capítulo 3 - La enfermedad que no existía

Evelyn llevó las cápsulas a un laboratorio privado dirigido por su antigua compañera de universidad, Dr. Rebecca Stone.
—Necesito que las analices sin registrar mi nombre —dijo.
Rebecca observó su rostro.
—¿Estás en peligro?
—Todavía no lo sé.
Los resultados llegaron a la mañana siguiente.
Las cápsulas contenían pequeñas dosis de un sedante y un compuesto capaz de causar confusión, pérdida de concentración y cambios de humor si se administraba durante varias semanas.
—¿Quién te las dio? —preguntó Rebecca.
—Adrian.
Evelyn recordó cada ocasión en la que había olvidado una reunión, perdido el equilibrio o discutido con alguien sin comprender por qué se sentía tan alterada.
Adrian siempre estaba cerca.
—Estás demasiado cansada.
—Deberías dejar las decisiones importantes en mis manos.
—Los empleados han comenzado a notar que no eres la misma.
Después de provocar los síntomas, los utilizaba para demostrar que ella estaba enferma.
Rebecca revisó los informes médicos de Evelyn.
Dos de ellos contenían notas que nunca había visto.
La paciente presenta episodios de paranoia relacionados con su esposo.
Se recomienda evaluar su capacidad para administrar activos corporativos.
Las observaciones llevaban la firma del doctor Leonard Price, un especialista contratado por Adrian.
—Nunca hablé de mis activos con ese médico —dijo Evelyn.
—Alguien preparó el diagnóstico antes de examinarte.
Evelyn llamó a Noah Bennett, jefe de seguridad de Hart Dynamics y antiguo agente federal.
Noah había trabajado con su padre durante quince años.
Le mostró la nota anónima, las cápsulas y la evaluación médica.
—Necesito saber quién entró en el piso cuarenta y siete ayer —dijo.
Noah revisó los registros.
Adrian y Vanessa llegaron a las cuatro y doce.
Pero otra persona había entrado antes.
Sophie Reed, la hermana menor de Vanessa.
Sophie trabajaba como asistente temporal dentro del departamento jurídico.
—¿Pudo enviar la nota? —preguntó Evelyn.
—Su tarjeta de acceso fue utilizada cerca del ascensor donde apareció el sobre.
Noah localizó a Sophie en una cafetería cercana.
La joven parecía aterrorizada.
—Vanessa me matará si descubre que hablé.
—Tu hermana está intentando declararme incapaz.
Sophie bajó la mirada.
—No era el plan original.
Adrian y Vanessa comenzaron desviando dinero de Hart Dynamics hacia empresas de consultoría.
Cuando Evelyn empezó a revisar las cuentas, decidieron apartarla.
Primero necesitaban convencer a la junta de que sufría una crisis.
Después Adrian asumiría el control de las acciones.
Finalmente anunciaría el divorcio y se casaría con Vanessa.
—¿Por qué me advertiste? —preguntó Evelyn.
Sophie comenzó a llorar.
—Porque los escuché hablar de una dosis más fuerte.
Adrian planeaba provocar una crisis médica durante la reunión anual de accionistas.
Evelyn perdería el conocimiento delante de la junta.
El doctor Price declararía que había sufrido un episodio debido a su inestabilidad.
La llevarían a una clínica privada donde Adrian controlaría quién podía visitarla.
—¿Cuándo? —preguntó Noah.
—Mañana por la noche.
Evelyn observó la ciudad a través de la ventana.
Adrian esperaba encontrar a una mujer confundida, sedada y desesperada por salvar su matrimonio.
En cambio, había conseguido algo mucho más peligroso.
Una mujer que ya no necesitaba protegerlo.
—No cancelaremos la reunión —dijo Evelyn.
Noah frunció el ceño.
—Es demasiado arriesgado.
—Adrian solo mostrará todas sus cartas si cree que su plan continúa funcionando.
Miró a Sophie.
—Mañana haremos exactamente lo que espera.
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Después dejó la taza sobre la mesa.
—Hasta el momento en que crea que ha ganado.