Chapter 6 - La mujer del vestido rojo

Vanessa Price no apareció en su apartamento ni en el hospital. Sus cuentas estaban vacías y su automóvil fue encontrado cerca de una estación de tren.
Tres días después, llamó a Rachel desde un número bloqueado.
—Necesito hablar.
—Habla con las autoridades.
—Daniel me matará si entrego lo que tengo.
Rachel hizo una seña a Noah, quien comenzó a rastrear la llamada.
—Creí que iban a casarse.
Vanessa rio sin alegría.
—Daniel promete matrimonios de la misma forma en que promete salvar pacientes.
Acordaron reunirse en una iglesia del centro, bajo vigilancia.
Vanessa llegó sin maquillaje, usando ropa prestada. Parecía distinta a la mujer segura del aeropuerto.
—No espero compasión —dijo.
—Bien.
Vanessa colocó una carpeta sobre el banco.
—Richard creó North Harbor Consulting. Yo firmaba facturas y recibía una parte. Daniel realizaba las operaciones.
—¿Y la paciente que murió?
Vanessa miró hacia el altar.
—Se llamaba Elena Márquez. Era madre de dos niños. Daniel perforó una arteria. Quería llamar a una ambulancia, pero Richard dijo que el escándalo destruiría la clínica.
—¿Qué hiciste?
—Modifiqué los registros.
Rachel sintió repulsión.
—Entonces eres cómplice.
—Sí.
Vanessa no intentó defenderse.
Explicó que Daniel había comenzado la relación prometiendo abandonar a Rachel. Después utilizó documentos falsos para hacerle creer que el divorcio ya estaba en curso.
—¿Por qué participaste en el viaje con su familia?
—Porque quería creer que me habían elegido.
—¿Aunque significara borrar a otra mujer?
Vanessa bajó la cabeza.
—Sí.
Entregó una grabación donde Richard ordenaba destruir el historial de Elena. También llevaba correos en los que Daniel hablaba de transferir fondos a Panamá.
—Hay algo más —dijo—. Daniel no planeaba divorciarse de ti inmediatamente.
—¿Por qué?
—Tu madre dejó una póliza de inversión que se libera cuando cumplas cuarenta años. Son casi cuatro millones.
Rachel cumpliría cuarenta en tres meses.
—¿Cómo lo sabía?
—Revisó tus archivos financieros. Planeaba convencerte de trasladar el dinero a una fundación médica. Después te declararía mentalmente incapaz.
Rachel recordó el informe psicológico falso.
Vanessa continuó:
—Richard dijo que una esposa humillada era fácil de provocar. Esperaban que descubrieras la aventura en Cancún, hicieras una escena y parecieras inestable.
—Pero me vieron en O’Hare.
—Eso no estaba planeado.
La ironía era brutal. Rachel había llegado al aeropuerto para recibir a una colega de Boston. Un cambio de puerta la llevó al balcón desde donde vio a Daniel.
Vanessa firmó un acuerdo de cooperación con la fiscalía.
Al salir de la iglesia, un disparo rompió una ventana.
Noah empujó a ambas mujeres al suelo.
El tirador huyó en una motocicleta.
Vanessa temblaba.
—Fue Richard.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque Daniel nunca dispara. Él paga para que otra persona lo haga.
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Rachel entendió que la familia Bennett ya no luchaba por salvar una reputación.
Luchaba por evitar la cárcel.