo de él y comida dentro de la funda de la almohada.

No intentó cambiarlo.

Se sentó en el suelo a cierta distancia.

—Richard sabía dónde estabas —dijo Eli.

—Sí.

—¿Tú nunca sospechaste?

Claire pensó en cada momento.

Richard insistiendo en detener una búsqueda.

Richard despidiendo a Mara.

Richard controlando llamadas y donaciones.

Richard diciendo que Julian habría querido que continuaran.

—Vi señales —admitió—. Pero aceptar lo que significaban habría destruido la persona que creía que era mi esposo.

—Entonces elegiste creerle.

—Sí.

Eli apretó los brazos alrededor de las rodillas.

—¿Y si algún día eliges creer a otra persona antes que a mí?

—Puede ocurrir que no entienda algo o que necesite pruebas. Pero no volveré a decirte que tu dolor no existe solo porque la verdad sea incómoda para mí.

—No puedes prometer que nunca te equivocarás.

—No.

—Eso sería otra mentira.

—Sí.

Eli la miró.

—Buena respuesta.

Emma entró llevando dos vasos de leche.

—Papá se llevó mi conejo.

Claire se puso de pie.

—¿Cuándo?

—Antes de que me dejaran salir. Dijo que necesitaba comprobar algo.

El conejo contenía grabaciones y un localizador.

Mara revisó la cuenta.

El dispositivo estaba en movimiento.

Richard lo había llevado consigo sin saber que Emma había activado otra vez el rastreo.

La señal se dirigía hacia el antiguo distrito industrial Bennett.

Claire reconoció el lugar.

Su padre poseía allí una fábrica textil abandonada y una pista privada utilizada para helicópteros.

—Está preparando una salida —dijo Mara.

El disco duro revelaba transferencias hacia las Islas Caimán y un vuelo programado para aquella noche.

Pero Richard no tenía a los niños.

—¿Por qué llevar el conejo? —preguntó Claire.

Emma empezó a llorar.

—Dijo que podía volver por mí después.

La frase significaba que Richard todavía planeaba secuestrarla.

Los agentes rodearon la casa protegida.

Aun así, un vehículo de reparto apareció con documentos válidos.

Dentro iban dos hombres de Malcolm.

Atacaron a un guardia y cortaron la electricidad.

Claire llevó a los niños hacia una habitación segura.

Eli miró el conducto de ventilación.

—Existe una salida.

—Permanecemos aquí.

—Las habitaciones seguras también pueden convertirse en jaulas.

Un hombre comenzó a perforar la puerta.

Mara llamó desde el exterior.

—El equipo llegará en tres minutos.

—No tenemos tres minutos —dijo Eli.

Abrió el panel del suelo y encontró un túnel técnico.

Emma entró primero.

Claire los siguió.

Salieron detrás de la casa.

Un automóvil esperaba.

Malcolm estaba junto a él.

—Richard sabía que el niño encontraría una salida —dijo.

Apuntó hacia Claire.

—Entra.

Eli se colocó delante.

—Déjala.

—Tu padre quiere hablar contigo.

—Tuvo ocho años.

Malcolm golpeó al niño.

Claire se lanzó sobre él.

El arma cayó.

Emma recogió una piedra y golpeó su tobillo.

Mara apareció con los agentes.

Malcolm fue detenido.

Dentro de su automóvil encontraron una fotografía de Rachel.

Estaba viva.

Había sido mantenida durante años bajo otro nombre dentro de una institución psiquiátrica privada.

Richard necesitaba asegurarse de que nunca declarara.

La policía la localizó y la rescató.

Rachel estaba debilitada, pero reconoció a Claire.

—Intenté traerlo de vuelta —dijo.

—Lo sé.

—Richard dijo que usted firmaría y después me permitiría regresar.

—Me engañó a las dos.

Rachel pidió ver a Eli.

El niño se negó inicialmente.

Después aceptó observarla detrás de un cristal.

Rachel comenzó a llorar.

—Lo siento.

—¿Me llevaste?

—Sí.

—Entonces participaste.

—Sí.

—¿Por qué?

—Richard me mostró informes donde decía que Claire intentaría lastimarte durante una crisis. Le creí porque era tu padre y porque me ofreció dinero suficiente para ayudar a mi propia madre.

—Después supiste que mentía.

—Sí.

—¿Y qué hiciste?

—Intenté regresar. No fue suficiente.

Eli sostuvo su mirada.

—No.

Rachel asintió.

No pidió perdón.

Entregó a Mara nombres, fechas y rutas.

También reveló el plan final de Richard.

La fábrica no era únicamente una salida.

Había preparado un incendio para destruir los archivos y simular que Claire, Emma y Eli murieron durante una confrontación familiar.

Richard podía escapar como único sobreviviente y conservar el control de los fideicomisos.

El teléfono de Claire recibió un mensaje.

Una fotografía mostraba la vieja fábrica.

Debajo aparecía:

Ven con los dos niños o Rachel morirá antes de poder declarar.

Claire miró hacia la habitación.

Rachel ya no estaba en su cama.

Una enfermera había ayudado a sacarla durante el ataque.

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Richard tenía a su testigo.

Y exigía también a los hijos que había tratado como propiedades durante toda su vida.

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